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Mis fics y mis arts

Hola! yo de nuevo aki escribiendo una actualización desde hace muuuucho no me paso por el live journal, bueno, la verdad lo uso poco que se le va a hacer, pero hoy más que nada dejo esta entrada para los que esteis interesados en leer mis fics y ver mis arts de Saint Seiya y otras series.

para los fics los tengo todos colgados en un foro: www.demios-oneiron.mforos.com  en la seccion "campos eliseos" el que tengo aqui colgado es el tema "Reencarnacion: la batalla entre la luz y la oscuridad" abierto por ariesnoelissare en el foro, es mi colaboradora en dicho fic^^ el resto de ellos estan abiertos con mi user: scorpion.no.milo no son dificiles de encontrar.

para mis arts www.nizhan.deviantart.com allí encontrareis dibujos como estos




podeis dejar vuestros comentarios registrandoos en la pagina deviantart, es gratis!

capitulo sexto parte dos

Milo asomó la cabeza por la puerta de la recamara de Athena. Nunca había estado allí sin que ella estuviera presente, por lo que le daba algo de reparo, aun cuando tenía el permiso de Saori, cosa que normalmente no pasaba si se colaba en la habitación de una chica sin ella estar allí. Acalorado por la doble carrera de la subida, se quitó la gabardina, quedándose desnudo de cintura para arriba, y la dejó sobre la cama de Athena.
- Milo: - echándose también el sombrero hacia atrás y dejándolo colgar de la espalda por los cordones – af, af, af… ¡que calor! ¡Estoy sudando! ¡Grrrmm! Sólo ha Shion se le podía ocurrir poner ochenta mil escaleras y ni un solo ascensor… ¡Bueno! Ya estoy aquí… Ahora, cogeré el vestido y bajaré enseguida… Ese debe ser el baúl al que Athena se refería… Genial… la verdad, he tenido misiones más difíciles… -
El chico se dirigió al baúl en concreto, decorado con grabados que representaban escenas épicas de la Era Mitológica, y al abrirlo, encontró allí el vestido azul celeste.
- Milo: ¿lo ves? ¡Ahí está! Esto ha sido coser y cantar… ¿unh? ¿Qué es eso? -
Milo se había fijado en algo de color rosa que sobresalía entre la ropa de la diosa. Tiró de él, llevado por la curiosidad, y aquello, resultó ser un sujetador.
- Milo: - rojo – E… ¡ella guardaba aquí su ropa interior! – En un instinto básico, fue a agacharse para registrar que otras prendas íntimas había allí, pero detuvo su movimiento a medio camino. - No, no, no, no, no… Es la ropa de Athena, si lo hiciera sería como traicionar su confianza… Ella no es como las demás chicas…
El Caballero de Escorpio se irguió y, llevando el vestido cuidadosamente doblado bajo el brazo, se encaminó hacia la puerta, pero al llegar allí, la tentación fue demasiado fuerte y retrocedió.
- Milo: bueno… tampoco será un crimen si curioseo un poco… Athena nunca se enterará, además…
Milo, entonces, se volvió hacia el baúl de donde había sacado el vestido para Saori, con una sonrisilla de niño travieso, y, en cuclillas, empezó a mirar la ropa interior que la joven diosa tenía allí guardada.
- Milo: vayaaa… Athena tiene muy buen gusto con estas cosas… ¡je, je, je! Supongo que no pasará nada si me llevo alguna… - miró a todos lados, por si acaso alguien lo estuviera escuchando, no obstante luego, movió la cabeza en sentido negativo. - No, no, no, Milo, ni se te ocurra hacerlo o, encima, le estarás dando la razón al idiota de Kanon… -
El chico metió la cabeza en el interior del baúl para seguir mirando lo que Saori tenía dentro, y admirando (curioseando) su ropa interior. Entonces, a causa de la posición en la que se encontraba, perdió el equilibrio y cayó de cabeza dentro del baúl, haciendo que al final este se volcase, encima de él.
- Milo: - quitándoselo de encima - ¡AUGH! Que tortazo… - Se miró a sí mismo, había quedado cubierto por la ropa interior de Saori que le había caído encima y con el sombrero sobre la cara. - ¡!!!! Mierda… si alguien me viera así, creería que… ¡Pero yo no hago esas cosas…! – Cara de pillo otra vez. - No con la ropa de Athena…-
 
¿¡¡QUIEN ANDA AHÍ!!?
 
De repente, Milo escuchó una voz estirada y gritona, con inmensa flema, proveniente del exterior de la recamara de Athena. Puso cara de terror…
- Milo: no, no, no, no, no… ¡de todas las personas que me podían pillar así, todas menos él!
El chico miró a todos lados, tratando de buscar un lugar donde esconderse y salir de la embarazosa situación en la que se encontraba, pero no le dio tiempo, a esconderse, el dueño de la voz, entró por la puerta.
- Milo: mierda…
- : ¡!!!! ¡¡¡MILO DE ESCORPIO!!! ¿¡¡QUE HACES AQUÍ!!?
- Milo: ah, hola, ¿qué tal, Shaka? ¿Podrías no chillar tanto, por favor? Me vas a dejar sordo… ¡JA…. Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja! – Señalándole y poniéndose la mano en el estomago, mientras se partía de risa.
Era Shaka de Virgo quien había sorprendido a Milo de aquella manera, aunque la causa de que el Caballero de Escorpio se riera de aquella forma, era que su colega de Virgo iba disfrazado de sacerdote católico.
- Shaka: - altivo - ¿Se puede saber que te hace tanta gracia, Milo de Escorpio? No creo que estés en situación de reírte…-
- Milo: Jolin, Shaka, pareces La Inquisición… y tu ropa es muy propia… - cara de malo - ¿Acaso es que vas salir de tu Paraíso del Aburrimiento y te vas a unir a la orgía del Maravilloso Mundo de los Pecadores? Bueno, mejor dicho, Aquelarre, sí, al Aquelarre del Santuario. ¡Juas, juas! -
- Shaka: ¡Buda, dame fuerzas! Si tus necias palabras significan, si voy a asistir a la fiesta por el cumpleaños de Camus de Acuario, por supuesto que asistiré… Por otra parte, has puesto la música tan insanamente alta, que se oye desde mi templo… Así que no podía concentrarme en mi meditación…-
- Milo: - levantando un dedo, con obviedad – como se nota que tú no tienes muchos amigos, mejor dicho, que no tienes ninguno… siempre que dices el nombre de alguno de nosotros va seguido de la constelación a la que representa… o eso, o es que hablas así porque eres un estirado y un pijo de mierda… -
- Shaka: a palabras necias, oídos sordos… ¡Y no intentes cambiar de tema! ¿¡Qué estas haciendo con toda la ropa de Athena por encima de la cabeza!? ¡No puedo creerlo! ¡Estás tan obsesionado con las pasiones carnales que ya no la respetas ni a ella! ¡Athena no es una de las mujeres con las que, transgrediendo el Voto de Castidad, sueles salir, Milo de Escorpio! ¿¡Cómo has osado entrar en su recamara, un lugar sagrado para todos nosotros, y registrar en su ropa interior!? ¡¡Y medio desnudo!! ¿¿¡¡Qué pretendías hacer!!?? -
- Milo: - un tercio temeroso, un tercio avergonzado y un tercio cabreado – oye, oye, Shaka, que yo no pretendía hacer nada… es que… a Athena se le rompió el vestido que llevaba y yo subí a buscarle otro… - se lo enseña – mira, aquí está… -
- Shaka: ¿te crees que soy tonto, Milo de Escorpio? Me conozco todas tus estúpidas excusas.-
- Milo: ¡No es una excusa! ¡Estaba cogiendo el vestido y el baúl se volcó encima de mí! Tenía permiso de Athena, sino vas y se lo preguntas…
- Shaka: por supuesto que se lo preguntaré… cuando vaya a informarle de lo que estabas haciendo aquí dentro…-
- Milo: ¿¡Qué!? No, Shaka. Vamos, no irás a traicionar a un compañero, ¿verdad?-
- Shaka: mi lealtad es con Athena, Milo de Escorpio, y mi deber es informarla de todo lo que sucede… En todo caso, si no quieres que lo sepa por mí, preséntate ante ella y confiesa tu delito tú mismo… ¡Ahora sal de mi vista! – Estiró el brazo, indicándole con un dedo la salida.
Milo se levantó, sacudiéndose aquel sujetador rosita que había acabado sobre su pelo.
 
El chico salió rápidamente de la habitación, escopetado. Sin embargo, el caballero de Virgo se quedó dentro de brazos cruzados como esperando algo.
 
-Shaka: tres…dos…uno…- al poco la puerta volvió a abrirse y apareció por ella un flequillo azulado y tupido que bien conocía.
-Milo: eee…estooo…ji, ji, ji…-con una sonrisa falsa señalando hacia sí y después hacia la cama de Athena.
-Shaka: lo suponía…pasa. Ve a recogerlos, pero sal rápido o acudiré inmediatamente a Athena sin darte oportunidad alguna…-
- Milo: que sí, que sí… (¡Maldito Shaka! ¡Tenía que ser él quien me pillara!) – Medio lloriqueando – (¡Y ahora seguro que se lo cuenta todo a Athena…! Glubs, y lo que es peor… ¡a Saga!) Glglglglglglg-
 
Recogió las dos prendas, la gabardina se la puso, y salió fuera, arrepentido de lo que había hecho y asustado por lo que le haría Saga si se enteraba y también por lo que diría Saori…
 
Mientras, Saga y Saori junto a Kanon seguían divirtiéndose en la fiesta. Los dos primeros se acercaron a unas mesas donde había comida y bebida.
 
-Saori: ¡vaya! ¡qué fiesta más animada ha hecho Milo!^^
-Saga: ¿animada?...sí, demasiado “animada” diría yo…
-Saori: vamos, Saga, anímate, precisamente estaba deseando que algún día Milo se atreviera a dar el paso y hacer algo como esto…-cogiendo un canapé de una bandeja.
-Saga: ¡pero! ¡Athena!- todo sorprendido.
-Saori: toma, ¿quieres un canapé?^^
-Saga: eemm… sí, gracias- el caballero de géminis lo cogió y comió el pan crujiente, pero se dejó un poco de queso en crema sobre la nariz.
-Saori: Ji, ji, ji, te has manchado- riéndose y tapándose la boca con una mano toda risueña.
-Saga: ¿unh?, ¿dónde?-mirando a todos lados.
-Saori: aquí, ji, ji- la joven diosa cogió el queso de su nariz con un dedo y después se lo comió chupándolo, tan contenta.
 
Saga se quedó un poco traspuesto, pero luego se excusó.
 
-Saga: ¡vaya! Pues, ni si quiera lo vi.…
-Saori: ji, ji, ji. No pasa nada saga además estabas muy gracioso.
-Saga: gracias, Athena ^^- de pronto se oyó otra voz como si fuese la misma que la del caballero de géminis.
-Kanon: sí, parecías un autentico payaso, hermanito…-con cara de malo y cruzando los brazos, observándole bajo su parche de pirata.
-Saga: Kanoonn….- mirándole a su vez con cara de pocos amigos.
-Kanon: vaya, no me había fijado en lo tremendamente hermosa que estáis esta noche, Athena…-acercándose a ella al tiempo que apartaba a su hermano de un topetazo.
-Saori: eemm… sí, me lo has dicho ahí fuera cuando estábamos con Milo…
-Kanon:… ejem, ¿querríais bailar conmigo, alteza?
-Saori: ¡ah!, ¡por supuesto, Kanon! Encantada ^^- Kanon le puso el brazo para que lo cogiera, pero de repente cuando los dos se iban andando, se cayó de espaldas.
-Kanon: ¡waaahh!, ¿¡ pero qué!?- al volver la cabeza vio como Saga con expresión totalmente seria le observaba con desprecio desde su elevada posición, gallardamente plantado tras él. Se fijó un poco más y vio como el zapato elegante de su hermano estaba pisando la banda que él llevaba atada a la cintura de color amarillo claro- ¿¡qué haces!?- levantándose.
-Saga: Yo soy quien ha venido a acompañar a la señorita Saori, por lo tanto es a mí a quien le corresponde bailar con ella, Kanon…- su voz era más grave y ronca de lo normal.
-Kanon: ¿ah si?,¿no me digas, hermanito?, pues resulta que yo se lo he pedido antes, jeh.
-Saga: ¡es lo mismo!, ¡cuando le pedí que me dejase ser su pareja para la fiesta, también incluía el baile!- hinchándosele ya la vena de la frente…
-Kanon: ¡Y una mierda!- los dos se enfrenaban abiertamente allí en medio uno frente a otro como cuando peleaban cuando sólo eran unos críos.
-Saori: GOTA- chi…chicos…puedo salir a bailar con los dos…
-Saga & Kanon: ¿unh?- ambos la observaron con la misma cara de sorpresa.
-Kanon: jum, ¡de acuerdo!, ¡pero yo voy primero!...- saga al principio o se dio cuenta, pero al segundo siguiente protestó.
-Saga: CHUNK- ¿¡QUÉEEE!? ¡Ni en broma!, ¡me toca a mí el primero de los dos!, ¡es mi pareja!, ¡yo le pedí venir!
-Kanon: ¡y yo le pedí bailar primero que tú!, ¡así que me toca a mí!
-Saga: ¡te he dicho que no!
-Kanon: ¡y yo que sí!
-Saga: ¿¡quieres pelea!?- agarrándole e la camisa de pirata roja que llevaba.
-Kanon: ¡¡lo mismo te digo!!
-Saga: ¡te vas a enterar, idiota! ¡Pedazo de!
-Kanon: ¡suéltame la camisa que me la vas a arrugar!-
 
Saori vio el panorama, parecían verdaderamente aquellos dos críos de 8 años tirándose de los pelos pero en versión enorme y “adulta”, hasta el mismo Saga se había infantilizado por momentos.
 
-Saori: socorro…um, me voy a hablar con Marin y Shaina, que ya seguramente anden por aquí…- la joven se fue alejando de ellos dos perdiéndose entre la multitud que estaba allí congregada, mientras seguían discutiendo.
-Saga: ¿¡esa mierda de camisa!? ¡Si seguro que la has comprado en el rastro de Atenas!, no como mi abrigo, deberías soltarlo por respeto a Athena, que fue quien lo compró, ¿verdad, Athe…?- ambos se dieron cuenta en ese preciso momento que la chica había emigrado hacia otros lares con tal de no escucharles pelearse- ¡¿ves lo que has conseguido, imbécil?!
-Kanon: ¿¡yo!? ¡Has sido tú con tus absurdos celos, discutiendo como siempre y buscando problemas!
-Saga: ¡tú eres el que provoca las peleas!- ambos siguieron discutiendo, mientras que saori ya estaba bastante lejos de los dos.
 
.          .          .
 
 
Milo entró de nuevo en la Casa de Acuario, tras volver de la recamara de Athena, con el vestido para Saori en la mano… Debía encontrarla para dárselo, pero a la vez, temía el momento de volver a presentarse ante ella, después de lo que había hecho… Y lo peor, que Shaka apareciera, de repente, y se lo contara todo antes de que él pudiera hacerlo, a su manera.
- Milo: (sí, ¿pero como se lo cuento para que parezca un accidente? Sobretodo si Saga anda cerca…) Que tontería, Saga SIEMPRE anda cerca de Athena… él me…
- Saga: - detrás de él –… ¿yo te qué?
- Milo: - pegando un bote, a causa del cual se le cayó el vestido al suelo - ¡WAAAH! ¡Saga!
- Saga: - recogiendo al vuelo el vestido - ¡Milo! ¡Más cuidado! Es el vestido de Athena, por poco se lo manchas… después de destrozarle el otro…
- Milo: eeeeh… ¡Es que me has pegado un susto, S…Saga…!
- Saga: ¿unh? – Entrecerrando los ojos – estás alterado, Milo… ¿qué has hecho?
- Milo: (¡Mierda! Este tiene ojos y oídos en todas partes, ¡lo sabe…! Me va a matar…) ¿yo…? ¡Yo que voy a haber echo! Sólo he subido a buscar el vestido para Athena, na… nada más…
- Saga: ¡Jum! Ya, claro… por cierto, ¿la has visto? Me despistado un momento por culpa del descerebrado de mi hermano y ella se ha ido… Supongo que ya le aburre vernos pelear…
- Milo: - preparado para recibir un grito o un golpe – (¿unh? Qué raro… ¿ahora se hace el majo? Glglglglgl… Este es capaz de en cualquier momento…) ¡Saga! ¡No te hagas el tonto!
- Saga: - con cara de “que dice este ahora” - ¿el tonto?
- Milo: ¡sí! ¡Sabes perfectamente de lo que te hablo! ¡Dame una ostia ya o grítame, pero no finjas que no pasa nada, que es peor…! -
- Saga: - alucinando - no, no lo sé… y, ¿por qué tendría que pegarte?
- Milo: ¡Maldita sea! ¡Saga! ¡Sabes perfectamente porqué! ¡Por haber curioseado entre la ropa interior de Athena! – Acabó por confesar.
Al principio, Saga no procesó enseguida toda la información.
- Saga: - plik plik – No, no sé porqué…Milo, ¿estás bien? ¿Te…? – CHUNK - ¿¿¡¡¡¡¡CÓMO QUE CURIOSEANDO ENTRE SU ROPA INTERIOR!!!!!?? ¡MILO!
 
- ¡¡¡PLOASH!!! – Saga le pegó un sonoro bastonazo a Milo en la cabeza, con el bastón.
 
- Milo: ¡AUGH! Un momento… no… ¿no lo sabías? Glglglglglglglgl…
El chico, con una mano en la cabeza, frotándose el chichón que empezaba a crecer, se apartó un poco. Saga tenía cara de ira, con la vena de su frente hinchada.
- Saga: NO. No lo sabía… ¡Idiota!-
 
- ¡¡PLOASH!! – Otro bastonazo.
 
- Milo: ¡AUGH! Saga, me vas a causar un conmoción cerebral…
- Saga: no… ¡lo que te voy a causar son daños irreversibles en el cerebro! ¡Aunque creo que ya los tienes! –
- Milo: ¡Oye!
Saga levantó el bastón, dispuesto a darle otra vez, pero Milo se apartó todo lo que pudo.
- Milo: eeeeh…
- Saga: ¡Milo de Escorpio! ¡Eres un maldito pervertido! ¡Qué hagas cosas como esa con otras mujeres tiene un pase, que TAMPOCO! Pero ¿¿¡¡con Athena!!?? Ella te dio gentilmente permiso para entrar en su habitación, y tú… ¡¡y tú…!!
 
- ¡¡PLOASH!! -
 
- Milo: ¡AUGH!
- Saga: ¡Encima, por una vez, Kanon tenía razón! ¡Sólo querías entrar en la habitación de Athena para eso!
A pesar de todo, Saga se contuvo de volver a pegarle por cuarta vez, al observar la expresión compungida de Milo.
- Milo: no quería entrar allí para eso, ni mucho menos… sólo qué…
- Saga: - esperando de brazos cruzados - ¿Sólo que, qué?
- Milo: que… bueno, ya sabes como soy…
- Saga: - suspiro de resignación – sí, ya sé como eres…
- Milo: lo siento…
- Saga: no es a mí a quien tienes que pedir disculpas…
- Milo: a Athena… ahora irás a decírselo…
- Saga: no… no se lo diré… esperaré a que lo hagas tu mismo, si tan culpable te sientes…
- Milo: eeeeh… sí, claro… Oye, si te encuentras con Shaka y te dice que me encontró con toda la ropa interior de Athena por encima y sin la gabardina, cualquier cosa que te diga…
- Saga: - chunk –
- Milo: - recapacitando, al ver la cara de Saga, cuya vena volvía a hincharse – totalmente verdad, porque Shaka lo contará todo con pelos y señales… ¡pero es que se me cayó el baúl encima!
 
- ¡¡PLOASH!! -
 
- Milo: ¿y ahora porqué?
- Saga: tsk…. Imbécil… si no hubieras estado curioseando no se te hubiera caído el baúl encima… ¡Tira! ¡Y más te vale no volver a armarla por que sino, puedes estar seguro de que suspendo la fiesta!
- Milo: ¡Saga, eso no es justo! Además, ¡la fiesta es por el cumpleaños de Camus… no puedes suspenderla antes de que él llegue…!
- Saga: Grrrmm…
- Milo: vale… sí, puedes… por cierto, ¿dónde se habrá metido Camus? Se suponía que su avión llegaba a eso de las diez y ya son…
- Saga: no lo sé… Ayúdame a buscar a Athena, tú por allí – indicó una dirección con la mano. – ¡Vamos!
- Milo: sí, sí… No hace falta que grites…
- Saga: pues, en marcha… Por cierto, Mü te andaba buscando… y no de muy buen humor…
Se retiró un poco hacia donde Saga le había mandado ir, observando como el Caballero de Géminis se perdía entre el gentío.
- Milo: bueno… bueno… seguro que Athena se está divirtiendo tranquilamente… Saga está obsesionado con que le va a pasar algo – cerebro pensante de Milo – (y también ha mostrado la intención de encubrirte… no lo olvides… Además, no has salido tan mal parado…) Ya lo sé… Ahí se ha portado, eso sí… después de darle utilidad a ese precioso bastón que lleva en la mano… en mi cabeza… Bueno… - cara de malo - ¿qué tal si vamos primero a ver si que tal está esa cobrita de Shaina? ¡Je, je, je!
Fue a ir en la dirección que Saga le había dicho, para buscara a la amazona, pero por allí vio a Mü, que también lo había visto ya, abriéndose paso entre la gente, con cara seria.
- Milo: mierda… ahí esta Mü… y tiene pinta de querer echarme la bronca, pero no sé porqué… Mejor emigro, que no quiero llevarme otra… de paso echaré un vistazo para cerciorarme de que todo está saliendo bien.
 
El chico se desmarcó hacia un lado, perdiéndose entre la gente y haciendo que Mü lo perdiera también.
Comenzó a caminar entre las columnas del fondo, observando a su alrededor.
-Milo: Jeh, unas cuantas parejitas enrollándose en la sala VIP… buena música, bebida y comida a raudales… de momento todo marcha perfecto. ¡Hoy puede ser la noche en que más de uno triunfemos aquí dentro!, lo importante es que Camus no aparezca hasta que ese par de vejestorios con lifting made in Athena terminen la tarta y la comida oriental que les encargué… lo que me sonó raro es que quisieran hacerlo gratis… bueno, supongo que agradecidos por la oportunidad que les doy de ligar aquí eligiendo “a la carta” je, je, je, je…
 
Al poco entró en un rincón oscuro que daba a los lavabos, pero una voz igualmente arrastrada como la suya y cuasi femenina, pero a su vez de hombre, le detuvo.
-espera, Milo de Escorpio…- de entre las sombras apareció de improviso Aphrodite, el caballero dorado de piscis, que iba ataviado con una túnica rosa y vestido de griego antiguo, con una rosa en la mano y observándole detenidamente.
-Milo: ¡vaya! Aphro, ¿has venido?, pensé que esta fiesta no tendría el suficiente “glamour” que a ti te gusta…- observándole con expresión de fastidio y cruzándose de brazos.
 
Aphrodite caminó despacio y sinuosamente cual pez escurridizo hacia él, acariciándose la mejilla con aquella rosa roja y sin parar de mirarle fijamente a los ojos, cosa que pareció incomodar al joven escorpiano.
 
-Aphro: Bueno, la verdad es que le falta algún toque femenino aquí y allá, pero para eso he venido. Milo… tú y yo… nos compenetramos a la perfección, ¿no crees?
-Milo: pero… ¿ahora de qué me estás hablando?, ¿tú y yo?, ¿compenetrarnos?. Tú estás loco, chaval. Bueno, yo sigo con lo mío… que disfrutes de la fiesta…¬¬ - se dio media vuelta observándole por el rabillo del ojo con extrañeza y cara de desprecio, pero Aphrodite rápidamente se le puso delante, despeinándose y volviéndose a peinar.
-Aphro: ¡Espera!- le detuvo poniéndole una de sus manos sobre el pecho desnudo salvo por aquel pañuelo rojo, cosa que Milo miró con disgusto, pero él no la apartaba de allí. Entonces se aproximó un poco más hacia el alacrán, quedando muy junto a éste.
-Milo: ¿¡qué haces, Aphrodite!?
-Aphro: Jum… te he visto cuando peleas, cuando luchas… cuando persigues algo que crees que es tuyo. Eres tenaz, valiente y persistente, hasta el punto de llegar a la obsesión. Tú y yo compartimos esa última cualidad, la obsesión por aquello que deseamos que sea nuestro… por aquello que es belleza pura… y hoy he decidido que es el momento de cogerlo.
 
El caballero de Piscis le miraba de forma extraña, con la misma expresión que ponía Milo cuando miraba a Shaina, como deseosa y cada vez pegándose más al caballero de Escorpio, que le observó cada vez más asombrado a la par que enfadado.
 
-Milo: ¡pero!, ¿¡quieres dejar de hacer el idiota?! ¡¿Ahora qué te ha dado, con las bromitas o qué?!
-Aphro: yo nunca bromeo, no sé por qué dices eso…
-Milo: ¡Suéltame!- el pececito le tenía agarrado de ambos brazos y eso que era bastante más bajo y delgado que él.
-Aphro: no puedo soltarte… esa gabardina… ese sombrero de cowboy… y ese pantalón vaquero ajustado y de campana con flequitos…- observó hacia abajo mirando cierta parte de la anatomía masculina que diferenciaba a los hombres de las mujeres desde el nacimiento…
-Milo: ¡Aphro, para ya!, ¡¡¡te he dicho que!!!
-Aphro: Te sienta tan bien… y eres taaan… SEXY…- de pronto Aphrodite le plantó una mano en el trasero, abrazándose al cuello del alacrán que pegó un bote enorme de inmediato, todo enfadado y acalorado.
-Milo: ¿¡PERO QUÉ!?- sin embargo, de repente ante su vista apareció Shaina, que parecía dirigirse a los baños y su cara cambió totalmente: se volvió sorprendida y dulce. Pero después alzó un brazo y la llamó intentando a su vez zafarse de aquel pulpo disfrazado de pez- ¡Sha… Shaina-San!... ¡Eyh!, ¡SHAINA!, ¡espera!, ¡soy yo, Milo!, ¡no te vayas!, ¡tengo que hablar conti!- de pronto, se encontró con los labios de Aphrodite pegados a los suyos y le dio algo.
 
Sus ojos se abrieron como dos platos y puso cara de inmenso asco, al tiempo que se daba cuenta de que el caballero de Piscis le estaba metiendo mano por todos sitios. Así que le apartó con brusquedad.
 
-Milo: ¡¿PERO QUÉ HACES, IDIOTA!? ¡NO ME METAS MANO!, ¡QUE NO SOY UNA TÍA!-
 
Shaina que había oído la voz de Milo gritar y que pasaba cerca, observó la escenita.
 
-Shaina: ¡vaya!, parece ser que a Aphrodite le gusta ese escorpión…jum…- enseguida se puso a espiar tras una columna.
 
Milo huyó de allí despavorido, casi cayéndose, andando de espaldas y rojo como si fuese una olla a presión.
 
-Milo: ¡no vuelvas a acercarte a mí!, ¡¿me oyes!?.
-Aphro: Milo, espera, lo siento; a lo mejor fui un poco brusco, pero es que tú… ¡me atraes tanto!, ¡eres como un imán para mí!...- le ponía ojitos de cordero, mientras intentaba que no se fuera de su lado.
-Milo: ¿Imán?, ¡pues tú a mí desde luego me repeles!, ¡¡ porque somos del mismo polo!! ><, (¡Maldita sea, yo me voy de aquí!)- el escorpión se marchó a toda velocidad y cansado llegó hasta los baños, apoyando sus manos sobre las rodillas, exhausto, tras caerse de morros una vez…- ese…ese tío… ¡me metió la lengua hasta la garganta!, ¡encima la mano también debajo del pantalón!, ¡será…cacho de…! ¡¡¡Será cacho de…!!! ¿¡¡¡Es que me ha confundido con una tía o qué?!!! ¡Necesita ir al oculista!- levantando el puño muy ofendido.
 
-Vaya…no hubiera querido perderme esto por nada del mundo… ¿qué tal sienta el acoso, Milo?- Shaina apreció por allí de improviso apoyándose en una columna cercana, de brazos cruzados.
-Milo: ¿…Shaina?- mirando hacia la chica aún agachado- ¡Shaina!- se irguió poniendo una amplia sonrisa e iluminándosele la cara- espera, muñequita, no te vayas, quiero hablar contigo sobre eso que me dijiste antes…
-Shaina: ¿¡Muñequita!?...(vaya…no me había fijado nunca en su sonrisa…es… dulce y… sincera……y además… preciosa…)
-Milo: observando que se había quedado algo parada ante él, cambió su expresión a seductora de nuevo y caminó hacia ella, con el pantalón bastante más caído de lo que lo llevaba antes por culpa de la contienda con el caballero de los dos peces- Muñequita, bombón, nena, preciosa, tía buena… tengo muchos calificativos para ti que te van a la perfección…
-Shaina: Grrrm… imbécil…-por lo bajo sin que él pudiera oírlo- lástima que esa sonrisa la estropees con lo que sale detrás de ella…-se giró y se fue hacia los baños sin más contemplaciones.
-Milo: ¡espera, Shaina!, ¿n-no te vayas, guapa!- el chico, algo nervioso, trataba de parar los pasos de ella poniéndosele delante, inclusive su mano en medio y encima del pecho de la joven caballera, que le observó. El alacrán se dio cuenta y apartó su zarpa de inmediato con una sonrisa falsa en los labios- ¡eje, je, je, je! Per-perdonaaa… no quisee…ejem… peroo… es que tus encantos son demasiado fuertes para mí.
 
Entonces le miró aquel generoso escote con la misma cara que puso Aphrodite al mirar antes aquella parte de su cuerpo que tenía entre las dos piernas hacía un rato y se puso a pensar.
 
-Milo: (¡Wauh!, ¡qué pedazo de!, ¡son perfectas!, ¡grandes y redonditas! ***voz de la razón-conciencia de Milo***: Venga, Milo, deja de mirarle ahí y levanta la vista hacia su cara, ¡aunque solo sea un poco!, *** cerebro NO Pensante de Milo***: ¡No puedo!, ¡si me da, que me dé!, ¡esto es una obra maestra de la madre naturaleza!, ¡¡menudos montes!!)- ya dejando de pensar señaló dicha abertura generosa con un dedo- es-ese escote… ¡me ha alegrado el día!
-Shaina: ¿te importaría… ¡Mirarme a la cara cuando hablas conmigo, alacrán?!
-Milo: ¿a la cara?-mirando aún allí fijamente- si no llevases tu máscara puede que sí, pero ante estoooo…- subió las manos y las puso a ambos lados, justo como si estuviesen encima de dos sandías, moviendo los dedos en plan “gourmet” como cuando no sabes exactamente qué elegir para comer en un buffet deteniéndote a babear con todos los suculentos platos que hay ante ti
-Shaina: apartando sus manos de allí con brusquedad- ¡¡ni se te ocurra pensar en eso, alacrán!!
-Milo: Ya, lo típico de los escotes gigantes: se puede mirar pero no tocar… grrrrrrmmm… yo lo que quiero saber es si… te has puesto ese pedazo de escotazo para… “alguien” en particular… Shaina-sannn- se le acercó con voz melosa sobre todo en aquel último apelativo.
-Shaina: ¡no me lo he puesto para nadie!, ¡y menos para ti!- la chica se echó hacia atrás y de nuevo se topó con aquella columna. Sorprendida pegó un bote, con las manos en ella sobre puestas.
-Milo: Aún no me respondiste a lo que te pregunté hace un rato… sobre si te gusto o no…- el alacrán se colocó frente a ella sin dejarle escapatoria posible; apoyando una mano sobre la columna y acariciando delicadamente alguno de los mechones largos del cabello de la joven, que caían sobre sus hombros, cerca de su pecho.
-Shaina: ¡desde luego de esta forma no conseguirás que me fije en ti ni por asomo, idiota!- intentó zafarse de él para salir pitando de allí justamente por el hueco que dejó el brazo de él al acariciarle el pelo, pero el chico se movió muy rápido y le cortó el paso de nuevo.
-Milo: ¡Eh!, eeeeh…calma, cobrita, que yo no muerdo…- poniendo ambas manos sobre la columna, muy cerca ya de ella enseñó sus blancos dientes a la chica de una forma cuasi vampírica y muy seductora, ella apartó corriendo su cara.
-Shaina: ¡MILO!
-Milo: ¿Qué ocurre, preciosa?, ¿te pongo…nerviosa?...
-Shaina: ¡Milo de Escorpio, quítate de ahí o…!
-Milo: Jum… -le acarició el pelo otra vez con suavidad- Sería capaz de besarte hasta con máscara, Shaina-San…- la mirada intensa y seductora de él atravesó los ojos de la chica como afiladas agujas.
-Shaina: ¿q-qué?- él acercó sus labios al metal casi tocándolos, pero, de pronto, se oyó algo extraño. Un sonido de algo muy veloz lanzado con fuerza y rapidez hacia ellos dos.
 
Milo lo escuchó y corriendo apartó a shaina de aquella columna y de la trayectoria de aquel peligroso objeto arrojadizo. Cuando miraron hacia allí cuatro rosas negras estaban clavadas en mármol azulado del pilar.
 
-Milo: ¿¡pero qué…!?- muy sorprendido y rabioso.
 
Shaina miró igualmente con enorme sorpresa hacia la columna donde se clavaron aquellas mortíferas flores y después hacia donde Milo tenía fija su azul mirada, apoyada con sus manos sin darse cuenta sobre el pecho del escorpión que la tenía abrazada contra sí; salvo que él tampoco fue consciente de que la estaba abrazando…
 
-Shaina: pestañeando bajo la máscara y anonadada sin moverse- Perooo… ¿qué…?- de repente se oyó una voz de hombre pero algo afeminada que provenía de entre las sombras de las columnas. Su tono sin duda era de enfado, rabioso.
-Así que TÚ… eres quien se interpone entre mi querido Milo y yo…
-Milo: ¡esa es la voz de!- se quedó pensativo por unos unos instantes cortos- (Ahora que lo pienso… esas rosas iban directas al pecho y la cabeza de Shaina, ni si quiera pasaron rozándome…)
-Shaina: viendo aparecer por allí de entre las sombras al caballero de piscis, con una rosa negra en mano y cara de pocos amigos- ¿¿APHRODITE??
-Milo: ¿¡se puede saber de que demonios vas?!
-Aphrodite: ¡apártate de él ahora mismo!... ¡ES MÍO!, “¡¡Piranian Roses!!”
 
Un cúmulo de rosas negras circulares salieron hacia Shaina disparadas, la cual se preparó para repelerlas tras haberse separado de Milo hacía pocos segundos; pero el escorpión salió de improviso corriendo hacia ella.
 
-Milo: ¡¡Shaina!!- justo se puso delante cubriéndola con los brazos para protegerla, pero aquellas rosas comenzaron a morderle por todas partes inclusive la gabardina, que se quitó enseguida para ahuyentarlas, cosa que hizo que también le mordiesen el pantalón por el trasero- ¡ayayay ayayay ayyyyh! , ¡malditas rosas de las narices!, ¡dejadme en paz!, ¡no!, ¡ahí no!, ¡ni se os ocurra morderme en los!... ¡WAAHH!
 
Shaina se quedó parada por un momento, pero enseguida reaccionó alargando sus brazos para ir a ayudarle, pero de pronto, Milo se deshizo de todas aquellas pirañas en forma de flor de un solo manotazo utilizando su uña escarlata para hacerlas pedazos en un segundo.
 
-Milo: ¡¡¡Aphrodite!!!
-Aphro: ¡Uyh!, ¡lo siento, milo, amor mío!, ¿estás bien?- con las manos sobre la cara todo compungido y preocupado.
-Shaina: ¿”Amor”?, ¿”Mío”?- la joven pareció enfadarse denotándolo en su tono de voz
-Milo: ¡¡¡Que no me llames eso!!!- con una vena hinchada en la frente y su uña roja apuntando al pisciano- ¡Casi le das a Shaina-San!, ¿¡Qué es lo que te pasa?!, ¡¿estás loco acaso?!?
-Aphro: Sí… por ti… ¡mi escorpioncito sexy…!
-Milo: ¿¡Q…QUEEÉ??- se echó hacia atrás angustiado, mientras el otro avanzó hacia ellos dos, andando contoneándose con una rosa roja pasándosela por encima de sus labios.
-Aphro: ¿sabes?, los insectos y las flores se complementan perfectamente, de hecho, no podrían existir los unos sin los otros… sin embargo… las víboras y las serpientes como reptiles que son se comen a los escorpiones sin piedad…-el semblante del caballero de piscis cambió totalmente, y se volvió de odio hacia Shaina mirándola con rabia. Pero Milo se puso inmediatamente en posición de ataque apuntándole con su aguja escarlata preparada para ser disparada, muy serio.
-Milo: si se te ocurre ponerle un solo pétalo encima a Shaina… te hago pinchitos de pescado, ¿¿¿¡Me has oído!???
-Aphro: Jum…-muy finolis volvió a estirarse completamente para aparentar elegancia y superioridad y dejó de atacar- está bien…-mirando a Shaina con cara de asesino- (esto no ha acabado, ¡arpía!, ¡Milo de Escorpio es mío!, ¡y no pienso compartirlo con nadie!)…
Por cierto, ese vestido rojo desentona con el color azul pálido de las paredes y el gris de las columnas, además te sienta horrible, monada…- se esfumó entre dos columnas y los dejó de nuevo a solas.
-Milo: mirando hacia donde se marchó Aphrodite de espaldas a Shaina- ¡idiota…!
 
Shaina se fijó por un momento en que el pantalón vaquero de Milo se había roto en gran medida por el trasero. Dos grandes agujeros dejaban ver la piel morena y tersa del alacrán bajo este. Él se giró de medio lado hacia la joven y se miró aquel roto con cara de mala leche, pero aún se veía aquel de espaldas a Shaina, que seguía mirándolo, mientras él se tocó el trasero magullado con una mano de arriba abajo frotándolo.
 
-Milo: ¡mierda, mis pantalones!, ¡eran mis favoritos! Maldito idiota, ¡ahora va este y me los agujerea como si fueran una diana con sus rositas!- ella no paraba de fijar allí su vista ni tampoco de mirar su torso y su espalda desnudos salvo por el pañuelo tras quitarse su gabardina de cowboy. El alacrán se dio cuenta sorprendido, aunque no sabía qué le ocurrí exactamente a la joven caballera- ¿Shaina?, ¿estás bien?, estás… sudando… ¿¡ese idiota te hirió!?- le dijo dándose la vuelta mientras ella le observaba allí delante sin decir absolutamente nada- porque si es así le meteré sus rositas por el culo, aunque tampoco es para tanto, conseguí que no te rozase ninguna de esas, son venenosas, ¿sabes?, menos mal que yo soy inmune…eeemm- ella de pronto le miró a los ojos, bajo aquel sombrero tejano, como si la hubiesen pillado in fraganti haciendo algo malo, deprisa, corriendo y desordenadamente- Shaina, estás rara, ¿te ocurre algo?, ¡joder, ni que te hubiese paralizado con un “Restiction”!- el chico se acercó un poco a ella para comprobarlo, pero…
-Shaina: ¡¡¡n-no te me acerques más, Milo!!!- retrocediendo con miedo y mucho nerviosismo.
-Milo: ¡eyh!, ¿¡pero por qué te pones así ahora?!, vamos, no seas arisca, muñequita…- se acercómás y toco su máscara de metal observandola con una sonrisa dulce y seductora al mismo tiempo.
-Shaina: (¡Maldita sea!><)- enseguida salió corriendo despavorida y acalorada- ¡necesito-af-necesito un vaso de!
-Milo: ¡SHAINA!...¡eh!...pero, ¿do-dónde se ha metido?
 

De nuevo volvió a perderla de vista y a quedarse sólo sin saber s donde había ido la chica

capitulo sexto parte 1

CAPITULO VI:
“Aquelarre en el Santuario”
 
La hora por fin había llegado, aquella que figuraba en el sobre negro que cada invitado recibió. Todo estaba listo. La música se escuchaba desde el templo de Acuario, que allí en la cima de El Santuario parecía un faro que guiaba a todo el que quisiera divertirse hacia él.
Marin y Shaina subían las escaleras sorprendidas viendo todo lo que acontecía: una alfombra roja escarlata conducía una larguísima cola de gente disfrazada hasta la entrada de la casa de Camus, que parecía un club al que la gente entraba presentando el carné de identidad en su caso la invitación, conducida aquella fila por cordones igualmente rojos.
-Shaina: ¡por Athena! Esto es demasiado…nunca pensé que una fiesta para Camus pudiese ser de esta manera…-
-Marin:  sí, la verdad es que quien ha organizado esto la ha liado buena…esperemos que a Camus no le de algo cuando vea todo esto…-mirando hacia todos lados.
-Shaina: ¿a quien se le ocurre montar algo así? Grrrrr…-
-Marin: bueno, tranquila shaina, hemos venido aquí por Camus, así que intentemos relajarnos y disfrutar de la fiesta. Tampoco pasa nada por que nos divirtamos un rato, ¿no crees?-
-Shaina: ……grrrmm, vamos, continuemos o, si no, no entraremos ahí dentro en la vida, ¿tu has visto la cola kilométrica que se ha formado?-
-Marin: sí…-pensativa y observando a su compañera- (ups…se la ve muy molesta…espero que el que ha organizado todo esto no sea quien estoy pensando…)-
 
Cuando por fin llegaron arriba un gorilón contratado como portero de la “sala de fiestas” les echó un vistazo a ellas y a su invitación negra, que tras revisarla se la devolvió y les dejó pasar. Shaina iba disfrazada de demonia. En su pelo llevaba prendida una diadema con dos pequeños cuernecillos que separaba su cabello suelto en dos, con mechas rojizas. Del mismo color era su vestido, con un enorme y generoso escote que llegaba hasta su ombligo, el cual se veía perfectamente. También llevaba una falda larga hasta los tobillos abierta por ambos lados, era una especie de mono rojo con el cuello levantado y de un material parecido al cuero pero mucho más brillante. A la espalda llevaba un par de alas de murciélago y una capa corta, así como zapatos de tacón de aguja y medias prendidas por debajo de su falda, ya que eran calzas. Llevaba también un rabito en forma de flecha y un tridente en la mano, así como su máscara pero la decoración que normalmente era morada ahora era roja también.
 
-Shaina: esto está lleno de gente. ¿Tienes el regalo?-
-Marin: sí, lo que no sé es cómo vamos a hacer para encontrar a Camus entre todo este barullo…-
-Shaina: eeemm…ahí hay un cartel que creo que pone algo sobre los regalos: “no busquéis a Camus pues no lo encontrareis, esta fiesta es sorpresa deja tu regalo encima de…. ¿la mesa?” una flecha indicaba hacia una enorme mesa donde había gente encargándose de recoger paquetes de regalos. Miraron hacia allí y vieron que había una pila incontable de dichos regalos con enormes lazos.
-Marin: dios mío…no sabía que Camus tuviese tantos amigos…-plik, plik-
-Shaina: ni yo, debe ser todo cosa del que ha organizado todo esto…bueno vamos a dejarlo allí…- ambas avanzaron hacia la mesa para dejar allí sus correspondientes paquetes.
 
Marin por su parte iba con un disfraz negro de bruja, con un vestido de falda corta al contrario que el de Shaina, pero sin ser ajustada, con algo de vuelo y a jirones, que daba la sensación de ser más tétrica aun. El escote de su vestido era de palabra de honor y simulaba un corsé con telas de araña bordadas, así como una especie de chal que llevaba por encima. Las dos chicas llevaban guantes, los de Shaina eran más largos, por encima del codo, sin dedos, mientras que los de Marin eran negros un poco más arriba de la muñeca y cogidos a su dedo corazón. Ésta también llevaba calzas prendidas por debajo de la falda pero sus botas eran de caña baja y de tacón más ancho como de pirata. En la cabeza llevaba un sombrero típico de ala ancha y con una arañita colgando así como una flor seca. Igualmente llevaba su máscara.
 
Cuando se acercaron a la mesa oyeron una voz que les resultaba familiar.
-Aioria: ponlo a nombre de Aioria, caballero dorado de Leo, ¿ok?-
- muy bien señor-
Marin se hizo un hueco entre la gente intentando pasar.
-Marin: creo que…ese es Aioria…- el caballero de Leo se giró hacia ellas que solo le reconocieron en un principio por su voz ya que estaba de espaldas e iba disfrazado de piloto de los años cuarenta. Llevaba un gorro en la cabeza con unas gafas enormes y unas aletas que le tapaban ambas orejas. En el cuello un pañuelo, una especie de bufanda echada hacia atrás y una cazadora d epiel marrón con borreguito blanco, la bandera de Estados Unidos en la manga izquierda y un águila a la espalda con las alas extendidas, a parte de una serie de condecoraciones por delante, pantalones militares de color verdoso y pardo y botas también militares de caña media y cordones.
 
-Aioria: uf, tengo que darme prisa…cuanta gente ha metido ese alacrán aquí dentro…-
-Marin: ¡Aioria!, ¡Aioria!-
-Aioria: ¿eh?...-dijo el león con cara de sorpresa mirando a todos lados- esa parecía la voz de…-
-Marin: ¡Aioria!- enseguida el chico distinguió a la joven caballera del águila que venía en compañía de Shaina y se la quedó mirando un poco atontado, mientras ella se acercaba a él contenta de verle.
-Aioria: Ma… (¡Está guapísima!, me gusta verla sin el uniforme de caballero, ¡ese disfraz le sienta fenomenal!) ¡Marin-san!, ¡hola!, ¡ah vaya!, ¡hola a ti también Shaina! Vaya venís las dos estupendas, os sienta genial ese disfraz, jeh, Demonia y bruja, ¡qué miedo!- dijo él sonriente.
-Marin: veníamos a dejar los regalos, ¿vienes ahora con nosotras?-
-Aioria: um… de veras que lo siento, pero tengo que ir a recoger a Camus al aeropuerto, no queremos que descubra el pastel, además que con la que ha montado Milo creo que si viera esto de sopetón le daría un sincope, así que…-
-Marin: -con voz de desilusión- oh, vaya, pues nada…luego cuando vuelvas nos veremos…-
-Aioria: claro, Marin-san, no tardaremos nada. Bueno, me marcho, ¡hasta luego!-
-Marin: ¡has…hasta luego!- Shaina ni se despidió solo había puesto gesto corporal de pocos amigos- ¿unh? Shaina, ¿Qué te pasa?-
-Shaina: pues que lo sabía, ¡Milo ha sido el que ha montado todo esto!-
-Marin: pues yo opino que lo ha hecho muy bien, está perfectamente organizado y decorado; ¡mira ahí! Ji, ji, ji, ji, un esqueleto vestido de pirata y mira allí la barra es una tumba ja, ja, ja- Marin se reía de todo aquello mientras Shaina no parecía tan entusiasmada que digamos- ¿vamos a dar una vuelta?-
-Shaina: después de todo para eso estamos aquí…-
-Marin: tengo ganas de ver de qué se han disfrazado los demás. Milo tuvo muy buena idea con todo esto, además que así nosotras podemos seguir llevando máscara.
 
Ambas avanzaban mirando el sitio, dirigiéndose hacia la barra, pero una figura ensombrecida les espiaba, oculta tras unas columnas. Ésta las siguió en su camino ocultándose de nuevo en la oscuridad del templo, pues las luces que lo iluminaban eran velas, sigilosamente y con presumible elegancia, se movía por allí con la soltura de una pantera.
-Shaina: vaya tengo sed después de subir tantas escaleras.
-Marin: sí, yo también, vamos a por una copa.
-Shaina: de acuerdo-
 
De pronto oyeron un silbido a su izquierda según caminaban pero no le hicieron mucho caso hasta que escucharon una voz arrastrada que les sonaba muy familiar.
- ¡vaya! ¡Qué mujeres tan preciosas hay a este lado del salvaje oeste…!- ellas miraron hacia allí, de donde provenía aquella voz masculina y sensual que les había lanzado aquel piropo.
 
-Shaina, Marin: ¿unh?-
 
Apoyado sobre una columna de espaldas a esta y con una bota sobre ella, mordiendo una brizna de paja, había un joven vestido de cowboy con una larga gabardina marrón y pantalones vaqueros cubiertos por otro pantalón más del mismo color y con flecos. Llevaba sombrero y su cara no se distinguía muy bien tras las sombras. Éste se incorporó y fue hacia ellas dos haciendo sonar las espuelas de sus botas tejanas de punta metálica. Se fijaron que sus pantalones eran de campana y que el sombrero, que se sujetaba con una mano mientras andaba, llevaba un cordón con una hebilla para poder ajustarlo. Según se acercaba hacia ambas Shaina le miraba con impresión bajo su máscara, con la boca abierta, pero claro, esto no se apreciaba, sino solo en su gesto corporal, totalmente inmóvil. Aquel joven caminaba con mucho estilo, poniendo siempre un pie delante del otro con un movimiento acompasado e hipnótico, casi musical y tribal, mientras su gabardina dejaba al descubierto dos pistolas guardadas en un cinturón con la hebilla decorada de un escorpión.
 
-Shaina: (es…es… ¿es Milo?...)- Shaina casi no podía controlar lo que sentía en aquellos momentos. Algo le subía del pecho hacia la garganta, como si tuviera mariposas en el estómago, mientras su corazón cada vez palpitaba más deprisa y su sangre parecía hervir por momentos. Se fijó cuando él se detuvo frente a ellas que no llevaba camisa alguna, solo el torso al descubierto y un pañuelo rojo en forma de triangulo al cuello, recorriendo su figura de arriba abajo lentamente y sin pestañear.
 
Volvió a mover en su boca aquella brizna de hierba seca y levantó la cabeza. Tras él y según había ido avanzando muy pocas eran las que no se habían girado para mirarle. Sujetándose el cinturón con el pulgar, lleno aquel de balas y a los lados dos enormes pistolas de estilo antiguo, se levantó algo el sombrero de cowboy hecho de cuero y las miró con ojos juguetones y atrayentes, como solía hacer siempre, pero como si supiera que se derretían con solo hacerlo.
 
-Milo: ¿qué tal señoritas? No deberían caminar solas por estos parajes llenos de bestias e indios salvajes…si quieren les ofreceré mi protección para pasar al otro lado de la frontera-Dijo sacando una de las dos armas, de color dorado, en la que figuraba labrado sobre el metal: “Smith&Wesson 1885” y mostrándosela, después volvió a guardarla girándola como si fuese verdaderamente un tirador del lejano y viejo Oeste americano- ¿qué les parece?-
-Marin: Mi-¿Milo?... ¡ajajajajja!-
-Milo: el mismo, señoritas, para servirles…- se quitó el sombrero y volvió a ponérselo tras hacer una reverencia muy pomposa. Shaina hacía rato que no decía ni mu, ni una sola palabra, desde que lo vio.
-Marin: ¡jajajaja!, ¡estás muy bien!-
-Milo: -todo chulo mascando la brizna con la cabeza alta, observándolas a través de la sombra del sombrero- eso ya lo sé…jeje-
-Marin: no, me refiero a que vas perfecto, hasta esas pistolas parecen auténticas. Además…bueno, sí…estás…estás…muyyy…-observándole algo ruborizada y tímida.
-Milo: eso también lo sé, muñeca…quizá sea este pantalón…- dijo moviendo las caderas, aun sujetando el cinturón con su mano- o esta gabardina, no sé… ¿tú que crees, Shaina-san?...- él giró su cabeza hacia la joven que de pronto pareció des hipnotizarse pegando un botecillo y le miró a la cara (antes le observaba de arriba abajo varias veces)
-Shaina: y-yo no creo nada… ¿a qué has venido? ¿A lucirte delante de nosotras?-
-Milo: jum…puede decirse que sí…con que de bruja, Marin… ¿qué conjuro vas a utilizar con Aioria para que se te declare de una vez?-
-Marin: ¡Milo!...no puedo utilizar ninguno, además…se ha ido al aeropuerto a recoger a Camus…-desilusionada.
-Milo: jejejejej, tranqui Marin ya veras que vuelve enseguida, le mandé yo, es el único que se sabe bien la ciudad a demás de mí, pero claro, soy el anfitrión…tengo que vigilar que todo vaya bien y de momento está perfecto…y tú…Shaina…- acercándose a ella con aire muy seductor, mirándola a los ojos tras su mascara y de arriba abajo.
-Shaina: ¿y-yo qué?- ella se tapó el escote ante la mirada del alacrán que se fue directo ahí de frente nada más verla, aunque ahora la miraba a la cara.
-Milo: de demonia, jummm…me gusta…me gusta mucho…va contigo a la perfección…¿vas a tentarme...Shaina-san?- se acercó mucho de nuevo a su cara, separando levemente sus jugosos y envenenados labios, que atrajeron por unos instantes la mirada de Shaina- porque… estoy dispuesto a… caer totalmente en el placer de la tentación…je, je…- apoyando su brazo sobre otra de las columnas del templo, casi tocaba los labios metálicos de la máscara de la chica, que por un momento no hizo nada más que mirar los azules y profundos ojos del caballero, pero que, de pronto, agarró el sombrero de éste y lo bajó de un tirón hacia su cara.
-Shaina: no, gracias, ya somos suficientes demonios en el infierno, no necesitamos a nadie más como tú-
-Marin: Shainaaa…- le dijo su compañera con tono reprobatorio mientras el chico trataba inútilmente de sacarse el sombrero de delante de los ojos con ambas manos.
-Shaina: vamos a por nuestra copa antes de que vengan más moscones por aquí a darnos la lata-
-Milo: maldita sea… Shai…¡eyh espera, Shaina!... ¡vamosss… saaalll!-
-Marin: -yendo tras su compañera que ya caminaba malhumorada hacia la barra con forma de tumba a paso marcial- Shaina, ¡espera un segundo!, ¿por qué no le das una oportunidad?-
-Shaina: porque no se la merece-
-Marin: pero, míralo, se ve que le interesas, ¡y mucho!-
-Shaina: sí, seguro que le intereso, de eso no hay duda, pero yo me sé sus intereses por las mujeres…- sin dejar de caminar.
-Marin: ¡Shaina!, no me refiero a eso, ¡y lo sabes perfectamente!- ambas dos llegaron a la barra. Ofiuco se pidió una copa mientras que Marin seguía insistiéndole.
-Shaina: -sentada en un taburete de madera para la barra- ¡es un maldito chulo egocéntrico, no lo aguanto! ¿Acaso no lo has visto? ¡Se cree el Rey de Roma o algo parecido!- toda enfadada y gesticulando con los brazos.
-Marin: él solo quiere impresionarte…vale que Milo tiene una forma muy… apasionada de demostrar las cosas, pero… es su manera de decirte que le gustas, ¿por qué al menos no hablas un rato con él? Milo es muy simpático y gracioso, quizá lo único que quiera es que le prestes un poco de atención y que os conozcáis más. ¿Prácticamente no os veíais desde hace cuanto? ¿Nueve o diez años? Yo daría lo que fuera por que Aioria se interesase así por mí…-
-Shaina: y yo por que él fuera como Aioria y me dejase en paz-
-Marin: Shainaaa…estás siendo injusta totalmente con él…-
-Shaina: ¡ya, claro! No hace falta que le defiendas, sé perfectamente como son los tipos de su calaña, he vivido rodeada de ellos-
-Marin: ¿te refieres a DeathMask?
-Shaina: sí, y a algunos más
-Marin:…pero, Shaina, Milo no tiene nada que ver con ese cangrejo sádico
-Shaina: ¿ah, no? ¡Pues tiene absolutamente la misma cara de idiota salido que él!-cruzándose de brazos y enfurruscada-
-Marin: ayyhh Shaina…
 
 
Milo por fin consiguió sacarse el sombrero de la cabeza y miró a su alrededor, pero las chicas se habían esfumado…
 
-Milo: pe…pero…¿dónde se han metido?- el joven cowboy daba vueltas a su alrededor sin moverse del sitio tratando así de ver donde podían haber ido sus compañeras, pero sin mucho éxito- mierda… está claro… hoy es mi día de mala suerte… ¡tsk!- diciendo esto se puso de nuevo el sombrero y se fue caminando, intentando encontrarlas entre la multitud de gente agolpada allí dentro.
 
Iba mirando a cada mujer que se cruzaba en su camino, pero ninguna era ella
-Milo: umm no, esa no es, ni si quiera llena el escote… uhuuu… ¡y esa lo llena demasiado!- guiñándole el ojo a una que pasaba disfrazada de demonia como Shaina- pero tampoco es ella…
 
-Ella me dijo que lo encontrase cuanto antes, pero… esta fiesta está fenomenal… creo que me daré una vueltecita…- una chica no muy alta, más bien baja, pelirroja y de ojos verdes, vestida de Catwoman y con una coleta alta y rizada, se paseaba por allí sin al parecer hacerle demasiado caso a su misión, encomendada por aquella otra mujer de cabello laceo y bindi que se presentó ante ella hacía pocas horas en un hotel. Pero, de repente, se chocó con algo duro y alto, que parecía una columna- ¡Auh!, ¡que daño!, ¡pero!
-¡Oye!, ¡a ver si miras por dónde va…as!- ella levantó la vista y él la bajó un tanto. La joven de negro embutida en un mono ajustado y con enorme escote, vio que un chico moreno y alto con disfraz de cowboy y ojos azules la escrutaba con interés- vaaayaaa… este sí que sería un buen regalo para Camus…-
-Crystal: ¿de qué hablas?- dijo ella confundida y enfadada.
-Milo: jum, mil perdones, señorita…- se disculpó él agarrándose el sombrero con los dedos y bajándolo un poco para dar muestras de cortesía y seducción.
-Crystal: (¡vaya! ¡Pues este tío no está nada pero que nada mal! Menudo cuerpo y qué ojazos!) Yo también lo siento, iba distraída y no te vi.…-
-Milo: ummm… ¿nos hemos visto antes?, tu cara me suena mucho… bueno la verdad he estado con tantas pelirrojas que no podría distinguirte aunque quisiera…- haciéndose el chulo de nuevo, pero ella no pareció inmutarse…
-Crystal: ¿Ah si?, entonces sabrás que las pelirrojas somos muy… fogosas, ¿no?
-Milo: por supuesto…- seductoramente se fue acercando a ella mirándole el escote sin reparo alguno y poniendo su mano sobre la cadera de la chica, que pareció dejar seducirse por los encantos del escorpión, que fue bajando un poco su mano hacia el trasero de la joven.
-Crystal: (¡mmmm!, ¡qué manera tan intensa tiene de acariciar el cuerpo!, ¡es mucho mejor que la de… ¡!!!) de pronto se dio cuenta de lo que hacía y le observó.
-Milo: ¿unh?, ¡Ah!, ¡está allí!, lo siento muñeca, pero tengo que dejarte, ¡ya nos veremos!-
-Crystal. ¡Pero!- se quedó cortada al ver como él corría hacia la barra de enfrente donde una chica vestida de diablesa estaba pidiendo algo de beber- mierda… aunque es mejor así, tengo que centrarme en lo que estoy haciendo y encontrarle cuanto antes mejor- ella siguió caminando con semblante serio buscando a algo o a alguien que debía estar por allí metido.
 
 
Milo por su parte alzaba el brazo y corría apartando a la gente
 
-Milo: ¡Shaina!, ¡SHAINA!... quita de en medioooo…¡Sha...ina!!, Shai!- de pronto en plena carrera se chocó contra uno de los camareros que llevaban las bebidas y aperitivos por el Templo y todo se cayó por los suelos, incluido él y una botella de Martinni Rosso que fue a parar a su cabeza dándole encima del cogote de lleno- ¡pero!, ¡¿ es que no miras por donde vas?!, ¡vamos!, ¡recoge todo esto y vuelve al trabajo!- se levantó de allí todo enfadado por el ridículo que estaba haciéndole pasar.
-Camarero: s, sí señor. No se preocupe, en seguida… (Porque este tío es quien me contrató, ¡que si no le estampo la bandeja en medio de la cabeza!)- el camarero se marchó de allí enfadado, echándole una mirada de indignación a Milo cuando ya estaba de espaldas a él, yendo hacia Shaina.
 
Ella se giró al oír el golpazo y le vio allí, yendo a buscarla
 
-Shaina: Oh, no, ¡otra vez ese idiota no!, déme esas copas, ¡deprisa!
-Camarero: ya mismo, señorita- el camarero de la barra iba a toda prisa para servirle las bebidas- aquí tiene.
-Shaina: gracias- se giró para volver rápidamente con Marin y escapar así del asedio de Milo, pero justo en ese momento se chocó contra él.
-Milo: Jum, al fin te encontré, ¿por qué te fuiste así?, me rompiste el corazón, nena…
-Shaina: vaya, ¿tú tienes de eso?, déjame pasar.
-Milo: no tan deprisa, Shaina-san, ¿es que ni siquiera me dejas hablar un rato contigo?
-Shaina: ¿hablar? Jum, como aquel día en tu moto, ¿no?, ya me conozco tus diálogos filosóficos, así que NO gracias, ¡y te advierto que como no te apartes ahora mismo te arrepentirás, Milo de Escorpio!
-Milo: ¿arrepentirme? Je, je, noooo…yo nunca me he arrepentido de nada en mi vida, y menos de estar unos minutos a tu lado, aunque sea discutiendo contigo, del odio al amor solo hay un paso…
-Shaina: no te amaría aunque fueras el último hombre en el planeta y la raza humana fuera a extinguirse, y el refrán es al revés, ¡idiota!
-Milo: para mí esta perfectamente dicho, oye, ¿por qué no te relajas un poco mientras nos tomamos algo, muñequita?- dijo cogiendo una de las dos copas que ella llevaba en las manos.
-Shaina: ¡pero!- el chico se lo bebió de un trago.
-Milo: jum, martini con limón, ¿un poco flojo, no?- con segundas
-Shaina: ¡eso era para Marin, besugo!
-Milo: No, eso díselo a Aphrodite, él sí que es un buen besugo… ¿sabes?, siempre me has gustado porque eres la chica más fuerte de El Santuario, a parte de Marin, pero ella es demasiado dulce para mi gusto… a mí me van más las mujeres de armas tomar y tú eres una de ellas sin duda…perooo… me pregunto qué sientes tú detrás de ese trozo de metal…yo… ¿no te hago tilín, umh? Je, je, je… estoy seguro de que estás loquita por mis huesos, pequeña…- acercándose un poco a la joven, que apretó mientras la copa que le quedaba con la mano, nerviosa y enfadada- quítate esa máscara y dame un beso…venga, te aseguro que no te arrepentirás…- ya casi pegado a ella y juntando los labios así tipo pez, aunque dijera que no es un besugo.
 
-Shaina: Milo…
-Milo: siiii?- con voz seductora y de placer, sonriente esperando su beso.
-Shaina: ¡los alacranes no tenéis huesos!, ¡solo unas pinzas demasiado largas!-ZAS!-
 
De pronto le echó el contenido de la copa a la cara, aceituna incluido y se fue corriendo de allí.
-Milo: ¡wag, wag!, ¡mierda!
 
El joven caballero de Escorpio se quedó allí limpiándose la cara con las manos mientras ella huyó hacia el final del templo y salió fuera por la única otra puerta que había en la casa de acuario, que Milo hizo poner como salida de emergencia.
 
Allí había columnas que seguían un trazado en forma de circunferencia. Paró su carrera, mirando hacia el templo de los dos peces, cansada y se recostó sobre una de aquellas columnas.
 
-Shaina: maldita sea, ¿por qué ha tenido que ir a fijarse precisamente en mí?, ¿¡por qué!?, ¡¿por qué no se va con una de esas que tiene que quitarse de encima como si fueran moscones!?, ¡encima yo…casi…!- se quedó en silencio por unos instantes, pensativa y luego su voz se volvió triste y seria- sin duda…el destino se está riendo a mi costa…- se despegó de la columna y fue hacia las escaleras unos pocos pasos. Miró el mar a lo lejos y la brisa movió su pelo ondulado con suave caricia, cuando notó que unos brazos le rodeaban la cintura, estrechándose sobre ella.
 
-¿Por qué eres tan cruel conmigo, Shaina-san?- enseguida que vio unos guantes negros y abiertos por la muñeca se giró y allí se encontró con Milo que la observaba con aquella mirada penetrante y seductora sin querer serlo.
-Shaina: ¡Milo!, ¡¿qué ha-haces?! ¡Suéltame ahora mismo!
-Milo: ni si quiera me has dado una oportunidad y no entiendo por qué intentas esconderte de mí, ¿Qué ocurre?, ¿soy demasiado sexy para tu sistema nervioso?
-Shaina: no, ¡eres demasiado estúpido y pesado para que te aguante cualquier mujer en sus cabales!
-Milo: ¿ah, si?, por qué no me dices la verdad, hemos crecido desde la ultima vez que nos vimos, ¿recuerdas como éramos?
-Shaina: sí, lo recuerdo, pero los dos hemos cambiado mucho, Milo. Y porque de pequeños jugásemos juntos y fuéramos amigos eso no significa que ahora tengas ningún derecho sobre mí, ¡ni que yo tenga que estar enamorada de ti!- enseguida ella se deshizo de los brazos de Milo, que se quedó algo sorprendido al escuchar aquello.
-Milo: yo no he dicho eso, solo quería…recuperar la amistad que teníamos y bueno…esperaba que ahora te gustase, al menos físicamente…- ella se relajó un poco y le observó cogiéndose los brazos uno con el otro.
-Shaina: soy una amazona, Milo y ya sabes lo que conlleva eso…a nosotras no se nos permite el lujo de confraternizar con los hombres. Esa época en la que éramos amigos ya pasó hace mucho tiempo…
-Milo: te eché de menos, Shaina…- ella se había vuelto de espaldas al chico que la observaba con algo de melancolía. La joven caballera del ofiuco giró un poco la cabeza, sorprendida por lo que había escuchado, pero solo le miró de reojo y de nuevo miró hacia el mar.
-Shaina: pues olvídate de mí, ya no somos unos críos sin responsabilidades. Tú eres un caballero dorado y yo una amazona plateada, métete en tu pequeño cerebro que tú y yo ya no somos nada.
 
Las crueles palabras de Shaina no parecieron hacer mella en Milo, que fue hacia la chica y volvió otra vez a abrazarla y a poner su rostro contra su cuello, bajo su sombrero. Ella pegó un pequeño botecillo, muy nerviosa al sentir su contacto.
 
-Milo: a mí eso me da igual, ¿esas estúpidas normas son las que nos separan?, ¡pues saltémonoslas!- la amazona se giró hacia él y le observó sin decir nada.
-Shaina: n-no podemos hacer eso, Milo…
-Milo: claro que sí, ¡yo lo haría por ti!- el silencio se hizo tras aquella frase del caballero dorado y Shaina no parecía querer huir esta vez de sus brazos.
-Shaina: Milo…
-Milo: ¿qué ocurre?
-Shaina: …¡QUÍTAME TUS PINZAS DE ENCIMA!- ambas manos del chico estaban justo puestas sobre el trasero de ella, que le metió seguido un buen puñetazo en la nariz, dejándole con la cara hacia atrás y la nariz sangrando, deshaciéndose de su asedio y yendo hacia la puerta para entrar dentro- ¿¡ creías que soy estúpida?! ¡Bonito discurso para aprovechar a meterme mano!, ¿no crees? ¡Eres un cerdo! Y pensar que por un momento casi te estaba creyendo… ¡no vuelvas a acercarte a mí ni para pedirme la hora! ¿¡Me has oído!? ¡No quiero volver a verte, imbécil!
 
Tras esto Shaina se marchó por donde vino antes y Milo cayó al suelo de espaldas, cogiéndose la nariz
 
-Milo: ¡mierda, joder, maldita sea!, ¡mi nariz, mi preciosa nariz!...auuh!- al poco se levantó quedando medio sentado sobre el suelo de mármol grisáceo- justo he tenido que cagarla en el último momento… ¡eso me pasa por no saber tener las manos quietas!...¡pero es que con ella no puedo!- entonces se levantó del todo mirando hacia aquella puerta con una sonrisa de oreja a oreja- ¡Me encantaaa!- derritiéndose y observando la puerta con cara de baboso enamorado, como un perrito cuando ve comida- esa personalidad fuerte y mandona, agresiva y orgullosa, esas curvas, su pelo, su maravilloso y atrayente olor, como se mueve, como camina, sus pierrrnass ¡y ese par de…!- hizo gesto de sostener dos sandías enormes contra su pecho abriendo ambas manos y como si las tocase con sus dedos. Al poco su gesto se volvió pícaro y malévolo- ¡JE, JE, JE! ¡Shaina del Ofiuco…pronto serás mía!
 
El alacrán levantó su brazo y el dedo índice de su mano hacia el cielo estrellado de la noche, con su uña roja crecida y adoptando una postura cual Estatua de la Libertad, arrodillándose después
 
-Milo: ¡A Dios pongo por testigo que ese precioso culito no volverá a pasar hambre! Jeh!- pero justo tras su cogote escuchó una voz profunda y muy varonil, así como seria.
-Milo… ¿se puede saber qué estás haciendo exactamente? ¬¬
 
El chico pegó un respingo y se levantó de inmediato, mirando hacia donde provenía aquella voz. Efectivamente allí vio a un hombre alto y de espaldas anchas disfrazado del Doctor Jekyll & Mr Hyde, con un esmoquin mitad negro mitad blanco que actuaba como divisor de las dos partes simétricas de su cuerpo. La cara que iba en la mitad del esmoquin de negro era seria y de facciones atractivas, mientras que la blanca era la de un demonio prácticamente, llena de cicatrices y cuyo ojo tenia un iris de color rojizo, mientras el otro era azul. Llevaba un sombrero de copa sobre el pelo atado en una coleta baja largo y azulado, un guante en su mitad “buena” y el esmoquin roto en la “mala”. También llevaba un bastón de madera color caoba terminado en una empuñadura que representaba a una figura agarrando el globo terráqueo mitad ángel mitad demonio, labrada en un metal que parecía oro.
 
Era Saga que venía escoltando y acompañando a Saori la cual iba a su lado partiéndose de risa, sin embargo el caballero de Géminis parecía como fastidiado. Milo se levantó corriendo al ver que era Athena, con una mano en el cogote.
-Milo: estooo…JI, JI, JI, na-nada! Ensayaba una obra de teatro para los niños de un colegio en Atenas… ejem
-Saga: ya… más bien di que estabas haciendo el tonto, para variar…-cruzándose de brazos con el bastón inclusive
-Saori: ¡venga, Saga! No te enfades, ¡que estaba muy gracioso! ^^
-Saga: um, es cierto, tenéis toda la razón Athena, como de costumbre…-sonriéndole amable y con un toque dulce extraño.
-Saori: ^^ ¡ah, gracias!
-Milo: Grrrmmm…(¿este de qué va??? Muy arrimadito a la señorita saori…digo, Athena)
-Saori: bueno, Saga, ¿entramos dentro a beber una copita?-se le engancha del brazo tipo novios.
-Saga: estooo, pero usted es muy joven para eso, no debería beber cosas con alcohol…
-Saori: venga, por un dia no pasa nada…
 
Estaban en esta discusión sobre las copas y el alcohol, cuando una sonora carcajada que sonaba cuasi maligna les llamó la atención y a su vez les interrumpió.
 
-¡JA, JA, JA, JA!
 
Aquella risa se escuchó por todo el lugar, sin embargo a nadie le puso los pelos de punta, como quizá pretendía quien la había dejado escapar. Tanto Milo como Saori y Saga miraron hacia el lugar de donde provenía y allí estaba Kanon - que andaba buscando a su pérdida pareja -, apoyado en una columna con su disfraz de pirata.
- Kanon: - aún riéndose – muy bueno, alacrán… muy bueno… esa cobrita te acaba de dar unas dolorosas calabazas… Hacía tanto que no me reía tanto…
- Milo: - CHUNK – ¿¡Estabas espiando!?
- Saga: ¿qué hacía “tanto” que no te reías “tanto”…? Imbécil, no te alegres “tanto” de la desgracia humana…
-Kanon. Grrmmm…callate
- Saori: vaya, Kanon, estás muy guapo con ese disfraz…
 
El joven gemelo fue hacia la diosa, vestida de hada y le besó la mano, haciéndole una reverencia.
 
- Kanon: Gracias, Athena, pero mi guapura queda eclipsada por el brillo de vuestra belleza esta noche.
- Saga, Milo: - chunk-
- Saga: Grrrmmm
- Milo: (ahora verá) – en bajo – ¡¡SCARLETT NEEDLE!!
Pero de alguna manera, Kanon escuchó las palabras de Milo y se apartó, evitando las siete agujas escarlata que el Caballero de Escorpio le envió, pero sin percatarse de que estas harían diana en algún sitio.
- Saori: ¡Arrrgghh!
- Saga: ¡Athena! ¡Nooo!
- Milo: ¡Mierda! ¡Athena!
Y fueron a hacer diana en el cuerpo de Saori, la cual cayó al suelo, atravesada por las agujas de Milo. Saga se apresuró a recogerla en sus brazos, estaba medio inconsciente.
- Saga: (No, Saori… despierta, por favor… No me hagas pasar por esto otra vez, no me hagas contemplar impotente como mueres, no de nuevo) – Ira de Buda, hacia Milo - ¡¡¡MILO!!!
- Milo: eeeeeeeee… Lo siento…
- Kanon: ¡detén su hemorragia enseguida, imbécil!
- Milo: la culpa ha sido tuya, estúpido, ¿porqué te has apartado teniendo a Athena al lado?
- Saga: ¡¡DEJAD DE DISCUTIR!! Milo, más te vale que a Athena no le ocurra nada, porque como lo haga… te consideraré un enemigo…
- Milo: ¡Glubs! S… sí, enseguida…
El chico se acercó y con sumo cuidado hundió sus dedos en el pecho de la joven diosa para curarle la hemorragia y curarla. Saori no tardó en despertar… en brazos de Saga.
- Saga: - más calmado - ¿estáis bien, Athena?
- Saori: … sí, tranquilo, Saga… - miró a Milo, el cual la observaba entre aliviado y compungido, con cara de niño pequeño. – Milo…
Milo se arrodilló enseguida, y bajó la cabeza, culpable de lo sucedido.
- Milo: Athena, por favor, perdonadme, fue un accidente, pero…
- Saga: - mirando con furia a Milo – creo que alguien más debería tener prohibido usar sus técnicas…
- Saori: no, Saga, no seas tan duro… Milo sólo cometió un pequeño error pero nadie ha salido perjudicado…
- Saga: ¿un error del que nadie ha salido perjudicado? ¡Athena! ¡Por poco acabáis muerta por la imprudencia de este imbécil!
- Saori: eso no me hubiera matado… tenlo por seguro, además, estaba claro que Milo me curaría enseguida…
- Saga: Athena… creo que sois demasiado condescendiente…
- Saori: y tú demasiado duro… Mira a Milo, ¿crees que realmente quería herirme?
- Saga: no, tal vez esa no era la intención de Milo, pero… le podía haber dado un golpe a Kanon en lugar de usar su técnica… que es una de las más dolorosas entre los caballeros…
- Kanon: así es, Athena… creo que Milo merece…
- Saga: tú te callas…
- Saori: vamos, chicos, dejemos este asunto zanjado… No ha pasado nada… Milo, anda, levántate…
- Milo: s… sí… Athena… - se levantó, observando a la diosa con tristeza al ver como había quedado su vestido. – Mierda… Athena, vuestro vestido…
Saori se miró así misma y descubrió que realmente, el vestido estaba destrozado, en los puntos donde habían impactado las agujas de Milo.
- Saori: vaya… por Zeus…, así no puedo entrar… bueno, no pasa nada… compré otro vestido parecido por si ocurría algún imprevisto ^_^, subiré y me cambiaré…
- Milo: no, de eso nada, no vais a volver a subir todas esas escaleras… yo fui el culpable, así que seré yo quien vaya a buscaros el vestido y luego… os cambiáis en el cuarto de baño de Camus… No creo que a él le importe que uséis sus dependencias privadas.
- Saori: como quieras, Milo, pero no hace falta… no hay tanto trecho desde aquí a mi habitación…
- Milo: no, Athena… lo haré yo…
- Saga: la única pega es que no tienes permiso para entrar allí ^_^…
- Kanon: ¡Juas, juas, juas, juas! Si querías registrar la recamara de Athena para robarle un sujetador para tu colección, te ha salido mal la jugada, alacrán.
- Saga: - CHUNK – No, Kanon, eso sólo lo haces tú… ¿colección de sujetadores? Un día de estos voy a tener que hacer una inspección por sorpresa de los templos…
- Milo: glglglglgl (mierda… como no sea sólo una amenaza…) Eh, eh, Saga… que lo que cada uno tenga en su casa es cosa suya…
- Saga: ya…
- Saori: ji, ji, ji… seguro que esa no era la intención de Milo, Kanon… Milo, si quieres ir a buscar mi vestido… tienes permiso para entrar en mi habitación…
- Kanon: - en bajo – Nooo… seguro que no…
- Milo: ¡ah, gracias, Athena! ¡Volveré enseguida con vuestro vestido!
 
Milo subió rápidamente las escaleras que llevaban al Templo de Piscis, para de allí, pasar a las dependencias del Patriarca y, más arriba, a las de Athena, pero no había acabado de pasar la Casa de los Dos Peces, cuando se le ocurrió una cosa; por la cual volvió rápidamente a la entrada trasera del Templo de Acuario.
- Milo: estooo… Athena, una cosilla, ¿dónde guardasteis el vestido?-
- Saga: mph…-
- Kanon: eso seguro que se te ha ocurrido cuando ya habías llegado arriba…-
- Milo: no, claro que no… - le costaba admitirlo, pero Kanon, en el fondo, tenía algo de razón – no, exactamente.
- Saori: ¡Ji, ji, ji! El vestido está en el baúl que hay a la derecha de la cama, Milo… no tiene perdida, es azul celeste…
- Milo: muy bien, gracias, Athena…
- Saga: <_<
El Caballero de Escorpio volvió a subir las escaleras, seguido por la mirada de Saga.
 
 
 ·                  ·                     ·
 
 
Mientras, Mü acababa de llegar de Jamir y estaba mostrándole su invitación al guardia de la entrada, que resultó ser alguien que ya conocía bastante bien…
 
- : Está bien… todo está corriendo, puedes pasar.
- Mü: ¿Tatsumi? ¿Tú que haces aquí?
 
El mayordomo – guardaespaldas de Saori se volvió un momento, para tachar el nombre de Mü de la lista, efímero momento de distracción que aprovecharon tres figuras para colarse rápidamente, sin ser vistas.
 
- Mü: ¿unh? Juraría que…
No obstante, la voz de Tatsumi le interrumpió.
- Tatsumi: ya deberías saber que siempre estoy cerca de la Princesa Saori para protegerla de todo mal… - entre dientes – y Milo me contrató como gorila para su fiesta, porque ahora prácticamente no tengo mucho que hacer con todos vosotros aquí…
El Caballero de Aries le sonrió amablemente y le puso una mano en el hombro.
 
- Mü: todos, y Athena, la que más, te agradecemos que la protegieras prácticamente con tu vida, Tatsumi… No creas que ahora eres prescindible por no tener el cosmos suficiente para ser un caballero… Athena necesita toda la ayuda posible en estos momentos…
- Tatsumi: ¿qué dices, chico? De momento, salvo ese incidente en la ciudad de hace un mes o así, no ha habido problemas…
- Mü: eeee pues... no sé… será mejor que entre dentro…
- Tatsumi: -nomefio – muy bien, pasa…
Mü entró dentro de la Casa de la Vasija Sagrada y lo que vio lo dejó anonadado. Se acababa de encontrar con todo lo que Milo había montado allí dentro.
- Mü: pero… pero… ¿cómo ha podido Milo montar todo esto? Camus lo va a matar cuando lo vea… Voy a hablar con él. ¡Me va a oír! No puede disponer así de la casa de un amigo y compañero y convertirla en ESTO…
El chico se metió entre toda la gente que había, tratando de encontrar a Milo, al parecer, para cantarle las cuarenta, antes de que Camus, que aún no había vuelto de Siberia, lo hiciera.
No se percató, había demasiados cosmos en aquel lugar, para distinguir uno en particular, que alguien lo estaba observando, desde una de las mesas del ponche, una chica vestida de Catwoman…
- Chrystal: Mü ya ha llegado… y parece que está del todo recuperado… Espero que no le dé por ir con el cuento a Saga de Géminis, porque sino, la misión volverá a fracasar y yo sufriré las consecuencias de nuevo… Al menos, la maestra aún no sabe que fracasamos en Jamir… ¡Mierda! Debí llevármelo cuando tuve la oportunidad, pero ese imbécil se negó a luchar contra esos tipos que nos rodeaban… Ahora temo que sea demasiado tarde…-
- : ¿Vos creéis, Alteza?-
- Chrystal: - volviéndose hacia quien la había hablado - ¡Tú!
- : - dándole un repaso - ¡Jum! ¡Vayaaa, mi Reina Isis, esta noche estáis muy bien, pero que muuuy bien! Y yo que creía que no erais más que una cría…-
- Chrystal: - <_< - ¿dónde te habías metido?
- : Por ahí…
 
Mü había conseguido abrirse paso entre la multitud que abarrotaba la sala y llegar hasta la entrada trasera, donde aún se encontraban Saga, Saori y Kanon, esperando el vestido que Milo traería. Por supuesto, Mü no había sido capaz de encontrar a su colega de Escorpio.
- Mü: ¿dónde se habrá metido ese liante de Milo? Aunque con toda está gente no será muy fácil dar con él… ¿De dónde habrá salido? Hay como mil personas aquí dentro.-
El Caballero de Aries decidió, finalmente, salir fuera, ya que las multitudes tendían a agobiarlo, razón por la cual solía recluirse en el remanso de paz y tranquilidad que era su Torre de Jamir…
Sin embargo, se encontró que fuera no estaba tan solo como hubiera podido desear.
- Mü: ¿Unh? ¡Vaya! ¡Athena, Saga! ¡Y también Kanon!-
- Saori: ¡Hola, Mü! ¡Que bien! ¡Ya volviste de Jamir! Y ese disfraz te queda genial, te pega mucho de verdad, Mü…-
- Kanon: - por lo bajo - sí…exactito a Légolas…
- Mü: y tú exactito a Jack Sparrow, Kanon… - contestó el chico sin inmutarse siquiera – Athena, Saga, ¿habéis visto a Milo? Quiero tener una charlita con él sobre la que ha montado ahí dentro y… - se detuvo al percatarse de la situación en la que Saori se encontraba, es decir, con el vestido todo roto. -¡Athena! ¿Qué le ha pasado a vuestro vestido?
- Saga: Milo. Intentó clavarle a Kanon sus agujas hace un rato y, por accidente, le dio a Athena…
- Mü: ¿¡Qué!? ¿Athena os encontráis bien? Milo debería tener más cuidado con lo que hace, sobretodo si estáis vos cerca…
- Saori: tranquilo, Mü, me curó enseguida… No os enfadéis todos tanto con él, es buen chico y buen caballero…
- Mü: ya… pero, ¿habéis visto la que ha montado ahí dentro?
- Saga: no, íbamos a entrar cuando pasó todo eso… pero me lo imagino, conociendo a Milo… Más que el Templo de Acuario, esto parece el Faro de Atenas... -
- Mü: y conociendo a Camus, le va a dar un sincope cuando regrese y lo vea – por lo bajo – con lo poco que le gusta a él llamar la atención…
- Saori: vamos, chicos… dejad de meteros con Milo… Además, Camus no se puede enfadar, ¿no? Después de todo es el día de su cumpleaños, esta fiesta es en su honor…
- Mü: ya, Athena, por supuesto, no andáis equivocada, pero…
- Saga: - cambiando de tema - ¿qué tal en Jamir, Mü? Esta vez has permanecido allí más tiempo del acostumbrado…
- Mü: perdón por no advertírtelo, Saga, pero me ordenaste que pusiera a punto las armaduras por si las cosas llegaban a ser más graves y eso lleva tiempo…
- Saga: - sonriendo ^_^ - de acuerdo, Mü, tranquilo, sabía que estabas allí trabajando, sólo era un comentario… Sé que no eres como otros… - mira incisivamente a Kanon.
Y al hacerlo, se percató de que su hermano no había dicho casi nada en todo el rato y que ni miraba a Mü, como si ocultara algo.
Por su parte, el Caballero de Aries sintió que había algo extraño en todo aquello, algo importante que debía advertirle a Saga… Algo sobre Jamir…
Kanon se había mantenido apartado durante todo el rato. Era otra vez aquella sensación de culpa… Y ahora más aún, pues tenía la sensación, desde que lo vio, de haberle hecho algo horrible al pacifico y amable Mü de Aries… pero el chico había permanecido en Jamir desde casi antes de que él regresara de su viaje por el mediterráneo, y durante todo aquel tiempo Kanon había estado en Atenas, en el Santuario, ocupado con los preparativos de la fiesta… No podía haberle hecho nada… ¿O sí?
 
Los cuatro entraron dentro del templo.
-Mü: ¿unh?- de repente pareció ver algo y se disculpó- lo siento Athena, Saga, Kanon, pero debo ir a hablar con Milo ahora mismo. Hasta ahora-
 
Saga, Kanon y Saori extrañados por que Mü tomase dirección contraria a por donde Milo se fue por la ropa de Athena se miraron los unos a los otros sin entender nada.
 
 

capitulo quinto

Capítulo 5:
“Ataque en Jamir”
 
 
El día de la fiesta había llegado, por fin, y durante todo aquel tiempo, no se había producido ningún ataque extraño más, ni siquiera había habido disturbios en la ciudad. De manera que Saga había levantado el estado de Sitio y los caballeros estaban algo más relajados pensando en lo que avecinaba: una noche de diversión.
 
Ese mismo día, en una habitación de paredes de piedra, de un templo escondido, Chrystal se miraba al espejo, enfundada en un ajustado mono de cuero negro y brillante. Detrás de ella, en el espejo, se reflejó una figura más alta, de la que sólo se distinguía, por la penumbra de la habitación, el cabello, largo y rubio paja, y un bindi en la frente, que le puso las manos sobre los hombros.
- Chrystal: ¡!!! – Dando un bote – maestra, me habéis asustado…
- : - <_< - Deberías estar más atenta, niña… pero supongo que ir a esa fiesta del Santuario, te ha emocionado tanto que ha hecho que pierdas facultades…
- Chrystal: no es eso, es que…
- : ¡Basta! No me des explicaciones estúpidas… Te he permitido ir a la fiesta, pero, no olvides que, antes, hay algo que tienes que hacer…
- Chrystal: no lo he olvidado, maestra… y, además… tendré ayuda…
- : Bien… esta vez, incluso a ti te será difícil fallar… Está solo, y es tan confiado como su maestro… En ese lugar tan apartado y solitario, no te será difícil capturarlo, recuerda que a nuestro señor le interesa mucho… así que, como sea… ¡tráelo!
- Chrystal: sí… maestra… Está vez no fallaré…
 
 
·               ·               ·
 
 
Mü de Aries, en su Torre de Jamir, dio los últimos retoques, con polvo de estrellas a la armadura, que estaba arreglando y se levantó, sudoroso y cansado.
- Kiki: ¿estás bien, Mü – sama?
- Mü: sí, Kiki, sí… anda, tráeme un vaso de agua, por favor…
El niño corrió a buscar lo que su maestro le había pedido y se lo trajo… pero tropezó, cayendo, y toda el agua acabó en el suelo… y en la túnica de Mü.
- Mü: ¡Kiki! ¿¡Cuántas veces te he dicho que no corras cuando lleves algo en las manos…!?
- Kiki: - en el suelo - ¡Uyh! ¡Que torta! Eeeeh… perdón, Mü – sama…
- Mü: ains… venga, vamos a buscar algo para limpiar todo esto y luego creo que no deberíamos tardar mucho en volver… hoy es la fiesta de Camus… ¡Jum! Al final, Milo se salió con la suya y Saga se la dejó hacer… ¡Ay que ver…!
- Kiki: ¿y de que vas a ir disfrazado, Mü – sama? ¿Eh? ¿Eh, Mü – sama?
- Mü: - sonrió al niño, que ya le había hecho la misma pregunta como cien veces. – Está bien, te lo diré, pero no te rías.
- Kiki: - con cara de travieso -  ¿Reírme? Para nada, Mü – sama…
- Mü: - con expresión de no fiarse – voy… voy a ir de elfo…
- Kiki: ¿Unh? ¿De elfo? ¡Anda! A las chicas les gustan mucho los elfos… Seguro que hoy ligas, Mü – sama… - le empezó a dar unos codacitos.
- Mü: ¡Kiki!
- Kiki: - con cara y voz de “si soy un ángel” - ¿He dicho algo malo?
- Mü: ¡Ayh! Kiki… (Este niño cada vez se parece más a Shion – sama… ni que fuera su hijo… Eeeeh… ¡espero que no sea su hijo!) ¿Quieres algo de comer? Yo supongo que comeré algo en la fiesta, pero tú…
- Kiki: ¡Jo! O sea, que al final, no puedo ir, ¿no?
- Mü: Kiki, ya te lo he dicho mil veces… la fiesta de Camus es para mayores… (No quiero ni pensar en la que habrá montado Milo… ¡Camus lo va a matar!)
- Kiki: pero Milo – sama va a estar…
- Mü: ya, Kiki, ya, pero Milo es… Bueno, a veces es como un niño, sí… Pero Milo, es un adulto, por eso puede ir, tú eres todavía muy niño…
- Kiki: - gruñendo –
De pronto, Mü se levantó de un golpe, mirando a todos lados, con temor.
- Kiki: ¿Unh? ¿Ocurre algo, Mü – sama?
- Mü: no lo sé, Kiki… no lo sé… he sentido dos cosmos acercándose rápidamente hacia aquí…
De pronto, una ráfaga de aire frío apagó las velas que Mü tenía encendidas dentro de la Torre, de modo que quedaron totalmente a oscuras…
- Kiki: ¡Mü – sama!
- Mü: calma, Kiki…
- : Mü de Aries… eres mío… tu destino ha sido siempre, ser mi siervo…
Mü miró hacia todos lados y expandió su cosmos por la habitación… allí no había nadie. Fuera quien fuera, estaba en el exterior de la Torre.
- Mü: Kiki, quédate dentro…
- Kiki: - asustado – pero… Mü – sama…
Mü sintió el miedo del pequeño y le puso las manos sobre los hombros, para tranquilizarlo, sonriendo.
- Mü: tranquilo, Kiki… mi cosmos te protegerá; aquí estarás más seguro que en ningún otro sitio.
- Kiki: s… sí, Mü – sama…
El Caballero de Aries se teletransportó, dejando a Kiki allí solo. Fuera, entre aquel árido pedregal donde se alzaba la torre, el sol ya se había puesto, y la oscuridad empezaba a ser total, sólo rota por la débil luz de las primeras estrellas.
- : Mü de Aries…
Aquella voz era inconfundiblemente femenina, Mü se dio la vuelta hacia el lugar de origen de la voz y vislumbró dos figuras casi cubiertas por las crecientes sombras.
- Mü: ¿espectros de Hades? No es posible…
- Tú lo has dicho, Mü, no es posible… Hades no tiene nada que ver en esto…
Aquella nueva voz, perteneciente a la otra figura, era bien conocida por el Caballero de Aries, quien temió estar pasando por lo mismo otra vez… por la tortura de enfrentarse a un compañero.
- : ¿Qué ocurre? ¿Sorprendido, Mü?
- Mü: no puede ser…
- : ¡Jum! ¿Sólo sabes decir eso? Creí que eras más elocuente…
Mü había quedado paralizado, aquello no podía ser, no, otra vez…
-: ¡Basta de palabrería! – Fue la voz femenina la que habló. – No tenemos tiempo para perderlo hablando. ¡Haz lo que debes o lo haré yo!
Mü notó que la voz femenina era la de una chica joven. No entendía nada, pero acabó por ponerse en guardia.
- Mü: de aquí no pasareis, aunque tenga que luchar contra vosotros, seáis quien seáis – dijo el chico, con firmeza.
-: Mü, no estás en el Templo de Aries… y aquí, no tienes a nadie que te proteja… más te valdría rendirte.
- Mü: ¡eso nunca! Soy un Caballero de Athena, siempre estaré protegido por ella, eso ya deberías saberlo… ¡Lucharé hasta el final!
- : Entonces… ¡este será tu final!
La figura que, presumiblemente, pertenecía a la chica, empezó a mover los brazos como si de un péndulo se tratase y, de ese movimiento, empezó a surgir una luz blanca, que iluminó el lugar, aunque los atacantes de Mü permanecían entre las sombras.
La otra figura, aquella a quien Mü parecía conocer, trató, contra todo pronostico, de detener la ejecución de la técnica.
- : ¡espera, nena! ¡Dijiste sólo capturarlo! ¡Y con esa técnica podrías matarle!
Pero ella no le hizo caso y siguió adelante. Una onda luminosa, de luz demasiado pura para provenir de un ser maligno, fue lanzada hacia Mü, pero este actuó por puros reflejos.
- Mü: ¡¡CHRYSTAL WALL!!
El Muro de Cristal protegió a Mü del ataque de la joven, pero sin saber como, el Caballero cayó al suelo, empujado por una fuerza que lo pilló desprevenido. Un fuerte cosmos que ya por poco lo mata una vez.
- : ¡te advertí que te rindieras, Mü!
- Mü: y yo dije que no lo haría.
El chico se puso en pie de nuevo, y los miró con determinación.
- Mü: Ahora usaré la técnica más poderosa que tengo; aunque no quería hacerlo… ¡¡¡STARDUST REVOLUTION!!!
Una miríada de rayos de polvo estelar llenó el aire del lugar, entre la oscuridad. Eso hubiera bastado para detener a sus atacantes, pero ocurrió algo que Mü no preveía. Algo que lo dejó sin habla.
- ¡¡KHAN!!
Una barrera exacta a las que Shaka de Virgo solía usar, protegió a las dos figuras, y más que eso, devolvió el ataque a Mü. El lemuriano cayó al suelo, yendo a impactar sobre la pared de su propia torre, sin podérselo creer.
- Mü: - intentando incorporarse – glglglglgl… esa chica es capaz de usar los poderes de Shaka… - plik plik - ¿Quién es?
Esta vez, Mü no tuvo ni tiempo de levantarse, cuando la otra figura, el hombre, apareció delante de él y le asestó una patada descendente en toda la cara.
- Mü: - en el suelo - ¡¡AAUUGGGHH!!
- : siento hacerte esto, Mü… - levantó una mano. - ¡¡GEN ROU MAO KEN!!
- Mü: ¡NO! ¡SAGA! – Se desmayó.
El hombre sonrió tristemente y una lágrima brilló en sus ojos azules.
- : No, Mü… te equivocas… No soy Saga…
- : ¡Vamos! ¡Cojamos a Mü y destruyamos la torre! ¡Así pensarán que murió en la explosión…!
-: De acuerdo… ¡¡GALAXIAN EXPLOSION!!
Mientras la chica cogía a Mü, y lo separaba de allí, el hombre dirigía su ataque contra la Torre, que se derrumbó con Kiki dentro… Pero, eso, él no lo sabía…
Fueron a escapar, pero algo les impidió teletransportarse. Pronto descubrieron que estaban prisioneros dentro de un cubo hecho al partir de algo parecido al Muro de Cristal de Mü.
- los dos: ¡¡Pero…!! ¿¡Cómo es posible que…!?
- : no queremos dañaros a pesar de vuestros actos… Soltad a Mü y os dejaremos marchar.
Miraron a todos lados y se vieron rodeados por unas diez sombras.
- : ¿¡Quién son!? ¿¡De dónde han salido!? – La chica, quien agarraba, como podía, al inconsciente Mü, lo soltó de puro asombro.
- : ¡No lo sé! ¡Pero no quiero enfrentarme a ellos, son tan poderosos como el mismo Mü! ¡Déjalo y larguémonos, nena!
- : Pero… ¡la misión! ¡La maestra!
- : ¡Maldita sea! ¡No seas idiota! ¡Ya tendrás otra oportunidad! ¡Vámonos!
- : Sabemos que en vuestros corazones no se alberga el verdadero mal… Desistid de vuestra empresa y marchaos…
La chica se rindió finalmente, con los hombros hundidos.
- : Está bien… Nos iremos, pero no cejaré en mi empeño de capturar a Mü, eso tenedlo claro… No podéis protegerlo para siempre…
 
En el Santuario, Kanon despertó en su habitación del Templo de Géminis, donde se estaba preparando para la fiesta.
- Kanon: (he tenido un sueño rarísimo… lo que no entiendo es porqué me ha quedado sobado en este preciso momento…) – Se miró las manos, más confundido que nunca en su vida. – (Y tampoco entiendo porqué tengo esta sensación de haber hecho algo horrible… Es la misma que cuando me di cuenta que estaba traicionando el amor de Athena… ¿¡¡¡Por qué demonios me siento así!!!? ¡¡No he hecho nada como todo aquello!!) – Se quedó un momento parado. – O al menos… eso espero… Tengo que ir a hablar con Saga y contarle todo esto… No, con Saga, no… Mejor primero con Athena…
Con esa determinación, Kanon acabó de ponerse su disfraz y salió del Templo de Géminis hacia las dependencias de la Diosa.
 
Por su parte, Mü despertaba gracias a la acción de unas plantas que los que le salvaron, le dieron de beber.
- Mü: - arrugando los parpados - ¿Unh? ¿Qué… qué ha ocurrido…?
- : tranquilo, niño, no te levantes aún… - una de las sombras, con voz de cariñosa anciana, le puso una mano en el hombro, para que se quedara tumbado.
- Mü: ¿Eh? Pero… ¿Quiénes sois? ¿Qué ha pasado? ¿Dónde estoy?
- : A salvo, Mü – sama – era la voz que les había hablado a los atacantes.
- Mü: ¿A salvo? ¿A salvo de quien? ¿Quiénes sois vosotros? – Repitió.
- : Eso ahora no importa… lo importante, es que cuando estéis restablecido del todo, debéis volver deprisa al Santuario, con Nuestra Venerable Diosa Athena y advertirles a ella, a vuestro maestro Shion y al Gran Patriarca Saga, del peligro…
- Mü: ¿qué peligro? No entiendo… ¡Un momento! ¿Dónde está Kiki?
Al parecer, Mü había perdido los recuerdos del ataque que había sufrido.
- : tranquilo, niño, tu discípulo está bien, también lo rescatemos… El peligro, pequeño Mü, se trata de algo que hemos temido desde hace mucho tiempo, una amenaza para el mundo, peor que Hades… y no sólo eso… Más cosas, demasiadas, se preparan en la sombra… Athena necesitará toda la ayuda posible… No lo olvides, pequeño Mü…
- Mü: pero… pero… (¿Pequeño Mü? <_< Sólo había una persona que me llamaba así… pero… se supone que murió hace tiempo…)
- Anciana: en todo caso, niño, recuerda que debes volver al Santuario para la fiesta del Caballero de Acuario…
- Guerrero: aquí tenéis vuestro disfraz para la ocasión, Mü – sama… así como el regalo para vuestro amigo y la invitación…
- Mü: ¿Eh? ¡Ah, sí! La fiesta de Camus… Ya estoy bien, creo que puedo irme…
- Anciana: muy bien, pero recuerda, no te separes de Athena…
El chico, aún confundido, se puso su disfraz de elfo y, cogiendo lo que iba a regalarle a Camus, dio las gracias a sus salvadores y se marchó. Pero tenía la sensación de que algo se le escapaba… Algo importante para Athena y también para Saga…
La anciana y el guerrero se quedaron mirando el lugar por donde se había ido.
- Guerrero: Antigua Maestra, esos dos iban a por él y la chica prometió que volverían… ¿Creéis que es seguro…?
- Anciana: no, pero al menos, en el Santuario no estará sólo como lo estaba en Jamir… Pero le interesa a quien todos tememos, ya sabes quien cree que es… y lo necesita porque es puro y virgen…
- Guerrero 2: - que apareció por allí – pues que Mü se acueste con alguna mujer durante la fiesta y asunto zanjado…
- ¡¡¡ PLOMK!!! – El primer guerrero, más serio, le dio un golpe a su compañero, por decir eso…
- Guerrero 2: ¡¡AUGH! ¿Qué he hecho ahora?
- Guerrero 1: ¡no digas eso de Mü – sama!
- Anciana: - condescendiente – no le pegues… en el fondo, sería una solución… aunque no creo yo que Mü lo hiciera, lo conozco bien… No es como Shion… En cualquier caso, Byblos y Aman, iréis a la fiesta… Como poca gente conoce nuestra existencia, y mi hermano no se entera de la misa la mitad- <_< -, creerán que ya vais disfrazados… Vuestra misión es proteger a Mü y evitar que esa chiquilla lo capture… Ella o cualquiera de los agentes del Enemigo.
- Byblos, Aman: - que eran los nombres de los dos guerreros – sí, Antigua Maestra.
- Aman: pero, ¿cómo vamos a entrar? Por lo que sabemos, se necesita invitación y…
- : Vendréis conmigo… Aunque yo tampoco tengo invitación…
- Antigua Maestra: ya era hora de que te dieses a conocer, muchacho… Llevas mucho tiempo tratando de encontrar nuestro asentamiento…
- Vigilante: y vos, señora… os dieron por muerta…
La anciana se echó a reír ante el asombro de su interlocutor.
- Antigua Maestra: ¡Ja, ja, ja, ja, ja! – Con lagrimillas – No, hijo, no… Eso se debió a una mala interpretación, y a que quien me suplantó, usó mi nombre… ¡Jum! Equivocadamente, claro… Ahora, muchachos, partid hacia el Santuario…
- Byblos, Aman: Sí, Antigua Maestra…
- Vigilante: ¿por qué no os disfrazáis de elfos en lugar de ir de vosotros mismos…? Daríais el pego…
- Byblos: muy gracioso, y ¿tú de que vas a disfrazarte?
 - Vigilante: ¡Jum! De algo muy apropiado, Byblos, muy apropiado en mi caso…
La Antigua Maestra los observó partir hacia Athenas. Uno de ellos, lo hizo valiéndose de la velocidad de la luz…
 
 
 
 
 

capitulo cuarto parte 2


- Kanon: ya estamos como siempre….
- Saga: ¿¡Y recuerdas, o no te entra en la cabeza, que ayer mismo os castigué sin salir de vuestros templos a ti, a Aioria y a Shura!? ¿¡¡Sabes que por desobedecerme de esa manera e intentar hacer eso a escondidas te podría expulsar!!? ¿¡Acaso pensabas que era tan tonto que no me iba a enterar!?
- Milo: Saga… yo…
- Kanon: pues sí, lo pensaba… y no le faltaba razón, eres un imbécil…
- Saga: - que ha oído a Kanon – CHUNK – ¿A ti te ha mandado alguien que te metas en esta discusión?
- Kanon: ¿Discusión? Más bien eres tú, echándole la bronca al alacrán… pero, ¡indirecta captada…! ¡Me largo!
Kanon se fue hacia la puerta, pero el cosmos de Saga lo paralizó.
- Saga: tú quieto ahí, que nuestra “conversación”, no ha terminado…
En ese momento, las cortinas que conectaban la Sala del Patriarca con la recamara de Athena se abrieron y Saori asomó la cabeza por ellas.
- Saori: ¿Saga? – Sonrió al ver a los otros dos chicos. - ¡Ah! ¡Hola, Milo! ¡Kanon, como me alegro de que hayas vuelto! – Salió.
Como si tuvieran un resorte, los tres se arrodillaron ante la joven Diosa, nada más ésta salir por las cortinas.
- Saga, Milo, Kanon: ¡Athena!
Saori sonrió, aunque los tres caballeros pudieron ver que no era una sonrisa demasiado alegre.
- Saori: Saga, Milo, Kanon… Levantaos… ya sabéis que no me gustan están estas cosas…
- Saga, Milo, Kanon: sí, Athena.
Obedecieron, rápidamente y sin rechistar, y con una sincronización que dejó perpleja a Saori.
- Saori: - plik plik – ( ¿lo han hecho los tres a la vez…? Parece que están programados…)
La joven caminó hacia ellos, observándoles. Había escuchado la voz enfadada de Saga gritándole a Milo, y al ver a Kanon y al Caballero de Escorpio allí, sobretodo, al ver la cara de culpable de Milo, empezó a sospechar que algo habían hecho…
- Saori: Saga, ¿qué ocurre? ¿Por qué te has enfadado tanto? – Miró a Kanon y a Milo con una mano en la cintura. - ¿Qué habéis hecho ahora, chicos?
Milo bajó más la cabeza, avergonzado y convencido de que hasta Athena le iba a echar la bronca.
- Saga: Athena, tranquila… esto puedo arreglarlo yo…
- Saori: lo sé, Saga, pero no hace falta… está vez yo ocuparé tu puesto, por unos instantes.
- Saga: ¡Athena!
- Saori: - le sonrió. – Saga, cálmate… estás muy estresado, seguro que lo que los chicos hayan hecho no es tan grave, y tú, a veces, puedes ser demasiado duro y estricto…
- Saga: - retirándose unos pasos – está bien, Athena, como vos ordenéis.
- Saori: - sentándose en el trono que antes ocupara Saga – a ver… tú primero, Kanon, ven aquí…
El gemelo de Saga se acercó a la chica, con actitud mucho más humilde que la que había tenido hasta entonces y se volvió a arrodillar, con la vista baja.
- Kanon: Athena…
- Saori: - con una sonrisa condescendiente – Kanon, levántate y cuéntame que has hecho…
Saga, al lado de Saori, pero en pie, observó a su hermano levantarse y poner el pie, descuidadamente en uno de los escalones.
- Saga: y no te atrevas a decir ni una sola mentira o… yo…
- Saori: - le puso una mano en el brazo – Saga… - Se dirigió a Kanon. – Vamos, te escucho…
- Kanon: - mirando al suelo – Athena… yo… Milo y yo estábamos en la Casa de Sagitario… Discutimos y yo acabé lanzándole una versión en pequeño del Galaxian Explosion… por suerte… Milo se apartó, pero…
- Saori: ¡Kanon!
- Kanon: el templo de Sagitario quedó algo destruido, por dentro…
- Saori: ¡¡Kanon!!
- Kanon: perdón, Athena…
- Saga: si me preemitís intervenir, Athena, a Kanon ya le impuse un castigo; no podrá usar sus técnicas hasta nuevo aviso, o si la situación lo requiere especialmente… y por supuesto, pagar la mitad de la reparación y participar en los trabajos de reconstrucción.
- Saori: mmm – pensó un momento – muy bien, me parece algo justo…
- Kanon: … (Maldita sea, creí que ella me quitaría el castigo o que lo reduciría…)
- Saori: - le sonrió a Kanon – vamos, Kanon, no te enfurruñes, que tampoco es un castigo muy duro, piensa que es el pago justo por lo que hiciste.
- Kanon: sí, Athena…
- Saori: bien, puedes irte… Deja que Milo ocupe tu lugar…
Kanon se apartó y entonces, le tocó el turno a Milo.
- Saori: ¿qué hiciste, Milo?
- Saga: Athena, si me lo permitís, os recuerdo que a Milo no le estaba permitido salir de su templo en un mes, como castigo por la escapada de ayer… y que estaba con Kanon en el Templo de Sagitario…
- Saori: bueno, bueno, Saga… deja que yo me ocupe, no seas tan severo… ¿Milo?
- Milo: pues veréis, Athena… Sé que debería haber estado cumpliendo el castigo de Saga, que merecía totalmente, por haberme escapado ayer, pero… Athena, pronto es el cumpleaños de Camus, no le iba a dejar al pobre sin fiesta… sobretodo cuando las invitaciones para la fiesta sorpresa, ya estaban enviadas… Por eso Kanon y yo estábamos en la Casa de Sagitario, porque quería hacerla allí, pero… Bueno, lo que pasó es culpa mía también, en parte…
- Saga: por lo que pagarás la otra mitad de la reparación y, en cuanto a tu fiesta…
Entonces, aunque estaba hablando con Milo, sus ojos se desviaron, momentáneamente hacia el escote de Saori, sin que él supiera como…
- Saga: (Glubs)
Kanon se dio cuenta de lo que su hermano estaba haciendo y saltó, casi enseguida.
- Kanon: ¡¡Saga!! ¿¡¡SE PUEDE SABER QUE HACES MIRÁNDOLE EL ESCOTE A ATHENA!!!?
Al oír a su hermano, Saga recuperó la compostura, atropelladamente.
- Milo: (¡Upps! Pobre Saga… Menuda pillada… con lo formalito que es él siem…) - CHUNK - ¿¡Cómo que mirándole el escote a Athena!? ¿¡Saga!?
- Saori: ¡Ji, ji, ji, ji! – La chica se rió abiertamente. - ¿Qué estabas mirando exactamente? ¿Eh, Saga?
Saga enrojeció visiblemente, y medio se encogió, deseando que se lo tragara la tierra.
- Saga: (¡Maldita sea! Y encima delante de este par… ¿Ahora con que cara les sigo echando yo la bronca por sus trastadas…? Conociéndolos…) Perdonadme, Athena…
- Saori: no te disculpes, Saga, si no pasa nada… Venga… no te preocupes…
- Milo: Grrrmm… bueno eso suele pasar cuando no te fo… - rectificó al sentir la mirada asesina de Saga – estooo… cuando no estás con una mujer en años…
- Saga: cierra el pico, Milo…
- Saori: Oye, Milo…
- Milo: - con cara de culpable, creyendo que le iba a seguir echando la bronca. - ¿Sí, Athena?
- Saori: ¡que hacerle una fiesta a Camus me parece una idea genial! ¿¡No crees, Saga!?
- Saga: sí, claro, Athena – en voz baja, acercando su cara a la de la Diosa. – Athena, Milo se ha saltado el castigo y pretendía organizar la fiesta a escondidas, cuando sabe perfectamente que para hacer algo así debe pedir permiso y, más aún, en tiempos de guerra…
- Saori: aún no estamos en guerra, técnicamente… y en todo caso, no pasa nada por divertirnos una noche…
- Milo: ¡Je, je, je, je! ¡¡Gracias, Athena, sois la mejor…!! – Le guiñó un ojo, todo contento, porque parecía que se había salido con la suya.
- Saga: Grrrmm…
- Saori: pero, trata de cumplir más a menudo alguna de las normas de Santuario, ¿de acuerdo, Milo?
- Milo: - una mano en la nuca - ¡JE, JE, JE! – De acuerdo, Athena… ¡A sus ordenes! – Le hizo un saludo militar, en broma, lo cual hizo reír de nuevo a Saori.
- Saori: ¡Ji, ji, ji! Por cierto, Kanon, eso va para ti también.
- Kanon: sí, Athena… - refunfuñando – (no lo puedo creer… ese alacrán se ha escapado sin más castigo que pagar parte de la reparación, incluso cuando se había saltado el castigo que le impuso Saga…) – Perdón, Athena… pero si mal no le he entendido a mi querido hermanito, la fiesta, dudo mucho que se pueda realizar, ya que Milo esta castigado… y es el organizador…
- Saori: - Plik, plik – ¡Uyh, es verdad! Tienes razón, Kanon… y Aioria y Shura tampoco podrían asistir… Saga…
- Milo: eeee… Saga…
- Saga: ¡eso sí que no! No puedo quitarles el castigo… Vos misma lo dijisteis, no pueden salir sin permiso del Santuario y… y…
- Saori: - en voz baja – no digo que se lo quites… pero no perderás autoridad sobre ellos porque se lo levantes desde ahora hasta después de la fiesta, a los tres, porque sería injusto que a Shura y a Aioria se lo levantases sólo para la fiesta… Es más, piensa que si tienes ese gesto, te respetarán mucho más, Saga…
- Saga: Grrrmm… está bien…Ya que a Athena le parece una idea tan buena, la fiesta se realizará, siempre y cuando no haya más ataques, y os pospongo el castigo hasta después de la misma.
- Milo: ¡¡BIEN!! Eeee… digo… gracias, Gran Patriarca…
- Kanon: (¡Maldita sea! Para que abriría la boca… Ahora es peor que antes…)
- Milo: - que ya se preparaba para irse - ¡je, je, je! Por cierto, Saga… Cuando se lo comuniques a Shura y Aioria, no olvides recordarles de parte mía que la fiesta es de disfraces…
- Saga: Grrrmm… Milo… no creo que te hayamos dado permiso para marcharte…
- Milo: eeee… (Aún me cae la gorda… aunque sea para después de la fiesta…) – Tragó saliva - ¿es… es que no puedo irme ya, Saga? Todo ha quedado arreglado ya, - cara de esperanza - ¿no?
- Saga: - en bajo a Athena – con permiso, mi señora, pero me gustaría hablar un momento con Milo a solas… podríais… - señaló a Kanon con la mirada.
- Saori: - sonriendo – Kanon… ven a mi recamara, quiero hablar contigo sobre… eeemmmm… ¿me cuentas todo lo que has hecho durante este año?
- Kanon: estooo… claro, Athena…
Saori y Kanon se marcharon de allí, aunque Saga miró a su hermano con expresión de “haber que burradas le vas a soltar”. Cuando salieron hacia las dependencias donde vivía la joven Diosa, Saga se volvió hacia Milo.
- Milo: (mierda… ahora que Athena se ha ido, Saga es capaz de matarme… glglglgl). ¿Pu… puedo irme… Sa… Saga?
- Saga: mph… no, espera un poco… y no pongas esa cara de miedo… sólo quiero hablar contigo, a solas…
- Milo: - cara de listillo – oye, Saga… que si eso te había parecido, yo no soy de esos…
- Saga: Grrrmm… ¡Y yo tampoco! ¡Milo!
- Milo: ¡JE, JE, JE! – Mano en la nuca. – Era broma, Saga…
- Saga: veamos, Milo… ayer saliste sin permiso del Santuario y a parte ya estabas preparando una fiesta a escondidas… Aunque comprendo que, si es sorpresa, no se podía enterar mucha gente para que no acabara sabiéndolo Camus… pero… ¿tanto miedo me tienes o tan poco confías en mí, para no poder hablar conmigo de todo eso?
- Milo: ¿Yoooo…? ¿Miedo…? Para nada, Saga…
- Saga: entonces es que no confías lo suficiente en mí… - con tristeza. - Supongo que mi anterior Patriarcado no dice mucho en mi favor, ¿no es así?
- Milo: …tampoco es eso, Saga… bueno… para la escapada no tengo excusa… podría haberte pedido un día libre como hizo Camus… pero… lo de la fiesta… Es que Saga… Con tantas normas y todo eso… Tienes tanta fijación… eeee… no quería decir eso, te preocupas tanto por que impere la disciplina y el orden en el Santuario desde que Athena te nombró Patriarca que… que… creía que no me ibas a dejar hacer la fiesta…
- Saga: Milo… Tienes razón, soy muy estricto y tengo fijación, como tú dices, porque impere la disciplina y el orden en el Santuario… pero es porque es parte de mi trabajo como Patriarca y si no lo hiciera… algunos, como, por ejemplo, cierto cangrejo que ambos conocemos y también mi hermano, creerían que pueden hacer lo que les venga en gana, sin represalias… Pero si me lo hubieras comentado, no me hubiera opuesto a que se le hiciera una fiesta a Camus…
- Milo: eeee… lo siento, Saga… debí… debí hablar contigo antes… así nos hubiéramos ahorrado muchas molestias…
- Saga: … bien, ya esta hecho… y la fiesta seguirá adelante… ahora bien, te prohíbo hacerla en el Templo de Aioros… entre otras cosas, porque estará en obras…
- Milo: ¿¿y entonces donde la hago?? No hay más templos que estén libres en el Santuario…
- Saga: Milo, tienes el tuyo y… bueno… si es una fiesta sorpresa para Camus… inventa como alejarlo y hazla en su templo…
- Milo: - plik plik – a decir verdad, eso es lo que había pensado en un principio…
- Saga: mph… pues en el Templo de Acuario, entonces… y date prisa… que queda poco tiempo… Es que sólo a ti se te ocurre dar una fiesta, y de disfraces, avisando con tan poca antelación… Y si tener nada organizado…
- Milo: eeee… pero si falta prácticamente un mes…
- Saga: tienes suerte de que tengo los contactos suficientes para que la fiesta esté organizada y bien organizada para el cumpleaños de Camus… y ahora, ya puedes irte…
- Milo: … gracias, Saga… ¿por cierto, quien crees que eran esos tíos y porqué querían a la chicas?
- Saga: - suspirando – no lo sé, Milo… No lo sé…
 
Algo más tarde, aquel mismo día, Saga, que ya había pensado como alejar a Camus de su templo, llamó al susodicho a la Sala del Patriarca.
- Camus: ¿Me llamaste, Saga?
- Saga: sí, quería hablar contigo… He pensado que ya que Kanon por fin ha regresado y que tú eres de los pocos que cumples las normas y me pides permiso para salir y todo eso…
- Camus: mmm… no lo hago para merecer ninguna recompensa, Saga, sino, simplemente para evitarme problemas…
- Saga: ya, pero en todo caso, creo que te mereces un mes de vacaciones… en… Siberia, por ejemplo…
- Camus: - plik plik – Saga… ¿te has olvidado de que ayer mismo sufrimos un ataque y que no sabemos si habrá más? ¿Y me mandas de vacaciones a Siberia?
- Saga: si se produce algún otro ataque te mandaré llamar, por supuesto… así que te deseo unas buenas vacaciones…
- Camus: pero, Saga…
- Saga: pero nada, TE VAS… y no vuelvas hasta… no sé… ¿hasta principios de Febrero?
- Camus: ¿es una orden, Saga?
- Saga: yo no he dicho eso… sólo te estoy ofreciendo generosamente un descanso de tus obligaciones, pero si quieres tomártelo así…
- Camus: - sin saber muy bien a que atenerse – Eeeeh… de acuerdo, Saga… Aunque no me parece una buena idea en el momento actual... pero si lo consideras necesario…
- Saga: sí, lo considero necesario, muy necesario… Puedes usar el avión de la Fundación Graad… Está enteramente a tu disposición… O si quieres, te pagamos un asiento de primera clase en un avión comercial… Quizá, como son vacaciones, será mejor que vayas como un civil cualquiera…
- Camus: ¿y quien va a guardar la Casa de Acuario mientras tanto?
- Saga: Mmm, tranquilo, está todo resuelto… por cierto, saluda a Hyoga de mi parte… ^_^ ahora ya puedes irte…
- Camus: muy bien… hasta… principios de Febrero, entonces… Supongo que volveré por mi cumpleaños…
- Saga: de acuerdo, como quieras…
Camus salió de la Sala del Patriarca si entender porqué Saga lo echaba del Santuario de aquella manera, porque no le dio la sensación que se tratara de otra cosa.
Cuando Camus se marchó, Saori apareció por allí.
- Saori: Saga…
- Saga: - pegando un bote – A… Athena…
- Saori: - riéndose - vaya… parece que soy la única que te pilla por sorpresa, Saga…
- Saga: Eeeeh… es que sois muy sigilosa, Athena…
- Saori: ¡Ji, ji, ji! ¿Oye, ese que se marchó era Camus? ¿No le dirías nada de la fiesta? Es sorpresa, no te olvides…
- Saga: - sonriendo un poco – no me olvido, Athena, de hecho, lo he mandado de vacaciones a Siberia hasta el día de la fiesta, para que podamos prepararlo todo en su templo.
- Saori: genial, buena idea, Saga…
- Saga: - algo rojo - eeeeh, gra…gracias, Saori – san…
 
 
Mientras, en la suite de un hotel de Atenas, los tres de los cuatro encapuchados, dos de los cuales les dieron tanto trabajo a los Caballeros de Athena, estaban de nuevo de rodillas ante aquella joven pelirroja, Chrystal, que supuestamente, era la reencarnación de la diosa Isis, quien vestía de calle, con una mini falda tableada de cuadros escoceses, negros y rojos, y una camiseta color hueso, con escote de barco, que dejaba al descubierto sus hombros y en un rincón se podía ver, dejada descuidadamente, una cazadora de cuero negro, igual que sus botas altas y de tacón igualmente alto. Llevaba el cabello rojo y rizado sujeto en una coleta alta, el cual parecía ser su peinado favorito. Sus ojos verdes, sin embargo, brillaban de ira.
- Chrystal: ¡Estúpidos! ¿¡Una ola de diez metros en medio de Atenas!? ¡¡Os advertí que no hicierais nada que alertara a los Caballeros del Santuario!!
- Encap.1: eeemmmm, Alteza… los hubiéramos vencido, pero se tuvo que entrometer ese…
- Chrystal: ¡ese que se entrometió, es nada más y nada menos, que Saga de Géminis, imbécil! ¡No sólo es uno de los Caballeros Dorados más fuertes, sino que además, es el Patriarca del Santuario…!
- Boreas: Perdón, Alteza, pero… nada hubiera sucedido si ese otro Caballero, Shura de Capricornio, no hubiese intervenido…
- Chrystal: ¡Nada hubiera sucedido si no hubierais llamado tanto la atención…! ¡Y para nada! ¡Ninguna de esas mujeres que habéis traído es la que buscábamos! ¡Sólo habéis conseguido alertar al Santuario! ¡Una ola gigante!
- Encap. 2: Perdonad, Alteza, pero creí que así acabaríamos de una vez por todas con esos molestos insectos…
- Chrystal: Grrrmm… ¡Pues creíste mal! Sólo espero que no hayan averiguado quien sois… y mucho más quien os envía…
- Boreas: eso espero yo también, señora, porque este imbécil de aquí – le dio un golpe a su compañero, el que llevaba la capa roja, - no tuvo idea mejor que ir gritando mi nombre por ahí… espero que esos tipos no lo relacionen con nada…
- Encap. 1: ¡AUGH!
- Chrystal: estoy rodeada de idiotas… - miró al de la capa roja con furia.
- Encap. 1: Alteza, perdón, es que se me escapó… Además, esos Caballeros de Athena estaban más preocupados en proteger a sus mujeres que en relacionar nombres…
- : Chrystal…
La joven por primera vez en todo el tiempo, puso cara de miedo, casi de terror y se volvió hacia quien le había hablado, una voz femenina…
- : Despide a esos tres…
- Chrystal: s… sí… Con… continuaremos esta conversación más tarde… ¡salid de mi vista!
- Encap. 1: una pregunta, Alteza, ya que no es ninguna de esas… ¿podemos quedarnos con las mujeres que trajimos?
Fue la nueva persona que había aparecido quien contestó por ella.
- : No… el destino de esas jóvenes será decidido más tarde… ahora obedeced y marchaos…
Los tres encapuchados obedecieron rápidamente la orden y se marcharon, aunque esta vez, para no alertar a nadie con sus cosmos, lo hicieron a pie, por la puerta.
Chrystal se volvió hacia aquella mujer que permanecía entre las sombras de la habitación.
- Chrystal: - con miedo - maestra…
- : ¿sigues en pie ante mí, Chrystal?
La chica se apresuró a arrodillarse, temiendo despertar más la ira de aquella otra mujer con su imprudencia.
- : Has fallado… ¡inútil! ¡Y Saga de Géminis está a punto de descubrirlo todo!
- Chrystal: no pude prever que ellos fallarían de esa manera, y menos que alertarían a los Caballeros de Athena…
- : ¡Tú eras la responsable de esta misión! ¡Y no sólo eso! ¿¡Por qué te has expuesto de esta manera!? ¡Te ordené que te quedaras en el Templo de Isis! ¡Y tú me has desobedecido abiertamente!
- Chrystal: ¡Maestra! ¡Por favor! Esto es parte de mi plan para hacerle pagar lo que os hizo, la muerte no es suficiente castigo…
- : … Está bien… pero después de este nuevo “acercamiento”, volverás conmigo para recibir tu castigo por desobedecer… y ya veremos si te encomiendo más misiones… Ellos cuatro se quedarán en Atenas, para seguir buscándola…
- Chrystal: ¡Maestra! ¡No podéis apartarme de esto! ¿¡Habéis olvidado que yo soy…!?
- : Puedes ser la reencarnación de la Diosa Isis, pero sigues estando a mis órdenes, mocosa… no lo olvides…
- Chrystal: sí… maestra…
La chica bajó la cabeza, fastidiada y furiosa… Si ella era una diosa, ¿por qué debía temer y obedecer a aquella mujer? Sin embargo, no era menos cierto que, desde que había sabido quien era en realidad, no había mostrado ningún poder que pudiera considerarse divino.
- : muy bien… te permito quedarte dos días más y, esta vez, mocosa inútil, procura no fallar…
Chrystal levantó la cabeza y miró hacia las sombras… allí ya no había nadie, así que se puso en pie y fue a tumbarse sobre la lujosa cama de la suite.
-: ¿lo vas entendiendo, Chrystal? – Dijo una voz detrás de ella. – Se acerca el momento en que, para ella, no serás más que la víctima propiciatoria de un sacrificio… Es para lo único que le servirás…
La chica dio un bote y se incorporó rápidamente, mirando a su alrededor, hasta encontrar al Caballero de la Pirámide Dorada, aquel encapuchado que había hablado con ella en Egipto.
- Chrystal: ¡tú! ¿¡Qué haces aquí!? ¡Te dije que te quedaras en el Templo! ¡Por eso la maestra descubrió que me había marchado…!
El Caballero estaba sentado en un sillón, con las piernas cruzadas y apoyadas sobre una mesa de té; totalmente tapado por su capa y su capucha negra, sólo se distinguían sus ojos azules.
- Caballero: - con las manos detrás de la cabeza – Chrys, Chrys, no soy uno de tus subordinados y me necesitas a tu lado; de hecho, soy el único que siempre te ha ayudado... (Aunque todo sería más fácil, si…)
- Chrystal: no te necesito, Caballero, tú no eres más que un peón más con el que jugar, y no olvides, que los peones, son sacrificables…
- Caballero: ¡Jum! Entonces, no lo olvides tú tampoco, Chrystal… Ciertamente, los peones SOMOS sacrificables…
Aquella última afirmación, la hizo clavando sus ojos en los de Chrystal, quien no pudo soportarle la mirada, a pesar de ser esta cálida y sincera, y desvió la suya.
- Chrystal: se atreve a hablarme en ese tono, aquel que nunca me ha mostrado su rostro, pues sólo tengo la palabra de la maestra de que estás con nosotros para vengarte…
- Caballero: creí que aceptabas sin rechistar las palabras de tu maestra, pero bueno… te hablo en este tono, porque es el más adecuado para dirigirse a una mocosa malcriada y equivocada, pero si tanto quieres saber quien soy…
El Caballero de la Pirámide Dorada se levantó, y de un tirón se deshizo de la capa… Al reconocerlo, Chrystal se quedó boquiabierta…
- Chrystal: - con una mano sobre la boca – eres… eres… tú… eres…
 
                                ……………………….
 
Kanon había bajado a Atenas para buscar las cosas necesarias para la fiesta. La lista original que le diera Milo, había sido retocada e incrementada por su propio hermano, quien, además, le había indicado donde ir.
- Kanon: (¡Grrrmm! Saga estuvo a punto de prohibirle a ese alacrán que hiciera la fiesta… pero como a Saori – san le pareció una idea genial, a mi hermanito también, y encima, me hacen ir de criado a buscar todo lo que hace falta…)
 
¡¡PLONK!!
 
De repente, Kanon chocó contra algo, y el folio de la lista, que lo llevaba en la mano, cayó a suelo.
- Kanon: - plik plik - ¿Qué ha…?
Cuando fue a recogerla, se fijó en que más que chocar contra algo, había chocado contra alguien… Una chica pelirroja de cabello rizado, que había caído también al suelo.
- Kanon: ¡Vayaa! ¡Menudo par de…! ¡Eeeeh! ¡Je, je, je! ¿Te ayudo a levantarte, nenita?
- : Kanon de Géminis…
- Kanon: - chuleando - ¡sí! ¡Ese soy yo, Caballero Dorado de Géminis…! Unh… Aunque lo raro es que conozcas mi nombre y no me hayas confundido con mi hermano…
- : por supuesto, ¿creías acaso que iba a olvidar aquella noche en El Cairo de hace unos meses?
- Kanon: - plik plik – vayaa… - cara de malo, dándole un buen repaso. – Chrystal…
La chica se levantó ella sola, sin la ayuda de nadie…
- Chrystal: ¡Jum! Veo que tú tampoco has olvidado, Kanon…
Desde las sombras, alguien, siempre vigilante, los observaba.
- : - en voz baja – una noche en El Cairo… - <_< - Kanon, imbécil… ¡recuerda! No la conoces sólo de una noche en El Cairo… (Como mínimo, entonces, Chrystal ya no es virgen y ya no le sirve a Daala… Sólo espero que cuando lo descubra, no la mate y vaya a por Athena… que es muy capaz…)
- Kanon: no iba a olvidar a una chica como tú, a parte de que no hay muchas por aquí que se quiten la máscara voluntariamente y… bueno… se salten el Voto de Castidad…
Chrystal le puso una mano sobre los labios.
- Chrystal: ¡Schsst! Calla… si alguien te oyera… No tienes ni idea de lo que me harían si se enterasen…
- Kanon: ¡Tranquila, muñeca! Que no va a pasarte nada… y, dime, ¿vas a estar muchos días en Atenas?
- Chrystal: un par…
- Kanon: - sin poder evitar mirar directamente el pecho de la chica, con ojos lascivos – sí, un buen par… eeeeh, digo… vaya… que pena…
- Chrystal: ¿Por qué?
Kanon la seguía mirando y remirando, de hecho su cara, y sobretodo su cabello rojo, le sonaba de algo pero no conseguía relacionarlo con nada…
- Kanon: por qué vamos a dar una fiesta de disfraces, a principios de febrero… en el Santuario…
- Chrystal: ¿Una fiesta de disfraces? (¡Jum! Ese sería un buen momento…)
- Kanon: sí, por el cumpleaños del Caballero de Acuario, Camus… todo idea del de Escorpio, claro…
- Chrystal: idea del Caballero de Escorpio, ¿de Milo de Escorpio? ¡Aaaarggh!
Entonces, de repente, y sin saber porqué, Chrystal notó un horrible dolor de cabeza, que parecía que se le iba a partir en dos. Y no era la primera vez que le pasaba.
- Kanon: - preocupado - Chrystal, ¿estás bien?
- Chrystal: - toda roja – sí… sí… ya se pasó… sólo era una migraña persistente…
- Kanon: (¿Qué le duele la cabeza? Y le ha empezado cuando preguntó por Milo… eso parece el síntoma de un bloqueo, pero…)
- Chrystal: ¡oye! ¿No es un poco raro que hagáis una fiesta después de haber sufrido un ataque hace un par de días?
Kanon miró a la chica con suspicacia.
- Kanon: ¿y tú como sabes eso, nenita?
- Chrystal: Eeeeh (menuda metedura de pata). Lo vi en el periódico, por supuesto…
- Kanon: Ah. Bueno, Saga ha dado permiso, siempre y cuando, todo esté tranquilo… Pues eso, que es una pena que no vayas a estar ya en Atenas para entonces…
- Chrystal: también puedo regresar… Si alguien me invita…
- Kanon: yo la organizo, nena, así que estás invitada… - al oído – lleva un disfraz muy sexy… ¡je, je, je, je!
- Chrystal: ejem… - <_< - … ¿quieres ir a… hacer algo?
- Kanon: eeemm… es que yo tenía… - tira el papel por ahí - ¡Bah! ¡A la mierda la lista...! Aún hay tiempo… Vamos, nena…
Descuidado lo que le habían encargado que hiciera, Kanon se fue con Chrystal, sin sospechar que aquella joven era su enemiga y que podía meterlo en más líos de los que se metía él sólo…
- : Ains… decididamente, Kanon… Tienes dos neuronas… una para la ambición y la otra para las mujeres…. ¡ju, ju, ju,                                                                                                                                                                            ju, ju! Ah, y me faltaba la tercera… la que usa cuando se pelea con su hermano…
>>Una fiesta de disfraces… Me extraña que el Patriarca haya dado permiso… Saga está más generoso que de costumbre… aunque conociéndole, seguro que tiene algún plan oculto… Vaya… he de irme o me descubrirá…
El Vigilante tuvo desaparecer literalmente ya que precisamente Saga pasó por delante de donde estaba escondido.
- Saga: ¿Unh? Otra vez… (Mmm, creo que mandaré que me hagan una parte de oro y la otra de plata…)- dijo siguiendo la calle para arriba y perdiéndose vista mientras aquella figura misteriosa también salía de allí con celeridad para no ser descubierto.

capitulo cuarto parte 1

Capítulo IV:
 
“Preparando Una Fiesta”
 
La reunión dorada había terminado por fin.
Milo, tras haber dado esquinazo a Aphrodite en su propio templo, el de los Peces Gemelos, bajaba lentamente y pensativo, las largas escaleras del Santuario.
- Milo: ese Aphrodite, que rarito es… ¡ay que ver! Por un momento, he pensado que… ¡Jum! - Haciéndose el chulito, para nadie en particular. – Aunque, claro… con lo bueno que estoy, no me extrañaría que le gustase hasta a los tíos…
Pasó sin novedad por el Templo de la Urna Sagrada, cuyo Guardián, era su mejor amigo, Camus y, por el de la Cabra Montesa, donde para variar, Shura de Capricornio, lo amenazó con cortarle el cuello, como se atreviera a liarla en su templo.
Su destino, aunque pareciera ser el Templo del Escorpión Celeste, era en realidad, la Casa de Sagitario, el único de los Doce Templos, que permanecía vacío, pues su Guardián, Aioros, - quien había pasado de traidor a héroe cuando Athena y los Caballeros de Bronce reconquistaron el Santuario y descubrieron el engaño de Saga –, aún no había aparecido, y nadie sabía con seguridad si vivía o estaba muerto.
- Milo: (Mira que es raro… aunque no descarto la posibilidad de que el Aioros que vimos en el Muro de los Lamentos, fuera sólo su imagen espiritual… Bueno, no importa… Ya ha pasado un año desde la batalla contra Hades, creo que es el momento de poner un poco de alegría en este lugar, y el cumpleaños de Camus es la excusa perfecta para que Saga no se oponga, incluso en la situación actual… ¡Si es que desde que Athena lo nombró Patriarca de nuevo, no hay manera de correrse una juerga aquí dentro…! Entre él y su perro perdiguero… Además,) – pone cara de preocupación – (espero que esto devuelva un poco los ánimos a Athena… Desde que Seiya está en coma, sin muchas esperanzas de que despierte… la pobre casi no sale de su recámara…)
Empezó a subir los escalones que llevaba a la entrada trasera de la Casa de Sagitario, sumido en su preocupación por el estado de la joven Diosa, quien había dejado de sonreír tras la batalla contra Hades. Tan sumido en su preocupación, que no se percató de que una sombra se movía entre las columnas de la entrada y que, de pronto, una pierna salía de detrás de una, poniéndole la zancadilla.
- Milo: - tropezando y cayéndose boca abajo. - ¡¡¡¡Waaahh!!!!
El Caballero de Escorpio se cayó todo lo largo que era, comiéndose el mármol de las baldosas.
- Milo: - levantando un poco la cabeza. - ¡Grrrrmmm! ¿¡Pero, quien…!?
- : ¡Jum! Deberías ir con más cuidado, alacrán, estás baldosas están muy resbaladizas, últimamente…
Aquella voz potente y profunda sonó cerca del oído de Milo.
A pesar de ser tan parecida a la de su hermano, aquella voz tenía un matiz burlón que no solía tener la de Saga. Milo se incorporó y miró con rabia al joven que tenía frente a él; el culpable de su caída, y una luz roja iluminó su mano, al tiempo que su uña se alargaba y se tornaba del mismo color.
-Milo: tú lo que quieres es que te clave las 15 de una sola vez, ¿¡no… Kanon!?
Kanon de Géminis, o el General del Dragón Marino, el hermano gemelo del Patriarca y Caballero de Géminis oficial, Saga, miró con suficiencia a Milo, como diciéndole que no le asustaba su amenaza.
- Kanon: hazlo, si tienes lo que hay que tener, alacrán, pero antes, recuerda que Athena me protege… Me gustaría ver su reacción, al verme atravesado por tu lanza escarlata…
- Milo: - refunfuñando. – Protegido de Athena, o no, ¡largo! No quiero tener a un traidor como tú rondando por el Santuario, ¡y menos tan cerca de mi templo!
- Kanon: - se sentó en los escalones - ¿traidor? Bonita manera de hablarle a un compañero que dio su vida por Athena, como todos vosotros y que fue perdonado por ella, ya hace un tiempo… Además… - cara de fastidio - ¿crees que me gusta estar de nuevo en el Santuario, donde el paliza de mi hermano, ahora Gran Patriarca, me vigila constantemente?
- Milo: - chunk- (ahora no puedo echarle, ¡mierda!) sigues siendo el tipo que manipuló a Poseidón para hacerse con el dominio del Mundo que tanto ama Athena e hizo sufrir a tanta gente… Además, si te fastidia tanto estar aquí, ¿por qué has regresado? No veas lo a gusto que hemos estado, sin tener que aguantarte…
- Kanon: y yo estaba muy a gusto también de crucero por el Mediterráneo; pero Athena me mandó llamar y me pidió que regresara… parece que su mal presentimiento de antaño persiste – chuleando – y no está tranquila si no me tiene a su lado…
- Milo: (yo lo mato) igual es para asegurarse que no eres tú el culpable de ese mal presentimiento…
- Kanon: - CHUNK-
- Milo: si tan Caballero de Athena dices ser, ¿por qué no acudiste a la reunión de esta mañana? ¿O acaso acabas de llegar y no te has enterado del ataque que sufrimos ayer…? Cosa que dudo.
- Kanon: Claro que me enteré… Llegué ayer por la noche y habría que ser sordo para no oír los gritos de Saga… Milo, Milo, ¿qué hiciste para tardar hora y media en regresar al Santuario, con ese bomboncito de Shaina del Ofiuco?
Sin darle tiempo, prácticamente, a reaccionar, Milo cogió a Kanon por el cuello del abrigo largo que llevaba y lo zarandeó, aunque Kanon era mayor en años y en estatura que él.
- Milo: -voz arrastrada- ¡¡no… te… atrevas… a… hablar… de… ella… en… ese… tono…!!
- Kanon: ¡Vayaaa…! ¡Como la defiendes! Como se nota que pierdes el culo por las curvas sinuosas de esa serpiente…
Milo, de la rabia, estampó a Kanon en la columna que tenía más cerca.
- Milo: te advertí que no hablaras de ella en ese tono… Kanon… di una palabra más y…
Pero, Kanon, inconsciente del peligro que corría, no se calló.
- Kanon: ¿sabe Shaina que, anoche, salió una palomita espantada de tu templo y que tú corrías detrás de ella a la desesperada, a la par que en bolas?
- Milo: - CHUNK - ¡¡¡SCARLETT NEEDLE!!!
Cuatro agujas escarlata cruzaron el aire como flechas y fueron a clavarse en el trasero de Kanon.
- Kanon: - pegando un bote - ¡¡AUGH!! ¡¡CABRÓN!!
- Milo: ¡Jum! Te advertí que cerraras la boca, pero no me hiciste ni caso, así que esto, te lo has ganado tu solito…
- Kanon: grrrm…
- Milo: ¡Jum! Y ya verás cuando te pille Saga… No sabes lo susceptible que está hoy…
- Kanon: ¿por qué crees que no fui a la reunión? – Pensando – (también fue porque me quedé dormido) porque no quería que Saga me echara la bronca en público…
- Milo: no, en publico, no te la echaría, te la va a echar en privado, y va a ser peor que si lo hiciera delante de todos… ¿A quien se le ocurre estar tanto tiempo fuera? Athena estaba muy preocupada por ti…
- Kanon: ¡¡Bah!! Athena ya tiene a Saga para que le haga compañía… y la consuele por lo de Seiya…
Al oír aquel comentario insinuante de Kanon, Milo puso cara de asesino.
- Milo: ¡no te atrevas a insinuar eso! ¡Athena es un ser puro e inocente! ¡Decir eso sobre ella es un sacrilegio!
- Kanon: ¡Oye! ¿¡Crees que a mí me hace mucha gracia que Saga sea el favorito de Athena!?
Milo bajó su brazo, ya preparado para ensartar otra vez al gemelo, Kanon tenía razón. Aunque todos los caballeros gozaban del “amor” y el amparo de Athena… era cierto que la diosa parecía sentir una predilección especial por el Caballero de Géminis, ahora nuevo Patriarca…
- Milo: (Aunque también es cierto que, Saga es el único, aparte de mí mismo, que le arranca una sonrisa… Pobre, espero que pronto vuelva a ser ella misma… Sólo si Seiya despertara…) – Observó a Kanon. – (¿Y este? Cuando ha dicho eso sobre Saga… en su mirada no había rabia, celos y envidia… había pesar… dolor… Después de todo, siempre fue la sombra de Saga…)
Kanon se levantó.
Ya no llevaba aquella ropa de entrenamiento azul que solía llevar antes, sino unos pantalones negros de cuero y un abrigo largo, del mismo material y color, bajo el cual se distinguía una camiseta roja con una imagen de un grupo musical. Sobre su cabeza, reposaban unas gafas de sol parecidas a las que lleva el protagonista de la película Matrix.
- Kanon: ¿y se puede saber donde vas, alacrán?
- Milo: si tuvieras algo de lógica, Kanon… que no tienes… no me harías esa pregunta, pues se te ocurriría que voy hacia mi templo.
- Kanon: ya… pero como, a ti, lo que es mentir se te da fatal, no me lo creo… Tú vas al Templo de Centauro Arquero para algo…
- Milo: deja de hacer conjeturas estúpidas… (Al final, Saga se va a pispar que el de la fiesta soy yo… y Camus sabrá que estoy preparándosela por sorpresa…)
- Kanon: ni son estúpidas, ni son conjeturas; empezaré a hacer conjeturas cuando le cuente a Saga que pretendes hacer algo en el Templo de su mejor amigo…
- Milo: ¡Grrrmm! ¿Cómo te atreves a…? (Un momento… ¡Jum! Preparar una fiesta da mucho trabajo…) A decir verdad, Kanon… y no se te ocurra ir largándolo por ahí… es que – en voz baja – le estoy preparando una fiesta sorpresa a Camus, por su veintiún cumpleaños, ¿quieres participar?
- Kanon: participar… ¿en que sentido?
- Milo: ¡Jum! Ayudarme a organizarla, claro… Seguro que un géminis como tú tiene excelentes ideas… A Saga no le puedo pedir ayuda, obviamente… Pero, tú serás tan buena elección como él… Además, así todos podrán ver que tampoco eres mala persona y te ayudará a integrarte de nuevo al Santuario…
- Kanon: (¡CLINK!) ¡Je, je, je, je! Esa fiesta puede ser la ocasión perfecta para llevarme a unos cuantos ligues a la cama… Mientras estén buenas, ese alacrán no tendrá inconveniente en que las invite…) Está bien… te ayudaré… No tengo mucho más que hacer…
- Milo: Bien (¡Ñjejejeje! Imbécil…) Muy bien, Kanon, tenemos que encontrar un sitio para hacerla… Ya mandé las invitaciones, indicando el día y la hora, además de que sería en el templo de Camus… aunque creo que lo veo un poco chungo, no sé cómo hacer para que se marche un tiempecito a siberia o a Hawai yo que sé…
- Kanon: ¿Mandaste las invitaciones sin tener aún seguro el lugar de la fiesta?
- Milo: ¿Y qué? Dije que ya seguiría avisándoles por correspondencia…
- Kanon: En fin… como mínimo has avisado con tiempo…
Finalmente, los dos jóvenes se estrecharon las manos, para sellar su acuerdo…
Sin que ninguno se diera cuenta, su conversación había sido espiada, aunque no escuchada. Por un lado Saga, desde el Templo de la Urna Sagrada, y por otro, Death Mask, Caballero de Cáncer, que estaba oculto por allí.
- Saga: (¿Milo y Kanon hablando civilizadamente y dándose la mano? Tendré que vigilarles de cerca antes de que la líen, que son especialistas en eso… Ese hermano mío… menos mal que por fin ha vuelto a casa… - Sonrió con calidez. – Aunque mira que es idiota… ¿Creía que se iba a poder esconder de mí, precisamente, en el Templo de Sagitario?)
- DeathMask: (¿El traidor y el alacrán hablando civilizadamente y dándose la mano? Yo que esperaba ver sangre, ¡joder!) – DeathMask no había asistido al momento en que Milo le lanzó sus agujas a Kanon. – (Tengo que averiguar que traman y fastidiarles los planes…)
 
Tanto Saga como Death Mask observaron como Milo y Kanon se introducían en el Templo de Sagitario, tras lo cual, Saga se retiró a sus dependencias, mientras que Death Mask se introducía en la Casa del Centauro Arquero…
 
Justo cuando iba a entrar en el estudio donde solía llevar a cabo las tareas propias de la administración del Santuario, Saga, quien vestía una túnica azul marino, con los bordes bordados en oro, pero sin casco o máscara que ocultara sus rasgos y pudiera dar lugar a confusiones; tuvo una extraña sensación. Sin embargo, una sonrisa de alivio se dibujó en su rostro. No había sido una sensación de peligro, la que había sentido, sino la manifestación de un cosmos que Saga conocía bien, demasiado bien…
- Saga: - en voz muy baja – estás aquí…
La presencia, no obstante, desapareció a los pocos instantes, tan rápido, que, por un momento, Saga temió haberlo imaginado.
- Saga: (sentí su cosmos como puedo sentir el de cualquiera de los Caballeros… eso quiere decir que…)
En ese momento, Shura de Capricornio apareció por allí.
- Shura: - con serio semblante – ¿era él, no, Saga? 
- Saga: creo que sí… pero ya discutiremos en otro momento esa cuestión, te he permitido salir de tu templo para otra cosa, Shura… Entremos…
El joven Patriarca entro junto con su amigo y confidente, Shura, en su estudio. Tenían cosas importantes en mente, como, por ejemplo, de dónde venían aquellos guerreros del viento y porqué trataron de capturar a todas las mujeres…
 
En el Templo de Aires, Mü había decidido que, para tener tranquilidad y poder acabar su trabajo con más rapidez, se iba a marchar unos días a su Torre de Jamir. Había hablado con Saga, tras la reunión, y este le había dado permiso para marcharse, pues era primordial que las armaduras estuviesen a punto para una posible batalla.
- Kiki: ¿nos vamos ya, Mü – sama?
El pequeño discípulo de Mü había reunido a su alrededor varias cajas que contenían aquellas armaduras que su maestro debía arreglar; entre ellas, una destacaba por su brillo dorado…
- Mü: sí… - el chico miró a su alrededor, y luego se dirigió en voz baja a su discípulo. – ¿Shion – sama no se habrá enterado, ¿verdad, Kiki?           
- Kiki: no, Mü - sama… Además, salió con Roshii y Alde – chan hace un rato... Creo que fueron a Atenas…
- Mü: ya han vuelto a salir sin permiso… y está vez, han arrastrado también a Aldebaran… No sé en que piensa el maestro… con todo lo que está ocurriendo, Saga está muy estresado y, últimamente, no transige con nada… espero que no la vayan a liar… Aunque, bueno, al menos podremos marcharnos con tranquilidad…     
Pero no había acabado Mü de decir la frase, cuando se escucharon unas voces provenientes de la entrada del Templo.
- Mü: creo que he hablado demasiado rápido.
Por allí aparecieron los dos veteranos Caballeros, Dohko de Libra y Shion, Antiguo Santo de Aries y Patriarca del Santuario, ya “retirado”. Tras ellos, se distinguía la voluminosa figura de Aldebaran de Tauro, que iba cargado con múltiples cajas y algunas bolsas.
- Aldebaran: ya sé porque me pedisteis que os acompañase… para utilizarme como un animal de carga…
Al cejijunto caballero de Tauro le cambió la expresión al ver a su amigo Mü.
- Aldebaran: ¡Ah! ¡Hola! ¿¡Que tal, Mü!? ¿Ya tienes todo preparado para irte a Jamir?                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                             
- Kiki: Oh – oh…
- Shion: pero, chico, si tú has comprado más cosas que Tong Hu y yo juntos… ¿Unh? ¿A Jamir? ¿¡Cómo que a Jamir!? ¡¡MÜ!!
- Mü: adiós a la paz y la tranquilidad – en bajo – eres un bocazas, Aldebaran.
- Aldebaran: ¡Uyh, vah! Lo siento, Mü… Es verdad, que me dijiste que no querías que tu maestro se enterase… Eeee… Creo que he vuelto a meter la pezuña… Me voy a mi Templo…
El Caballero de Tauro dejó algunas bolsas y cajas allí, en el suelo y se marchó como alma que lleva el diablo.
- Shion: - histérico - ¡te ibas a ir a Jamir! ¡Y encima no querías que yo me enterase…! ¡¡MÜ!!
- Dohko: no me extraña que el chico no quisiera que Shion se enterase… Ay que ver… Shion, no te alteres… que a nuestra edad, es malo…
- Mü: maestro, no es que no quisiera que os enteraseis, es que…
- Kiki: es que no quería que vinieseis, Shion – sama…
 
¿¡¡¡COMOO!!!?
 
El Templo del Carnero Blanco era el primero de todos, como es bien sabido, sin embargo, Saga, desde su estudio, escuchó el chillido de Shion.
- Saga: Mph… (a veces tengo la ligera impresión de que Athena cometió un error no eligiendo a Shion como Patriarca… En el pasado, cuando ejercía el cargo, no chillaba de esa manera…)
 
De vuelta en el Templo de Aries, Mü trataba de calmar a Shion, que ya lo estaba acusando de mentirle y faltarle al respeto…
- Dohko: Mü, no le hagas caso… Shion está viejo mentalmente… y, a veces, chochea…
- Shion: ¡¡Dohko!! ¡No lo animes o este chico se me sube a la chepa!
- Mü: no es mi intención faltaros al respeto, maestro… sólo que…
- Dohko: es que yo también te perdería el respeto si me llenaras la cascada de mujeres… como ya hiciste una vez… <_<
- Shion: ¡Eso no tiene nada que ver! Aunque yo le llenara la Torre a Mü de señoritas… La Torre de Jamir era mía antes de ser suya… ¡¡o sea que puedo disponer de ella como yo quiera!!
- Mü: nadie os discute eso, maestro… pero es que… yo… quería un poco de paz y tranquilidad, pero… si queréis acompañarme…
- Shion: ¡Jump! – Dándose la vuelta como un niño pequeño, cruzado de brazos. – No, no quiero…
- Mü, Dohko: ains…
El anciano maestro de Libra le puso una mano en el hombro a Mü.
- Dohko: - en bajo – no le hagas caso… ya sabes como es… en el fondo, le preocupa que vayas sólo a Jamir, en la situación actual…
- Mü: ya lo sé… pero… pero… en fin…
- Dohko: ¿Cuándo volverás? ¿Vas ha estar mucho tiempo fuera? Te recuerdo que él día 7 de Febrero es el cumpleaños de Camus de Acuario, ¿tú también has recibido esta extraña invitación?
- Mü: - sonriendo – no es que sea extraña, sino acorde con quien la ha enviado…
- Dohko: ¿es que tú sabes quien la envió?
- Mü: tengo una ligera sospecha… pero no diré nada por no descubrir la sorpresa tan pronto… Supongo que estaré aquí para la fiesta de Camus, roshii…
Dohko sonrió amigablemente, había conocido al joven que tenía enfrente desde que era un niño y durante un tiempo, tras la muerte de Shion, aunque Mü permanecía en Jamir, el antiguo guerrero se había ocupado de cuidarlo hasta que consiguió su armadura…
- Mü: hasta pronto, roshii… y vos, maestro, si queréis venir, hacedlo…
- Shion: ¡JUMP!
- Mü: (ains… que cruz de maestro me ha tocado…) no puedo perder más tiempo, vamos, Kiki…
- Kiki: sí, Mü-sama… ¡¡hasta luego, roshii!! ¡¡Hasta luego, Shion – sama!!
El niño se despidió de ellos con la mano antes de teletransportarse junto con Mü.
- Shion: - mirando el lugar donde Mü había estado – (no deberías haberte marchado, Mü… Tengo un mal presentimiento…)
- Dohko: ¿Shion? Tranquilo, viejo, Mü regresará sano y salvo… no es la primera vez que tu cachorro está sólo con Kiki en Jamir…
El antiguo Patriarca, ahora miembro de honor en el Santuario, no compartió sus miedos con su viejo compañero de armas…
- Shion: vamos, Tong Hu, ayúdame a envolver el regalo para ese joven de Acuario…
Dohko lo miró sin decir nada y luego asintió.
 
Milo y Kanon habían pasado lo que restaba de aquel día dentro de la Casa de Sagitario, que parecía que, finalmente, iba a ser el lugar elegido por Milo para dar la fiesta para Camus.
- Milo: bien, hagamos una lista de lo que necesitamos, y mañana irás a Atenas para conseguirlo, si no podemos conseguirlo aquí…
- Kanon: ¿Yo? ¿Por qué yo?
- Milo: a ver, Kanon… No sé si recuerdas que los Caballeros necesitamos permiso de Saga o de Athena, para dejar el Santuario, sobretodo, los Caballero Dorados, que hemos de guardar nuestros templos… Y Saga no se puede enterar de esto todavía…
- Kanon: ya… y tú no te escapas nunca del Santuario, ¿no? Si ayer mismo, lo hiciste y no disimuladamente, por cierto…
- Milo: ya… pero, la mayoría de las veces, tu hermano me pilla… Y además, se supone que junto con Shura y Aioria estoy castigado a un mes sin salir de mi templo… En cambio tú… oficialmente no eres un Caballero de Athena, aunque a la práctica seas el Caballero de Géminis… No necesitas permiso para salir…
. Kanon: está bien… lo haré yo… pero espero que el hecho de que me pidieses que te ayudara, no quisiera decir, que hiciera yo todo el trabajo… <_<
- Milo: no…. (¡ñjejeje!) Claro que no… Toma la lista de cosas…
- Kanon: bien… - le echa un vistazo a la lista. - ¿Unh? ¿Y la música? ¿O vas a dar una fiesta sin música?
- Milo: - CHUNK – Claro que no, ¡idiota! Había pensado en algo que me saldrá más barato y que además, será toda una sorpresa: contratar a Orpheo de Lira para toque; a parte de poner una selección de mis mejores discos en esa cadena musical tan cara que tiene… ejem… Saga en su habitación del Templo de Géminis…
- Kanon: ¡Jum! Decididamente, alacrán, estás loco… Coger la cadena musical de Saga sería firmar nuestra sentencia de muerte…
- Milo: (Ñjejejeje) Saga no tiene porqué enterarse, y además, serás tú quien la coja… no yo… Pero dejemos eso ahora…
- Kanon: - en bajo – sigue soñando… ¡Jeh! Y encima quieres contratar a ese cursi de Orpheo… ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja! En lugar de divertirse, la gente va a dormirse… Sobre todo como le dé por tocar la Rapsodia de Amor esa que compuso para su novia muerta…
- Milo: tú eres tonto… - zas, zas, zas.-
Tres de las agujas de Milo cruzaron el aire y fueron a clavarse en el trasero de Kanon.
- Kanon: ¡¡¡AUGH!!! ¡¡¡IMBÉCIL!!!
El gemelo de Saga preparó una bola de energía en su mano, versión en mini de su GALAXIAN EXPLOSION y lo lanzó contra Milo, pero este se apartó por los pelos. El ataque de Kanon fue a dar contra uno de los tabiques, derrumbándolo, así como varias columnas… (y Death Mask).
- Kanon: - Plik, Plik-
- Milo: pero… pero…
- Kanon: Saga nos va a matar…
- Milo: ¿Nos? ¡Te va a matar a ti! ¡A mí no me metas! ¡Mira que lanzar eso en el Templo del mejor amigo de tu hermano…!
- Kanon: Glglglglgl… Creo que me voy a ir a dar otro tour por el Mediterráneo…
- Milo: - agarrándolo por el abrigo - ¡nada de eso! Tú te quedas aquí para contarle a Saga lo que ha pasado…
 
¡¡¡TONK!!! ¡¡¡TONK!!!
 
De pronto, sin que ninguno supiera de donde venían los golpes, ambos jóvenes recibieron sendas collejas que los hicieron caer al suelo.
- Kanon, Milo: ¡¡¡AUGH!!!
- : ¿¡¡¡SE PUEDE SABER LO QUE HABÉIS HECHO!!!?
Milo y Kanon se abrazaron del susto, mirando a todos lados, sin encontrar al dueño de la voz que les había gritado.
- Milo: ¿¡Qué ha sido eso!?
- Kanon: no… no… no sé… ¿y si es el fantasma cabreado de Aioros?
- Milo: no seas cazurro… Aioros de Sagitario no está muerto…
- Kanon: por lo que yo sé, no se ha vuelto a saber de él desde que ayudó a abrir el Muro de los Lamentos… Así que, puede estar muerto perfectamente…
Miraron hacia el lugar de donde había venido la voz y vieron como una silueta, alada, se acercaba a ellos. Cuando se dejó ver, los asustados y abrazados chicos pudieron comprobar que, efectivamente, se trataba de Aioros de Sagitario, con su armadura puesta…
- Milo: mi… mierda… A… Aioros… has… has regresado…
- : ¿¡¡¡SE PUEDE SABER QUE TENÉIS EN LA CABEZA PARA EMPEZAR A LANZAR ATAQUES A DIESTRO Y SINIESTRO DENTRO DE MI TEMPLO!!!?
- Milo: A… A… Aioros… es que… sa… sabes… estábamos organizando una fiesta… por el cumpleaños de Camus, que es dentro de nada y… y… creo que la discusión se nos fue de las manos…
- : ¿Una fiesta…? ¿En este Templo? ¿¡¡¡Y QUIEN OS HA DADO PERMISO!!!?
Milo, Kanon: eeeee… ¡Glubs!
Aterrados por la justificada ira del Caballero de Sagitario, Milo y Kanon se abrazaron más estrechamente, sin percatarse de ello.
- Milo: (Jolin, nunca pensé que Aioros pudiera tener tan mala leche, pero claro… teniendo en cuenta como ha quedado su templo…) E… esto… Aioros... tío… no te cabrees…
- : ¿¡¡¡QUE NO ME CABREE!!! ¡Milo de Escorpio y Kanon! ¡¡¡Sois unos inconscientes!!! Y después de todo lo que pasó… no puedo creer que… ¡¡¡NI SIQUIERA PODEIS ESTAR EN UN MISMO SITIO SIN EMPEZAR A DISCUTIR!!!
- Kanon: (supongo que se refiere a lo que sucedió en el Hades… Mmm… está muy cabreado, - ni Saga, en sus malos ratos – como no me disculpe y lo calme, al final nos envía un ATOMIC THUNDER BOLT, que verás como quedamos nosotros y su templo…) Esto… Aioros, viejo colega… fue un ataque mío lo que provocó este destrozo… perdóname…
La expresión de ira del rostro de Aioros, pasó primero a una mueca de fastidio y luego, los miró con seriedad, con expresión cansada.
- : acabas de regresar al Santuario y no has tardado ni dos horas en armarla… Lo tuyo…
La imagen de Aioros desapareció y en su lugar, quedó la Armadura de Géminis, montada como si su dueño la llevara puesta. Los ojos de Saga los observaron desde el casco, con indignación.
- Kanon: ¿Sa… Saga? ¡Maldita sea! ¡Tú y tus ilusiones de Géminis! ¿¡Sabes el susto que nos has dado!?
- Milo: ¿Sa… Saga? (Mierda… y le he soltado todo lo de la fiesta… y… me ha pillado fuera de mi templo, otra vez… glglglgl)
- Saga: ¡os quiero ver a los dos en la Sala del Patriarca en diez minutos! Y Kanon… tú y yo vamos a hablar… largo y tendido… sobre tu “mes” de vacaciones…
- Milo: - cara de miedo - ¡Mierda! (Esta vez si que no nos libramos… y mi teoría era cierta… Saga va a matar a Kanon…)
- Saga: -irónico – por cierto… hacéis muy buena pareja… ¿Para cuando es la boda?
- Milo, Kanon: - CHUNK –
Entonces, se fijaron en que, del miedo que habían pasado, se habían abrazado estrechamente… y se separaron, al instante, echándose hacia atrás de un salto.
- Milo: ¡Oye! ¡Pedazo de…! ¿¡Te has creído que soy Aphrodite o qué!? Tú puedes ser de la acera de enfrente, pero yo… ¡Jum! ¡Para nada…!
- Kanon: ¡Pues permíteme dudarlo! ¡Por la forma en que me abrazabas…!
- Saga: - harto ya - ¡¡¡QUE SUBÁIS!!!
 
Saga permanecía sentado en el Trono de la Sala del Patriarca, desde donde solía administrar justicia entre los Caballeros. Vestía, esta vez, una toga negra con bordes bordados con hilo de oro, bajo la cual se podía distinguir, que llevaba puesta su armadura. Su rostro denotaba exasperación, al tiempo que los dedos de su mano tamborileaban contra el brazo del asiento, con impaciencia…
-Saga: (¡Dos horas! ¡¡Llevo dos horas esperándoles!!) – Se sujetó la cabeza con la mano. – (Esos dos… Saben perfectamente que ayer hubo un nuevo ataque, que probablemente desembocará en una nueva contienda… Nos relajemos demasiado y por eso no pudimos adelantarnos a la maniobra del enemigo… Y ellos, en lugar de ayudarme, lo que hacen es darme más dolores de cabeza…)
En ese momento, uno de los soldados que guardaban las puertas, entró y se arrodilló a unos pasos de los escalones que llevaban al trono.
- Soldado: ¡señor! Milo de Escorpio y… y…
- Saga: ¿Kanon de Géminis?
- Soldado: sí, señor… esperan fuera… dicen que los mandasteis llamar…
- Saga: así es… que entren… ¡enseguida!
- Soldado: sí, señor…
Al poco rato, Milo asomó la cabeza, por la puerta, para otear el panorama, es decir, para comprobar en que grado de enfado estaba Saga.
- Saga: - levantándose - PASAD.
Rápidamente, obedecieron, para no provocar más su ira y avanzaron hasta quedar frente al Caballero de Géminis. Milo se arrodilló, pero Kanon se quedó como estaba.
- Saga: decididamente, los dos necesitáis compraros un reloj nuevo… ¿¡¡QUE HACIAIS PARA TARDAR DOS HORAS EN LLEGAR!!? ¡¡OS DIJE DIEZ MINUTOS!!
- Kanon: Saga, no seas cateto, no se puede subir desde la Casa de Sagitario en diez minutos…
- Saga: Grrrmm… se puede, si tú, cateto, recordaras alguna vez en tu vida, que puedes teletransportarte… Athena ha permitido que, aquellos que sepamos hacerlo, podamos… Además, Milo puede alcanzar la velocidad de la luz, y tú, se supone, también…
- Milo: eeee… perdón, Saga…
- Saga: - se vuelve a sentar. – Dejemos eso, de momento; el Templo de Aioros está destrozado por dentro, y vosotros dos, sois los responsables, ¿hay algo que queráis decir en vuestra defensa?
Milo y Kanon se miraron. Ambos habían creído que Saga se limitaría a echarles una buena bronca, pero parecía que la cosa iba a ir más en serio.
- Milo: eeee
Saga, entonces, pareció reconsiderar su posición.
- Saga: Milo, tú y yo, hablaremos luego… sal fuera hasta que te ordene que entres…
- Milo: (Glubs… está vez Saga nos echa… seguro… y ni Athena nos salva…) S… sí, Gran Patriarca…
Milo se levantado, que había estado arrodillado todo el rato, y salió fuera, preocupado y aterrado, aunque pretendía ocultar el miedo que sentía por lo que Saga pudiera hacerles.
- Saga: ¡Jum! ^_^ - haciéndose el simpático. – Kanon… hermanito… voy a replantear mi pregunta. El Templo de Aioros está destrozado y por poco matas a Milo, ¿hay algo que quieras decir antes de que te dé una paliza?
- Kanon: - con miedo – eeee… vamos, Saga… no es para tanto… lo del templo, fue un accidente y ataque no iba a matar… - en bajo – sólo a freír alacranes…
¡¡TONK!!
El joven Patriarca, con una vena de la frente peligrosamente hinchada, le dio una colleja a su hermano que casi lo hace caerse al suelo.
- Saga: ¿Qué no iba a matar? ¿¡Qué no iba a matar!? ¡Pues según ha quedado el Templo, no quiero saber como hubiera quedado el cuerpo de Milo…! ¡Tendríamos que haberlo recogido en un frasquito!
- Kanon: … eeemmmm…
- Saga: - con indignación - desde este mismo momento, te prohíbo usar una solo técnica y mucho menos contra algo que no sea un enemigo… y como te atrevas a desobedecerme, una sola vez, te juro aunque seas mi hermano, ¡que quedarás expulsado del Santuario para siempre! ¿¡Me has oído!?
- Kanon: ¡Pero…!
- Saga: Además de eso, pagarás el arreglo de la Casa de Sagitario, y tú mismo trabajarás en las obras de reconstrucción…
- Kanon: ¿¡Y que más!?
- Saga: ¡Jum! De momento, nada… y cierra el pico o empezaré a pensar en más castigos para ti…
- Kanon: ¡Grrrmm! ¡Saga! ¡Soy tan Caballero de Géminis como tú! ¡Ayer hubo un ataque en la ciudad! ¡No puedes prohibirme usar técnicas en un momento como este…!
- Saga: Mmm… Ahora recuerdas que eres el Caballero de Géminis… después de un año en el que yo he tenido que ejercer tanto de Patriarca como de Caballero de Géminis, porque tú te marchaste de crucero y no volviste a dar señales de vida… ¿¡¡Sé puede saber lo que has hecho para no regresar en un año!!?
Kanon, a pesar de su indignación por el castigo que su hermano le había impuesto, puso cara de pillo, con una media sonrisa…
- Kanon: ¡Jum! Saga… durante este tiempo he cometido actos tan impuros, que tus “santurrones” tímpanos se romperían al oírlos…
 
¡¡¡¡¡¡¡TOOOONKK!!!!!!!
 
Esta vez, el golpe que Saga le dio a Kanon fue tal, que el joven gemelo cayó al suelo, comiéndose la alfombra roja que cubría el pasillo hasta el trono.
- Kanon: - gruñendo -
- Saga: debería relevarte del cargo de Caballero de Géminis y ponerte a limpiar retretes para el resto de tu vida… de hecho, estoy tentado a hacerlo…
- Kanon: - levantándose, como puede - ¿y a que esperas, Gran Patriarca? ¿Qué te impide hacerlo? Un día me encerraste en un calabozo del que no podría salir nunca y en el que, de hecho, acabaría por morir ahogado irremediablemente, sin miramientos ni remordimientos…
La expresión de Saga pasó rápidamente de la rabia a la tristeza.
- Saga: no puedo creer que después de tantos años, sigas con lo mismo… Además, creía que ya sabías porque tuve que hacerlo…
Kanon guardó silencio, no dijo nada más, arrepentido de sus palabras, al ver la expresión de angustia de la mirada de Saga.
- Kanon: Saga…
- Saga: - con tono seco y frío, sin mirarle – dile a Milo que entre…
- Kanon: …
Aunque puso mala cara, siguió en silencio y fue hasta la puerta para hacer pasar a Milo.
El Caballero de Escorpio entró lentamente, y luego, se volvió a arrodillar, esperando su sentencia.
- Saga: Milo…
- Milo: ¿Sí… Gran Patriarca?
- Saga: <_< levántate… y deja de hacerme la pelota…
- Milo: - se levantó. – Eeee… primero de todo, Saga, yo tengo parte de la culpa de lo ocurrido en la Casa de Sagitario, la idea de ir allí, fue mía…
- Saga: bien, entonces, compartirás parte del castigo de Kanon, pagando la mitad de la reparación.
- Kanon: ¿sólo eso? (A veces, tengo la impresión de que Saga considera a Milo su hermano pequeño y a mí que me den… cuando era pequeño pasaba lo mismo…)
- Milo: - chunk- (mierda, para que abriría la boca… y encima, eso no será lo único…) – Refunfuñando. – Está bien…
- Saga: - sereno, de momento. – Supongo que esto… es tuyo, Milo…
Saga sacó la famosa y siniestra invitación y se la alargó.
- Milo: Eeemmmm… bueno… iba a ser una sorpresita… pero… sí… ¿qué te parece?
Milo trató de quitar hierro a la situación, diciéndole eso todo contento y orgulloso, pero se paró en seco al ver la expresión de Saga.
- Milo: Eeee… creo que no te parece muy bien…
- Saga: ¿Cuándo pensabas decirme lo de la fiesta de Camus, Milo? ¿¡Dos minutos antes de que terminara!?
- Milo: pues…
- Saga: ¿¡y sabes que, sobretodo en tiempos de guerra, necesitas pedir permiso para hacer algo como esto, Milo!?
 - Milo: eeemmmm

capitulo tercero parte 3

-Camus: ¡pero! ¡espera, Milo!- pero de nada sirvió porque el chico salió con la moto a cuestas llevándola del manillar lentamente hacia la entrada del templo- ains…bah…que haga lo que quiera, ya es adulto para saber lo que debe o no hacer así que…bueno, a veces me planteo si llega verdaderamente a la mayoría de edad…ainsss- el caballero de acuario se marchó andando dejando a un lado la cocina de Milo y todo aquel lugar lúgubre lleno de trastos tirados por el suelo- no me extraña que Saga al pasar por aquí quisiera matarle…-
 
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Milo llegó a la ciudad en poco tiempo, aunque tuvo que bajar toda la acrópolis sin levantar la más mínima brizna de polvo ni el más mínimo decibelio, pues sabía que Saga, aún durmiendo, siempre tenía un oído y un ojo vigilando las instalaciones. Eso sí eran casi las once y media de la noche y le esperaba según lo que él creía una larga velada con aquella joven camarera.
El chico entró dentro del restaurante y miró a su alrededor. En una de las mesas vio a la chica esperándole tomando una copa de vino. El anduvo por la estancia como solía acostumbrar: con paso firme y a la vez consciente e inconscientemente sensual y seductor. Apareció por detrás de ella, que pegó un pequeño bote al oír su voz.
-Milo: buenas noches, ¿llevas mucho esperando?- de nuevo volvía a utilizar aquel tono meloso y arrastrado, sentándose en la silla frente a la camarera.
-Kirine: ¡ah!... me has asustado…-
-Milo: es que ser sigiloso es una de mis cualidades…- mirándola a los ojos todo el rato.
-Kirine: mmm, la verdad es que llevo poco rato aquí, acaban de servirme una copita de vino… ji, ji, ji…- puso una sonrisa falsa levantando la misma copa de vino que ya casi tenía acabada y apoyando su barbilla sobre la palma de su otra mano- (¡no puedo decirle que llegué aquí una hora antes de cuando habíamos quedado por lo impaciente que estaba!...espero que no estemos mucho rato en el restaurante y me lleve al otro sitio donde tiene planeado… ¡seguro que es un hotel de esos caros con caviar!...)- ella seguía atontada en sus pensamientos, observándole.
-Milo: ya… (Jum, seguro que lleva aquí cerca de una hora, siempre que quedo con una tía están tan impacientes que no pueden evitar presentarse antes) vaya, parece que hace algo de calor aquí dentro…voy a quitarme el abrigo-
-Kirine: ¡sí, sí quítatelo!, estooo quiero decir que…no tengas problema…-
-Milo: Jum…-sonriéndose se levantó de la silla de espaldas a ella y se quitó la prenda- (esto va viento en popa, como de costumbre…creo que no tendré que gastarme mucho dinero en comida…)- luego se volvió a sentar dejando el abrigo sobre el respaldo de la silla- ¿puedo?- señaló la botella de vino, medio vacía.
-Kirine: ¡oh, sí, por supuesto!, además lo cargaremos a tu cuenta, ¿no?- toda contenta.
-Milo: CHUNK- esto… sí, claro… (Pues me parece que sí me voy a tener que gastar algo más…)- él sacó el corcho, que hizo su ruido característico, y después se echó un poco del líquido tinto en la copa que le habían puesto en la mesa- umm…huele bien… debe ser de buena cosecha… (Y también valer riñón y medio… maldita sea… ¿quién se ha creído que soy? ¿El maja rajá de la India o qué?...grrrmm…)-
Ella mientras le observaba bebiendo de su copa de nuevo.
-Kirine: (lo sabía…no ha puesto ninguna objeción debe de tener una fortuna siendo caballero dorado… ¡ya solo su armadura esta hecha de oro! ¡Y es guapísimo!, ¡menudos ojazos! ¡Y también esta buenísimo…! ¡Mmmm!)-
Milo percibió que ella le miraba con ojos deseosos, como le ocurrió a Shaina con aquel muffin que él comía en la cafetería, tras ordenarle al camarero lo que iba a tomar de cena.
-Milo: ¿qué quieres tú, Kirine, verdad?- volvió a mirarla seductor y ella corriendo respondió.
-Kirine: em…emm…¡sí! Kirine. Puessss, em, querría…un poco de solomilo, digooo, de solomillo, gracias- dijo la joven observando primero al camarero y luego a su guapo acompañante. Aquel recogió las cartas y se fue de la mesa. Al poco les trajeron su orden.
-Milo: -mientras comía otro filete igual que el de ella- umm… verás… Kirine… me estaba preguntando… si te…- acercándose un poco a la chica que también hizo lo mismo.
-Kirine:- expectante y emocionada, esperando lo que quería oír desde que llegó Milo al restaurante, casi desde que lo vio en la cafetería- s-¿sí?-
-Milo: bueno, si te apetecería que fuéramos a El Santuario después de cenar… a mi templo, el de Escorpio…verás es que debo protegerlo, es mi trabajo y mi deber…- él lo dijo aquello último como dejándolo caer.
-Kirine: -casi saltando de alegría en la silla- ¡Claro, claro! Esperaba que me llevases a un hotel de esos lujosos ¡pero igualmente está muy bien!, em…estooo- al final se dio cuenta de que había dejado muy claro lo que quería hacer con él.
-Milo: tranquila…lo sé desde que te vi en la cafetería… bueno, más bien desde que me viste tú a mí, je, je, je, je…( ¡ya está! ¡Polvo conseguido!...ha sido muy fácil…demasiado fácil…)- el chico puso cara de fastidio mientras pensaba aquello y ella se fijó.
-Kirine: ¿te ocurre algo?- le puso los dedos de su mano sobre la suya que estaba más cerca encima del mantel.
-Milo: ¿eh? Ah, no, tranquila…-volvió a sonreírle y después a mirar su escote inclinado hacia él- (ju, ju… ¿bueno cuando uno está algo jodido qué hay mejor que eso?) solo es que me gustas demasiado…- se acercó de nuevo a ella y le dijo algo al oído- después en mi templo te demostraré lo mucho que me atraes…no lo olvidarás en tu vida, muñeca-
La chica por un momento se puso algo roja pero sonrió cuando Milo volvió a ponerse en su sitio.
-Milo: jum… bueno, vamos a acabarnos esto rápido. ¿Me pasas la sal, Shaina?-
-Kirine: CHUNK- ¿“Shaina”?- le miró de pronto enfadada, inquisitivamente a los ojos.
-Milo: ¿eh?- sin entender por qué de repente ella nombraba a su compañera plateada.
-Kirine: Me has llamado Shaina, Milo…- seguía con cara de querer asesinarlo con la mirada, como si tuviera rayos láser.
-Milo: eeee… ¿ah, ah sí?- confundido- pues, lo siento, es que ese es el nombre de mi hermana y como la veo bastante por el santuario…estoy acostumbrado a estar mucho con ella y…- disimulando su metedura de pata.
-Kirine: ¿tu hermana?...- sorprendida.
-Milo: em, sí, mi hermana Shaina, sí, ¿ocurre algo?- haciéndose el inocente.
-Kirine: esto…n, no, nada… si es tu hermana no pasa nada…-le sonrió un poco forzosamente.
-Milo: ¿Qué pasa? ¿No te habrás puesto celosa, verdad? Porque si es así…- volvió a acercarse a su cara y la miró con total seducción en sus acuosos ojos azules- me encargaré de quitarte esos celos estúpidos en mi cama esta noche y no volverás a recordarlos…- la chica le observó con una sonrisa ahora de verdad y mordiéndose un labio.
-Kirine: ¿y si nos vamos ya del restaurante? No me apetece postre- dijo muy deprisa todo seguido y respirando aceleradamente.
-Milo: está bien…ya nos lo tomaremos en mi casa los dos…seguro que estará “buenísimo”…- le susurró estas últimas palabras que hicieron que la joven levantase un brazo y mirase hacia el métre.
-Kirine: ¡CAMARERO, deprisa! ¡La cuenta!- el susodicho se quedó algo sorprendido de la manera en que la joven delante de toda aquella gente que cenaba en el restaurante de lujo tuviera tan pocos modales para llamarle así en alto, pero fue a por el papel y se lo llevó a la mesa con celeridad.
 
·               ·                 ·
 
-Milo: bueno, pues este es el camino hasta mi casa, el templo de Escorpio, que, como deducirás, es mi signo del zodiaco- el chico se hacía el interesante caminando por la parte llana de mármol que comunicaba el templo de Libra con el suyo, en compañía de Kirine.
-Kirine: ¿Escorpio? ¡Vaya yo soy Tauro!-
-Milo: ¿en serio? ¡Guauh!, entonces seguro que nos va muy bien…-
-Kirine: ¿ah sí? ¿Por qué?- lo preguntó sin saber a qué se refería exactamente con aquello, mientras ya llegaban al alto de las escaleras.
-Milo: porque eso significa que somos altamente compatibles sexualmente, Shai- digooo kirine…- le dijo a la joven agarrándola de repente por la cintura y colocándose frente a ella totalmente juntos, abrazándola. Pero de pronto la chica, lejos de apartarle con un buen chichón en la cabeza, se lanzó hacia él dándole un beso al estilo francés, rodeando su cuello con los brazos tras su nuca.
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Además de todas las prendas que Milo tenía normalmente por el suelo, ahora estaba también la ropa que llevó puesta aquella noche en el restaurante distribuida por el suelo en hilera: su abrigo, su jersey, sus botas, sus pantalones y la ropa interior que Camus le obligó a ponerse. Junto a esta estaba un vestido de color rosa con estampado, unos zapatos de tacón alto, medias y también la ropa interior esta vez de una mujer.
El sujetador de ésta era la última prenda que presidía aquella hilera, encima de las sábanas negras de la cama, donde ahora se encontraban el dueño del templo y aquella camarera rubia de la cafetería, bajo ellas. Por la forma desordenada en la que cayeron y al lugar hacia donde conducían como miguitas de pan, posiblemente ellos dos no tardaron mucho en meterse allí.
Milo estaba encima de la chica besándola frenéticamente por todas partes y ella abrazada a él, con cara de inmensa felicidad.
-Kirine: sí, sigue, Milo, no pares… no es sólo lo que aparentas, sino que luego eres eso mismo que aparentas… ¡y mucho más...!- Milo seguía a lo suyo parecía no escuchar ni una de las palabras de halago de la chica, preocupado por cumplir su cometido, pero sonrió entre las ondas rubias del pelo de la joven.
-Milo: siempre había querido oír eso de tu boca… desde que te vi…bueno, quizá desde entonces no, pero casi…- los dos casi ya llegaban al punto álgido del momento cuando Kirine abrió los ojos sorprendida por lo que oía.
-Milo: Shaina-san…- pareció querer cerciorarse de lo que había escuchado y giró su cabeza hacia la de Milo, mientras él proseguía con lo que estaba haciendo- sí… Shaina…-
 
De repente fuera del templo se oyó un sonoro golpe, como si algo hubiese chocado contra otro algo de manera muy brusca. Después lo que se escuchó fue la voz de Milo, acto seguido.
-Milo: ¡AUH!, ¡espera, no, Shaina!, ¡digo, Kirine!-
-Kirine: ¿¡qué espere!? ¿¿¡¡Que espere a qué, a que tú por fin tengas esa fantasía sexual con tu “hermanita”??!!- la voz de la camarera sonaba atronadora por allí dentro y también por allí fuera…
-Milo: ¡No!, ¡lo siento Kiri…eeee…no fue mi intención! ¡No sé cómo pudo pasárseme por la cabeza mi hermana en un momento como esteeee!-
-Kirine: ¡QUE NO SOY ESTÚPIDA, MILO!- ¡PLOASH!, volvió a escucharse exactamente el mismo ruido que antes, un sonoro bofetón.
La joven salió a la carrera del templo de Milo envuelta en una de las sábanas negras de su cama y con su ropa a cuestas, descalza, hacia la salida de la acrópolis. El alacrán por su parte también salió de allí escopetado, tras ella, intentando detenerla.
-Milo: ¡KIRINEEE!, ¡espera, no te vayas! ¡Sigamos con lo que estábamos haciendo! ¡Te prometo que no volveré a nombrarla te lo aseguro, por favor, además no pensaba en ella aunque dijese su nombre sino en ti!-¡PLOM!, de pronto le llovió uno de aquellos zapatos de tacón que le dio en todas las narices haciéndole sangre y haciendo también que fuera a dar con el trasero encima de las escaleras.
Cuando logró levantarse, con una mano en la nariz, que le sangraba a chorros, miró hacia el frente, viendo marchar ya la pequeña figura de la joven por fuera de las dependencias de la casa de Libra hacia la de Shaka.
-Milo: maldita sea… ¿¡por qué no puedo dejar de pensar en ella?!, es la… la primera vez que me pasa esto cuando echo un polvo con una chica… ni- ni si quiera era consciente de que no la estaba besando a ella… sino a…- él se calló de pronto y no dijo nada más, con los ojos muy abiertos, sorprendido por lo que le había ocurrido- mierda…- se levantó y se restregó la nariz con el dorso de la mano, desnudo aún- supongo que… eso de que fuera tan fácil que cayese en mis redes hizo que mi atención se desviase de ella todo ese rato que estuvimos en la cama… ¿¿pero por qué tuvo que desviarse precisamente en ese momento?? Grrrrr… ¡porras!- y diciendo esto se metió para adentro sujetándose aún la nariz ensangrentada. Parecía que Shaina-san, como él la llamaba, se le había metido bastante al fondo de su cerebro.
 
 
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Los nueve permanecían firmes y en dos filas unos frente a los otros, solo faltaba uno de ellos por llegar y su hueco estaba vacío, entre Dohko y ya Shura ante la falta del caballero de sagitario. Frente a ellos Mü miraba el hueco con extrañeza.
-Mü: (tampoco es tan tarde… pasan solo cinco minutos de las siete pero… bueno después de todo es costumbre suya llegar tarde)
-Aioria: (Milo se ha dormido, como de costumbre… aunque yo tampoco es que esté muy despierto que digamos… lo raro es que Saga convocase la reunión tan pronto y más que ellas dos estén en ella…)- el caballero de Leo observó con la misma extrañeza que Mü a las dos caballeras plateadas, una frente a la otra al final de ambas filas. Shaina con su armadura puesta al lado de Aphrodite, que la miraba con desprecio, y Marin al lado de Shaka, cerca de donde él se encontraba- (ummm… por qué tuve anoche que ser tan cobarde… ese no soy yo…)-
De pronto algo interrumpió los pensamientos románticos de Aioria. Un ruido metálico y una figura con capa entraron en la sala a la vez, observada por todos los presentes.
-Saori: -sentada en su trono con su báculo- vaya, Milo ya estás aquí, entonces puede dar comienzo la reunión, Saga ^_^ - ella miró hacia el joven patriarca que la observó de reojo sin decir nada mientas Milo se colocaba en su sitio sin decir nada tras arrodillarse delante de la diosa. Luego bajó un par de peldaños hacia el caballero de Escorpio, que miraba al frente tan estirado como un guardia del palacio de Buckingham- estooo…Saga…-dijo la chica, preocupada.
 
Shaina observó a Milo entrar en la sala, así como miraba hacia él de reojo mientras Saga se colocaba frente a él.
-Saga: Milo… cinco minutos tarde… ¿se puede saber por qué HOY has decidido precisamente llegar también el último?- le observó cruzándose de brazos.
-Milo: lo…lo siento, Saga… yo…-
-Saga: creo que tú y yo ayer acordamos algo, ¿verdad?-
-Milo: eee...Esto- por primera vez le observó directamente con miedo en el semblante. Athena les observaba pero no decía nada de nada- me…me dormí, Saga, perdóname, solo han sido cinco minutos de nada…-
-Saga: quedamos que no sería ni uno solo, Milo de Escorpio…- entre cerrando sus ojos y mirándole con enfado- ¿qué hiciste anoche para quedarte despierto hasta la madruga, supongo, y por lo tanto llegar tarde a la reunión?- parecía que Saga quería sonsacarle información.
-DeathMask: Jeh, por lo que yo vi, creo que nada que fuese de tu agrado, Saga…-
-Saga: ¿cómo?- volviéndose hacia el cangrejo que intervino maliciosamente en la conversación.
-DeathMask: ¿qué pasa Milo? ¿No fuiste capaz de darle a esa chica lo que necesitaba y por eso salio corriendo desnuda de tu templo como si le hubieses clavado tus quince agujas? Je, je, je, je, je… ¿o más bien es que no te funciono tu “única aguja”? ¡Ja, ja, ja, ja, ja!- el caballero de Cáncer  no hacía más que reírse a carcajadas del de Escorpio, que le observaba con expresión de psicópata.
-Milo: ¿¡quieres callarte Death Mask!? ¡Estúpido cangrejo de mier…!- dijo espetando con un puño en alto dejando su posición formal.
Shaina: -CHUNK- la chica al escucharlo pegó un bote y miró a Milo esta vez girando totalmente la cabeza, aunque sin decir nada parecía igual de enfadada que él…- (no puedo creerlo… ¿se fue de veras con esa… ¡esa…!? ¡Grrrkkkkk!)-
-Saga: ¿es eso cierto, Milo? ¿Había una mujer desnuda en tu templo anoche?- la mirada del de Escorpio regresó a la cara de expresión ruda de Saga que le observaba sin mostrar sus intenciones exactamente.
-Milo: eeee…estoo…veras Saga….JI, JI, JI- el chico dibujo una falsa sonrisa en su rostro.
-Saga: espero que no hicieses nada con ella que rompa la norma del voto de castidad de los santos… o ya sabes que te espera la pena capital.
-Milo: ¡glubs! ¡Para nada Saga!, ¡para nada!-
-DeathMask: ¿cómo va a hacer algo si esa piba salió echando leches de allí…?
-Saga: tienes suerte de que haya asuntos más importantes hoy que tratar, Milo- el caballero de Géminis se fue directamente hacia el trono donde estaba Saori con expresión de preocupación. Ella le observó con aquel semblante colocarse a su lado de pie, cubierto por una toga azul marino y mirar a todos los presentes- supongo que todos os preguntaréis que hacen dos caballeros de plata en una reunión de caballeros dorados, pero eso tiene una simple explicación: ambas se vieron ayer implicadas en un suceso que creo debe incumbir a El Santuario.
Dos encapuchados intentaron secuestrar tanto a Shaina como a Marin, aunque no sabemos con qué propósito. Posiblemente ellas se vieron envueltas en ello por casualidad, sin embargo pienso que deberíamos ser cautos, pues esos dos eran guerreros poderosos y si están actuando en Atenas sospecho que no quedará todo en eso-
-Saori: Saga os ha convocado para pediros que extreméis la precaución estos días por si vuelven a atacar esos dos tipos. Al parecer no iban solo detrás de Marin y Shaina, sino de cualquier mujer que se cruzase en su camino.
-Shura: así es, yo estaba en la ciudad y los vi, intenté pararlos y salvar a aquellas que se llevaban pero al final escaparon tras enfrentarse a nosotros.
-Shaka: ¿y que hacías tú en la ciudad, Shura? Tu deber es vigilar los templos-
-Shura: eeee…-
-Milo: bueno, eso ahora no viene al caso, además si ninguno de nosotros hubiese estado por allí ellos podrían haber seguido secuestrando más mujeres, ya que no parecía que tuvieran intención de parar tras capturar a Shaina y a Marin-san- dijo mirando al caballero de Virgo, que puso expresión de molestia hacia él al verse interrumpido y además contradicho en lo que decía.
-Mü: entonces, Saga ¿qué es lo que propones?- intervino el caballero ariano intentando ir al grano de la cuestión sin más trifulcas.
-Saga: lo que Athena ha dicho: incrementar la vigilancia y estar pendientes por si esos dos vuelven a aparecer. Os encargaréis todos de eso y de proteger a las mujeres que hay en el santuario, ¿entendido? Ah, y por cierto, durante este tiempo de alerta no quiero ni una tontería ni escapadita más de El Santuario, os quiero a todos y a cada uno en vuestros puestos, oficialmente es como si pudiéramos hablar de periodo de guerra nuevamente, por lo menos hasta que estemos seguros de que los ataques no se van a volver a repetir- Todos los presentes asintieron y Saga se dirigió hacia las dos mujeres de la sala, además de Athena- vosotras os encargareis de vigilar a las amazonas en sus entrenamientos y al resto de caballeras de rango inferior al vuestro, si atacan, visto lo visto, seguramente lo harán por ahí.
-Shaina: entendido, Saga.
-Saga: bien, la reunión queda disuelta, regresad cada uno a vuestros puestos y recordad estar alerta ante cualquier posible ataque, posiblemente la población ateniense necesite de nuestra ayuda.
Todos salieron por la puerta tras oír las últimas palabras de Saga e hicieron lo que él les pidió, salvo Milo, que parecía tener algo planeado… éste observó bajar a todos por las escaleras que llevaban al templo de Piscis, las primeras Marin y Shaina, sobre las que tenía fija la vista, sobre todo en la caballera del ofiuco, preocupado, pero después dirigió de nuevo su traviesa mirada hacia el templo del desaparecido Aioros, con una medio sonrisa de andar planeando alguna trastada nueva…

capitulo tercero parte 2

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Milo, mientras tanto, ya prácticamente estaba llegando a la casa del escorpión celestial, donde tenía su morada y muchos, entre ellos Shaina, dirían que su “guarida”
-Milo: Jum, bueno Milo, esta noche a ahogar las penas entre las piernas de esa camarera rubia “despampanante” como la llamó Shaina… Por lo menos en eso sí he tenido suerte, jeh… todo porque soy un crack- ¡CLINK!, sonrisa seductora- el santo más deseado de todo el zodiaco… ¡je, je, je, je, je! ¡Eso vale su peso en oro!...- de pronto puso cara de miedo y sorpresa- ¡¡¡¡!!!! ¡Mierdaa! ¡Se me olvidó! ¡Tenía que haberle dado de comer a Milo2!...glgglg… ¡preparado para sufrir unos cuantos picotazos en varias zonas del cuerpo extremadamente dolorosos!- Temblando de mentira y con cara de angustia.
Milo siguió subiendo escaleras encima de la moto hasta que divisó la planicie de mármol que daba a la entrada de la casa de Escorpio. Aminoró un poco la marcha y paró justo después de subir los pocos escalones que quedaban antes de las columnas de mármol rojo escarlata.
Bajó de la moto con estilo, se colocó un poco el pantalón por el trasero, de paso mirándolo con gesto de orgullo y satisfacción, y luego agarró la máquina del manillar para entrar dentro. Comenzó a empujar la moto, cuando, de pronto…
¡¡¡¡¡¡¡MILO DE ESCORPIOOOOOOOOOOO!!!!!!!
Milo pegó tal bote que soltó el manillar de golpe y se cayó al suelo de espaldas, con la Harley encima y sin poder moverse.
-Milo: ¡ouugghh...! mierdaaa…- Milo oyó unos pasos metálicos acompasados que se aproximaban a él desde el interior del templo. El chico miró hacia allí con cara de emergencia, intentando levantar la pesada motocicleta sin éxito, para escapar.
Por entre la negrura del espacio entre columnas, tétrico y misterioso del templo de Escorpio, apareció lo que parecía Saga enfundado en su armadura de géminis, pero con el casco puesto y el interior de éste ensombrecido, con lo cual, el alacrán dedujo que se trataba de su centinela permanente, que, duplicándose, vigilaba las estancias de El Santuario.
-Saga-armadura: -con voz distorsionada y muy grave- ¿cuál es exactamente tu método para medir el tiempo?, porque si se trata de ese reloj que llevas puesto…mejor que lo tires por el retrete y te compres otro…¡¡¡TE DIJE VEINTE MINUTOS!!!-
-Milo: Glglglglg… ¡aaaa…! E-estooo… Sa-Sagaaa… ¡verás, te-te lo puedo explicar…yo!-
-Saga: ¡no tiene explicación, Milo!, ¡veinte minutos no es hora y media!, ¿¡o tengo que mandarte otra vez con los aprendices a preescolar para aprender a contar el tiempo!? –
-Milo: ¡Glubs!- con cara de: ¡me va a matar! Y también con todo el pelo alborotado por la caída- ¡Saga, saga!, ¡eyh, colega! ¡No te pongas así!-
-Saga: ¡yo no soy tu colega!, ¡soy el patriarca en funciones! ¡Y no pienso con la edad que tienes pasarte por alto todo lo que haces! ¡Ya no eres un crío, Milo! ¡Has desobedecido una orden directa!-
La armadura vacía agarró al caballero de Escorpio por las solapas de la cazadora al decirle todo aquello. Milo le observó dentro del casco sin cara, hecho un manojo de nervios.
-Milo: ¡es-es que! ¡Fue por Shaina!-
-Saga: ¿por Shaina?, ¿le ha ocurrido algo? ¡Te ordené también que fueras su sombra, Milo!-
-Milo: je, je…-cara de salido- y lo fuiii…je, je, je, je…-BABA-
-Saga: -Ira de Buda- tardaste tanto…¿¿ ¡PORQUE ESTUVISTE FLIRTEANDO CON ELLA??!-
-Milo: je, je, je…sí- BABA- ¡Digooo! ¡No! ¡Qué va, Saga! ¡Lo juro! ¡Fue ella! ¡Se me echó encima como una loba! ¡No puede evitarlo! Y…bueno…ya te imaginas lo que pasó después…je, je, je, je…-
-Saga: ……… ¡ENTRA AHORA MISMO EN TU TEMPLO! ¡Y NI SE TE OCURRA SALIR A MENOS QUE YO TE LO DIGA! ¿¡ME HAS OÍDO?!-
-Milo: ¿cómo no te iba a oír si estás pegando unos berridos que para qué?- entre dientes, con cara de fastidio- eso te recuerdo que ya me lo dijiste antes en Atenas…-
De pronto Saga le agarró del cuello como un vendaval agachándose y cogiéndole por las solapas de la cazadora
-Milo: ¡Wag!-
-Saga: Mañana por la mañana habrá reunión. Te quiero ver allí a las siete en punto; si no estás, le daré a otro tu armadura y tendrás que mudar tus cochinos trastos a otro sitio…-
-Milo: ¡Vale, vale! ¡Ahí estaré, Saga! ¡Ni un minuto tarde!-con cara de miedo- (¡mierda, eso no me lo creo ni yo!)
-Saga: y espero que aunque Shaina se te… “tirase encima como una loba”, tal como tú dices, no hicierais nada los dos… porque ya sabes lo que prometiste al entrar en la orden: ¡Voto de castidad! Y lo que os ocurriría a ti y a ella si por algún acaso incumplís esa promesa…-
-Milo: aaamm… ¡sí, sí! ¡Si no pasó nada en realidad! ¡Sólo fue un farol!-
-Saga: ¡entra ahí dentro y deja de perseguir las faldas de la caballero del Ofiuco! ¡No te aconsejo que la molestes! ¡Y si llega a mis oídos que sigues haciéndolo… te quitaré algo más que la armadura y el templo, Milo de Escorpio!... ¿UNH?- de repente puso cara de sorpresa y habló algo más bajo que antes aunque seguía enfadado- ¡vamos! ¡Entra ahora mismo y recuerda: ni te muevas!-
La armadura geminiana se volvió rápidamente haciendo que su capa volase por encima de la cabeza de Milo, que, cual centella, la vio perderse por entre las sombras de su propia casa zodiacal.
-Milo: ¡es-espera, Saga!, ¿¡co-cómo voy a entrar ahí si no puedo moverme!?- el chico observó unos segundos la entrada, pero nadie volvió a aparecer por allí…-…Genial…-cara de fastidio- y ahora, ¿cómo me levanto de aquí?...Maldito Saga…
 
Justo en ese momento, el verdadero caballero de géminis permanecía en las dependencias del Patriarca, vestido con túnica y cerrando los ojos, concentrado y a su vez con expresión de enfado, gritando pestes a Milo a través de su centinela. Pero, de pronto, Athena apareció por entre las cortinas que separaban su dormitorio de aquella sala.
Saori: ¿Unh?... ¿Saga?- parecía haber estado durmiendo por su cara cansada y su pelo algo desordenado, sin embargo su expresión denotó extrañeza de inmediato- ¿Qué es lo que estás haciendo?...estaba durmiendo y…-
-Saga: ¿¡Me has oído, Milo de Escorpio?!, ¡vuelve a tu templo y no salgas de allí hasta que yo te lo ordene!-
-Saori: ………<_< ¡Saga!-
-Saga: ¿unh?- se quedó extrañado y sorprendido y miró hacia atrás. Allí vio a la joven diosa con cara de medio enfado, cruzada de brazos y tamborileando con los dedos de su mano sobre ellos- ¡¡¡!!! ¡A-Athena!- enseguida se arrodilló al verla, bajando la cabeza- (¡vamos!, ¡entra ahora mismo y recuerda: ni te muevas!)-
-Saori: ¿qué hacías, Saga?, ¿estabas gritándole a la pared?-plik, plik, pestañeando-
-Saga: N-no…lo siento señorita Saori, yooo… grrrmm…- se levantó enfadado pero sin dejar de fruncir el ceño y cerrar los ojos. Ella avanzó antes unos pasos, en camisón de color rosa pastel.
-Saori: ¿Qué ocurre, Saga?-
-Saga: ¡fue ese Milo de Escorpio!- abrió los ojos de pronto, cabreado como si fuese el mismo Shaka y el cosmos de su enfado saliera por ellos escopetado.
-Saori: ¡ah!, ¡Milo!^_^-sonriendo por primera vez en ese rato- ¿Y qué pasa con él?, ¿qué ha hecho ahora…?- preguntó como si fuese alguna travesura común en él. Entonces observó al caballero de Géminis con expresión divertida, sin embargo, él parecía muy disgustado con el alacrán.
-Saga: mmmph…lo de siempre…desobedecer la orden de traer aquí a Shaina tras acabar la ronda en los 20 minutos que se tarda desde el centro de Atenas, ¡como yo le dije! Ains ahora entiendo por qué Shion andaba siempre detrás de él castigándole y como se enfadaba cuando yo le defendía…ggrrk-
-Saori: perooo…saga…- con expresión y voz que indicaban que estaba siendo demasiado duro.
-Saga: ¡No sé cuántas veces se lo he repetido ya! ¡Aioria y él hacen lo que les da la gana, Saori-san!-
Athena bajó las escaleras desde las cortinas, pasando por detrás del trono, con cara de amabilidad y se acercó después a él.
-Saori: Saga, no te enfades tanto con él, ¿Shaina se encuentra bien?-
-Saga: Su-supongo que sí, él me dijo que la llevó hasta su casa debajo de los templos, ¡pero tardó hora y media en volver! ¡Y yo le dije en 20 minutos!-
-Saori: ¡bueno!, quizá estuvieran los dos dando un paseo y…limando asperezas…ji, ji, ji, ji- dijo llevándose una mano a los labios, risueña-
-Saga: Pe-pero… ¡Athena!-
-Saori: Saga, no seas tan duro e intransigente…-poniéndole una mano sobre uno de sus brazos y mirándole a los ojos- Sabes perfectamente que Milo es un buen caballero, aunque también es joven. Tiene derecho a vivir la vida sin estar totalmente entregado a mi defensa, y como él, todos vosotros-
-Saga: ¡antes que su vida personal está su deber como caballero y…!-
-Saori: ¿acaso lo ha faltado?... ¿de verdad?-
-Saga: eee… ¡no estuvo hoy en su puesto y desobedeció una orden directa del patriarca!-
-Saori: de acuerdo que la puntualidad no es su fuerte y que también se escapa sin decirte nada de vez en cuando…-
-Saga: ¿!de vez en cuando?!-
-Saori: ejem, pero trajo a Shaina de vuelta a El Santuario sana y salva…eso es lo principal, además últimamente estábamos teniendo un largo periodo de paz en el que no ocurría nada. Estoy segura que ante cualquier mínima sospecha de que pudiese ocurrirme algo a mí, él hubiera acudido tan rápido como le dan sus piernas… y eso es mucho- dijo bromeando un poco- al fin y al cabo ha cumplido la orden que le diste y también estoy segura de que Milo hubiese hecho lo posible por proteger a Shaina si se hubiera dado el caso, como ocurrió esta mañana, estuvo a punto de quemarse vivo por ayudarla… anda, vete a dormir, ya es tarde…-
-Saga: mmph…-preocupado miró hacia su derecha- no pienso discutir vuestras órdenes, Athena…ni tampoco vuestros juicios…-
-Saori: Saga…- llevó su mano a la mejilla del caballero dorado, con dulzura- ya no te preocupes más…tiendes a preocuparte demasiado por todo-
-Saga: -un poco rojo- ¿y si no me preocupo yo por que todo esto esté en orden, quién lo hará? Soy el patriarca, es mi deber.-
-Saori: Ains…Saga…bueno, me voy a dormir otra vez, buenas noches ^_^- la chica dio media vuelta y caminó hacia las escaleras.
El caballero de los gemelos la siguió con la mirada, algo sorprendido, observándola atravesar las cortinas y perderse su figura ensombrecida detrás de éstas.
-Saga:………Quizá tenga razón y me esté preocupando demasiado… ¡pero como mañana no aparezca a la hora…! ¡Le mandaré a otra dimensión hasta que se le aclaren las ideas y las prioridades!...junto con Kanon…él lleva un año entero sin aparecer por El Santuario…encima, como siempre, se fue sin avisar y sin decir cuando volvería…grrrk… ¡cuando vuelva él también tendrá que darme una explicación!-
Saga se marchó por la puerta hacia su habitación, las dependencias expresamente hechas para El Patriarca, que ahora era él mismo pero bajo la legalidad, no como aquellos trece años atrás.
 
·                 ·                 ·
 
Por su parte, el caballero de Escorpio caminaba algo corvado empujando su moto por el interior del templo, llevando el casco en una mano, colgado del antebrazo con cara de dolor.
-Milo: auuuuh…mi espalda…menos mal que conseguí levantarte, amiga, ese Saga es un bestia… ¿Qué no salga? ¡JA! Tengo planes esta noche con esa chica y no pienso dejar que él me los estropee… aunque preferiría que fuera con esa muñequita de Shaina…una buena perita en dulce, si señor…je, je , je, je…pero…parece que tiene el corazón de piedra…o de alguna aleación de metales pesados…Jeh, ¡eso me gusta, me gusta mucho!-
El joven avanzó algunos metros más entre columnas rojizas, llenas de figuras demoníacas grabadas. Parecía que en aquel templo no existía separación entre dependencias, solamente un largo pasillo abierto, que tampoco parecía tener salida alguna, y una tétrica, misteriosa y atrayente oscuridad lo envolvía todo , pero ni mucho menos daba sensación de vacío, sino como si algo se ocultase tras ella, acechando.
-Milo: Bueno, voy a darme una ducha, después de todo me vendrá bien…aunque…¡ummm!-snif, snif, oliendo su propia cazadora y el jersey negro de pico que llevaba ambos bastante rotos- estoy impregnado de su magnífico aroma… ya sólo por eso le daría un beso a Saga por asignarme como su escolta je, je. Creo que esta chupa no la tiraré…- el caballero dorado agarró con la punta metálica de su bota la patilla de la motocicleta y la dejó allí puesta, descansando.
Después avanzó, quitándose los guantes de piel que llevaba, especiales para conducirla, sin dedos y abiertos por el dorso de la mano, cogiendo la solapa de la cinta que los cerraba, tirando a su vez de ella con los dientes para desabrocharlos. Los dejó dentro del casco, que sin miramiento alguno de su dueño, fue a parar al suelo. Éste se tambaleó tras girar sobre sí mismo, boca arriba. Cuando paró, un pequeño escorpión negro y de reflejos agranatados según le diera la luz apareció de entre las sombras andando con sus numerosas patas, subiéndose por encima de aquel en su andanza y volviendo a bajar al suelo tras detenerse unos segundos en su interior.
Milo seguía quitándose cosas, ahora tocaba la cazadora, de espaldas a su moto, a su casco y al escorpión. Aquella fue a parar a la cama, estrellándose en la superficie de ella y resbalando por las sábanas deshechas y cayendo por fin al suelo entre fotos de una misma chica de pelo verde que también estaban tiradas ahí encima.
Él iba andando mientras se quitaba el resto de la ropa que le quedaba; jersey primero, que fue a parar al suelo esta vez directamente, y pantalón después, el cual también tiró al mismo sitio. El escorpión tuvo algún problema cuando vio que aquel se le venía encima y se quedaba entre telas, pero consiguió salir airoso, hasta que una de las botas tejanas de su amo le pilló por medio.
De nuevo se dejó oír un pequeño quejido, que Milo, extrañado, creyó escuchar. Cogiendo una toalla sobre el hombro, ya desnudo del todo, giró un poco la cabeza, mirando con uno de sus ojos azules y brillantes a través de su tupido flequillo hacia la oscuridad del templo.
-Milo: ¿unh?...-después lo entrecerró y se encogió de hombros luego, volviendo a caminar tras no escuchar nada ni ver tampoco, dejando unas enormes estanterías a su lado y detrás la cama, grande, con dos cortinas negras también y cojines, que igualmente estaban por el suelo como muchas de las cosas por su habitación, de color escarlata.
El escorpión salió, tambaleándose un poco, de la bota del caballero y volvió a andar en dirección hacia donde iba éste.
Milo encendió la luz del cuarto de baño, al contrario de lo que hizo en la estancia principal. Por allí se dirigió caminando, con sus pies descalzos encima de las baldosas, que esta vez eran blancas, hacia la mampara de la ducha. Ahí también había un jacuzzi enorme con programa de burbujas de 4 intensidades, lleno alrededor, por las repisas, de sales de baño y algún bote en el que se podía leer: “Aphrodisiac cream” y “aphrodisiac salt” y también “aphrodisiac gel” incluido el desodorante. Había a su vez algunas cuantas velas, pero estaban apagadas y bastante gastadas, sobre platos para recoger la cera.
El chico abrió la mampara, totalmente transparente, sin haberse preocupado por cerrar la puerta del baño, simplemente porque no existía… dejó la toalla encima de aquella y abrió un poco el grifo del agua caliente.
Aquel escorpión entró por el baño siguiéndole, resaltando su pequeño cuerpecillo sobre las baldosas blancas, así como la piel de Milo, que era muy morena ya por naturaleza. Iba a deslizarse dentro de la ducha cuando, de improviso –PLOMK- Milo cerró la mampara, haciendo que su mascota se estrellase contra ella de bruces.
El chico se colocó bajo el chorro de agua con la frente en alto, mientras su pelo se iba empapando igual que su cuerpo. Su flequillo despejó un poco aquella al quedar hacia atrás por fuerza del agua. Enseguida alargó la mano y encendió la radio que había dentro.
El escorpión finalmente consiguió colarse por debajo de la puerta de la ducha, mientras que Milo se dedicaba a cantar una canción de un grupo heavy al parecer, todo apasionado y metido en su papel de guitarrista y cantante. Su voz sonaba bastante bien para aquella canción, rasgada y melódica.
-Milo: “¡On the Loose, so young, so thought, so wild!”- Moviendo la cabeza de arriba abajo, sacudiéndola junto con su melena morena-azulada y larga- “On the loose again! ¡Parapaparaaa! ¡Ñaaaah!- hacía que tocaba una guitarra imaginaria, agitando el pelo salvajemente bajo el chorro de agua sin percatarse de que su “amigo” ya subía por la pared cercana al grifo…
-Milo: ¿unh?-con cara de mala leche- ¡mierda! ¿¡Ya han cambiado de canción!? Grrrr…serán hijos de put…- pero pareció que el cambio también le gustó porque se sabía la canción de nuevo- ¡Wah! “¡I’ve told you once and I’ve told you twice! ¡Wait for that day when our love will rise, to that song that brought our hearts together!”  ¡Parapapararaaaaa!- él seguía con su show particular y parecía que vivía las letras de aquellas canciones.
Silenciosamente el escorpioncillo se acercaba al grifo metalizado, lleno de botoncitos y programas de ducha, mientras Milo seguía cantando y cantando aquella letra que parecía hablarle a una mujer.
-Milo: “Even though you’re mistreating me , I know the girl that you use to be...for me those days were meant to last forever…”- su rostro pareció entristecerse un poco al haber cantado aquellas palabras, pero prosiguió de nuevo mientras el que el bicho inspeccionaba el grifo al parecer cuidadosamente, como si buscase algo…- “time alter time I’m wondering why, am I to be all alone , day alter day pray that you’ll stay, ‘cause you’ve got a heart stone”, parapaparaaapannnn-
De pronto, Milo2 pareció encontrar algo que andaba buscando: una rueda con un símbolo azul en el centro, un copo de nieve para ser más exactos. El escorpión entonces saltó decididamente sobre la rueda y con sus numerosas patas comenzó a moverla girándola para abrir el grifo. Milo no se percataba pues miraba hacia el techo pensando en algo, con las manos tras el cuello, los codos juntos hacia delante y cerrando los ojos.
-Milo: tú si que tienes el corazón pétreo…Shaina-san…si al menos consiguiera ablandárselo un poco…ella antes no era así… ¿Unh?- miró al frente y vio a su mascota enroscado en la llave, extrañado- ¡pero! ¡Milo2, ¿qué haces ahí?! ¡Baja ahora mismo! ¡Te vas a…!-
El escorpión saltó al suelo de la ducha y correteó mientras el agua cambiaba de caliente a fría en el acto. El caballero de Escorpio pegó un tremendo bote al verse cubierto por aquella agua helada que salía ahora a chorro sobre su cabeza y su cuerpo.
-Milo: ¡MILO DOOOOSSS!- intentando cerrar el grifo a toda prisa- ¡waah!, ¡qué fría, qué fría, que fría! ¡Te vas a enterar, te voy a freír en aceite de oliva para echarte en la ensaladaaaa!- el chico salió detrás, cogiendo antes la toalla que dejó en la mampara, como una centella, pero resbaló con el agua y se dio de bruces con el suelo blanco. Milo levantó la cabeza con la cara roja del impacto y los ojos medio cerrados- mierdaaa… ¡la madre que lo…! ¡¡Milo dos ven aquí!!- se levantó de nuevo casi tropezándose y escurriéndose por el suelo- ¡ese maldito bicho es igual de cabrón que yo!-
El caballero de Escorpio salió detrás, esta vez sí, de su amada y sobre todo “amorosa” mascotilla ambos corriendo por entre las columnas de mármol rojo, sujetándose la toalla, que por cierto era negra, con una mano, pero que luego agarró para perseguirlo a toallazo limpio, dando bandazos en el aire intentando pillarle con alguno en el suelo.
-Milo: ¿¡se puede saber por qué cojones has hecho eso!? ¡Eres un escorpión malo! ¡MALOOO! ¡¡¡Yo no te enseñé a vengarte de tu amo!!!- ¡PLOAF!, justo Milo pilló al escorpioncillo por medio en uno de sus toallazos. Enseguida dejó la toalla allí encima del bichillo, con cara de enfurruscado- ¡así aprenderás! ¿Qué creías, qué ibas a correr más rápido que el caballero de Escorpio, eh? ¡JEEH!-
Cuando Milo se percató de que aquel no salía de debajo de la toalla, puso cara de susto, pequeña expresión de preocupación que enseguida volvió a cambiar a aquella cara de fastidio macarra que tanto le caracterizaba.
-Milo: eeee…Mi-¡Milo dos! ¡Venga, sal de ahí! ¡No tengo toda la noche! ¡He quedado con una chica y no pienso llegar tarde por tu culpa!- pero nada, el susodicho alacrancillo no daba señales de vida- Mi… ¿Milo dos?... ¡glubs!- esta vez su cara sí dio señales de angustia y miedo. Fue corriendo hacia la toalla y se agachó, cogiéndola del suelo rápidamente- ¡Milo dos!, mierda, ¡¿y si lo he…?!- exclamando en bajo.   
El joven levantó la toalla y debajo estaba su mascota, inmóvil. Milo corriendo, pero con delicadeza, lo cogió entre sus manos, observándolo con pena, acercándoselo a la cara.
-Milo: Mi…mierda… ¿ahora cómo sé si está vivo o muerto? ¡A un escorpión no se le puede coger el pulso! Y aunque pudiera… ¿cómo se supone que le hago el boca a boca?...Glubs… ¡Milo dos, eh! ¡Milo dos, responde!- pero nada de nuevo, parecía haberse ido al otro barrio, al inframundo- Joder…está bien… ¿dónde tendrá la boca este bicho?...- se lo acercó aun más cuando, de pronto: ¡ZAS!, el bicho le picó con su aguijón en la nariz y saltó de su mano- ¡waaah! ¡Milo dos! ¡Maldito escorpión de mierdaaaa! ¡Esta vez si que te mato!- volvió a coger con el arácnido a golpe de toalla, que a todo esto, Milo iba desnudo…
-: Eeeemmm…Milo… ¿se puede saber qué haces exactamente?- el caballero de Escorpio miró hacia donde provenía la voz que de repente le sorprendió, hacia las columnas que precedían a su dormitorio, parando su carrera, toalla en ristre.
Por entre las sombras apareció Camus, su buen amigo, caballero de oro de Acuario, con cara de parsimonia y fastidio (vamos, una gotoncia enorme) venía vestido aún como aquella mañana pero con la gabardina en la mano.
-Milo: emmm… ¡hola, Camus, colega! ¿Qué tal el día?- el chico se quedó tan campante mientras hablaba con él desnudo por completo.
-Camus: errr…esto…bien. Perfectamente…venía a ver si…co-cómo había salido tuuu… ¡Milo! >_<-
-Milo: ¿qué ocurre, Camus?-
-Camus: ¡¿podrías vestirte un poco, por favor!?-
-Milo: ¿unh?- se miró a sí mismo de arriba abajo- Jeh…-luego observó a su amigo con cara de malo- ¿qué pasa Camus…? ¿Te pone nervioso verme… desnudo?...- el chico anduvo hacia el caballero acuariano de forma sensual y seductora, sin embargo, Camus anduvo también hacia los cajones de su cómoda, detrás y a un lado de la cama, que estaba contra una pared a la derecha.
-Camus: No, tienes que tener un mínimo de decoro, Milo- rebuscó y encontró lo que andaba buscando.
-Milo: ya, lo que te ocurre es que soy demasiado sexy para t…-PLOF. Su colega le lanzó algo negro a la cara y le observó cruzado de brazos frente a él.
-Camus: vamos, ponte eso y no digas más estupideces de las que acostumbras, últimamente estas subiendo al nivel de dos por segundo en vez de una- el otro joven caballero se quitó aquello de la cara y lo observó cogiéndolo con una mano, extrañado.
-Milo: ¿shorts?...jum-volvió a mirar a su amigo con cara pícara y bajando el brazo- ¿quieres que me ponga calzoncillos? Bah, a mí no me hace falta eso…-estuvo a punto de tirarlos por ahí pero observó la cara de Camus y rectificó- em, pero bueno, si insistes me los pondré... ayhh no entiendo vuestro estúpido pudor…-el chico se inclinó un poco y se puso aquellos, entonces Camus relajó un poco la expresión y volvió a hablarle- el desnudo del ser humano es algo natural… aunque claro puede que mi cuerpo sea el de un dios y no el de un mortal je, je, je, je-
-Camus: ¿qué era lo que querías decirme que no debe saber Saga, um, Milo?-
-Milo: ¡Shhhh! ¡Demonios cierra el pico! ese tiene oídos hasta en las paredes. Ha plantado centinelas en cada templo. ¡Antes de ducharme me encontré con uno rondando por aquí!- cogió la toalla secándose su pelo negro, revolviéndolo.
-Camus: si obedecieras sus órdenes no tendría que poner ningún centinela especial para vigilar que llegas a El santuario a La Hora…-
-Milo: ¡venga no me vengas ahora con sarcasmos, Camus!, sabes perfectamente que Saga es un obsesivo compulsivo del bien y del orden, los viciosos como yo no entramos en sus esquemas- el caballero de acuario observó que en vez de ponerse el pijama Milo se metía por la cabeza esta vez un jersey de cuello alto de color blanco, roto el anterior, extrañado.
-Camus: em, Milo, ¿se puede saber a donde piensas ir a estas horas?- plik, plik.
-Milo: -de espaldas a él cogiendo unos pantalones, que esta vez no eran de cuero y mucho más elegantes, de color gris oscuro, también rotos los otros que antes llevaba puestos- jum para algunos existe el mundo de la noche también, Camus…- le observó de reojo con cara malvada y volvió a su tarea de vestirse.
-Camus: ¿mundo de la noche? ¿Dónde vas a ir esta vez? ¿A otro club de moteros como el fin de semana pasado? No quiero saber cuantas escaleras rodará tu cabeza desde aquí hasta casa de los caballeros aprendices, podría calcularlo pero no me apetece…Saga te va a matar…-
-Milo: jeh, eso si llega a enterarse…-
-Camus: <_< acabas de decir que tiene oídos hasta en las paredes…y estás revelando tu plan… <_<
-Milo: ejem…-en bajo- esto que voy a decir ahora es mentira- otra vez en alto- es verdad tienes razón mi buen compañero de aventuras, Camus. No iré a ese bar ni volveré a desobedecer sus órdenes, je, je… (Eso no se lo cree nadie)-
-Camus: ya…bueno, antes de “cumplir con tu deber de quedarte a guardar tu templo” ¿me vas a decir que era?-
-Milo: creo que quedó claro que no, Camus. Ya lo sabrás en su momento, bueno- en bajo de nuevo- hasta mañana, Camus…o hasta pasado no lo sé, me voy con una chica rubia a un restaurante de esos “franceses”-pronunciando con acento francés- a darle una buena impresión je, je, je, je… ¡Aurevoir!- dijo poniéndose corriendo un abrigo largo que cogió del armario en el último momento y corriendo hacia su casco tirado en el suelo y su moto metros más allá.

capitulo tercero parte 1

Capítulo III:
“Invitadas”
 
Después del altercado en la ciudad, todos regresaron a El Santuario.
Ya de noche, Milo llevaba a Shaina de petate en la moto ya que Saga instó a Aioria para acompañar a Marin y a Milo le encargó a Shaina debido al incidente acaecido hacía unas horas unos extraños encapuchados secuestraban a toda mujer que veían en su camino incluidas ellas dos.
 
Los dos llevaban el casco y la visera bajada. Él iba delante, concentrado en llegar a casa, mientras que Shaina parecía en Babia, con las manos sobre puestas en los hombros de Milo; sin embargo, su vista se centró en él cuando en sus recuerdos ella aparecía rodeada de un grupo de caballeros, más bien soldados, como lo era Shaina también en aquellos momentos y bastante más joven, mirando a alguien corpulento y vestido de túnica de entreno azul marino, delante suyo, que permanecía estático con ambas manos en la cintura, observándola…
-Shaina: ¡Lucharé!, ¡No pienso echarme atrás!, ¡lucharé para conseguir esa armadura!!!-
_: ¿Ah, sí?...no me digas… ¿y que harás?, ¿matar al elegido en estos momentos para portarla, Shaina-Chan?- dijo aquel hombre barbudo y muy moreno de forma burlescamente dulce. Su voz sonaba siniestra y oscura en su cabeza, pero su rostro no se distinguía, desdibujado en sus recuerdos.
La chica cerró fuertemente sus ojos y borró aquello de su mente. Después observó a Milo de nuevo, pensativa.
-Shaina:-en sus pensamientos-(No sé cómo acepté esa absurda orden de Saga para ser…”escoltada” por este… ¡idiota! Y más subir en…)- hizo una pausa mirando el vehículo del caballero del escorpión con mueca de disgusto, aunque enseguida la cambió- (¡¡esta preciosidad de moto!!...por lo menos tiene buen gusto…)- volvió a mirar a Milo entrecerrando los ojos, que se distinguían un poco a través de la visera, ya que no podía llevar la máscara puesta bajo el casco, y no dijo más por unos instantes.
Pero Milo notó su distancia y giró la cabeza hacia ella un poco, de refilón.
-Milo: Eyh, nena; no pasa nada si intentas meterme algo de “mano”-recalcando el término- Irás mejor si vas agarrada así…- le cogió el brazo derecho y lo puso alrededor de su torso-
-Shaina: ¡!!!! ¿¡Cómo que “NENA”!?, ¡suéltame, maldito alacrán!!!-
-Milo: Jum…no pienso hacerlo…-
-Shaina: ¡¡QUE ME SUELTES!!-
-Milo: vaya, es una pena que no puedas pegarme…si lo hicieras…te harías un poco de daño con el casco…-dijo con tono burlón-
-Shaina: -observando como la atravesaba con su mirada azul y mal intencionada, de reojo. Directamente a sus pupilas- ¡Aún me quedan las piernas y ahí no tienes casco!!!- Ella le clavó el tacón haciendo presión justamente en el gemelo-
-Milo: ¡A…auugg!- la soltó automáticamente con cara de dolor pero después la miró de reojo de nuevo tocándose el gemelo con la mano- jum!, al parecer eres de armas tomar!...o…más bien…te has vuelto así…- entonces se volvió hacia el manillar otra vez – bueno!, pues tú te lo pierdes…pero…la verdad, no entiendo por qué estás tan arisca y borde conmigo…nunca habías sido así antes cuando éramos pequeños…-
-Shaina: Tú lo has dicho, ¡cuando éramos pequeños!, además, ¡claro que he sido contigo así siempre!, ¡y más con un tipo de tu calaña!- toda cabreada, aunque al principio se sorprendiese cuando él dijo aquello.
-Milo: -con cara de reírse y aguantando el hacerlo, bajo el casco- ¿Ah, sí?, ¿y de qué calaña soy según tú?-
-Shaina: ¡De la calaña de los estúpidos macarras salidos!, ¡¡de esa!!-atacada ya por la furia-
-Milo: jeh, macarra y salido: seguro, pero eso de “estúpido”…creo que ni en broma…por cierto, ¿te gusta?-
-Shaina: ¿el qué tendría que gustarme?-
-Milo: ¿el que va a ser?...-con cara de malo, observándola- mi… “máquina”…-acarició la parte del depósito que quedaba cerca de su entrepierna, seguramente con segundas intenciones.
-Shaina: ¿tu… tu moto?-
-Milo: Jum, ¿qué si no?...-intentando pillarla.
-Shaina: -miró la Harley, de edición limitada, de arriba abajo- ee… es… muy bonita- dijo cortando la frase rápidamente y volviéndole a mirar Por si acaso.
-Milo: te vi antes mirándola cuando íbamos a subir en ella… ¿sabes?, aquí traigo a las chicas que me gustan… a dar un paseo a la luz de la luna llena…-
 
Él la observó con mirada hiper mega penetrante, mientras que Shaina también le miraba sin poder apartar la vista de sus ojos, que le hablaba con voz arrastrada sonando casi vampírica en aquella frase y más porque la Luna estaba llena aquella noche, justo delante de ellos dos.
-Shaina: ¿y… qué haces luego?, ¿te bebes su sangre?- enfadada intentando evadir sus insinuaciones y comentarios, pero no pareció surtir efecto alguno.
-Milo: Jum, después de eso… bueno, hay dos opciones, por ser tú… ¿qué prefieres?... encima o… ¿debajo?- la observó de arriba abajo, comiéndosela con los ojos, centímetro a centímetro de su cuerpo. Shaina parecía intimidada y se echó un poco hacia atrás cuando sintió que Milo se inclinaba algo hacia ella, nerviosa- ¿tendidos en el césped o aquí mismo?, la segunda ya la he probado- de improviso la agarró por la cintura, sujetando el manillar con una sola mano- y es mucho más excitante… sobretodo si estoy yo encima…-
 
Los profundos y penetrantes ojos azules y cristalinos del caballero se Escorpio atravesaban los suyos, atrapando su conciencia, paralizándola, con una mezcla de total seducción y a la vez de desafío y peligro, como si le hubiese inyectado su veneno en la sangre.
Era muy difícil, pero Shaina trataba de escapar de aquella telaraña extraña, echándose hacia atrás en el asiento lo más que podía y poniendo su mano entre medias de los dos para apartarle.
-Shaina: ¿¡qui…quieres ponerte a mirar la carretera, imbécil!?  ¡Y deja de tocarme!- la amazona apartó la mano de Milo de debajo de su falda por enésima vez de un buen manotazo- ¡si me vuelves a poner una de tus pinzas encima te arranco la mano!, ¿¡me has oído!?-
-Milo: ¡auch!-cara de niño pequeño que no consigue lo que quiere- ¡jo!, ¡qué arisca eres!, ¡además!, ¡no me pegues en las manos!... – volvió a poner cara de malo de nuevo- ¡son mi herramienta de trabajo!... sobretodo cuando…-bajando la voz y volviéndose ésta siseante- las utilizo para llevar al éxtasis del placer cada centímetro de tu piel…-
-Shaina: -volvió a apartarse cuando él se le echaba prácticamente encima- ¡Milo!, ¡que mires al frente!, ¡¡estúpido!!-
-Milo: ¿para qué? Me gusta más lo que veo por aquí detrás…-mirándole el escote que se distinguía un poco bajo la cazadora.
-Shaina: ¡el árbol!, ¡¡¡un árbol, Milo!!!-
-Milo: ¿¡qué!?................!!WAAAAH!! -Inmediatamente él se volvió y agarró el manillar con ambas manos, haciendo un viraje repentino.
 
Shaina cerraba los ojos fuertemente, agarrándose de la misma manera al cuerpo del alacrán. Al no sentir ningún golpe los abrió con sorpresa y pestañeando varias veces, perpleja.
Entonces miró a Milo a quien agarraba como si la vida le fuera en ello (de hecho hacía unos instantes fue así) y le vio observando al frente bastante concentrado en lo que estaba haciendo, es decir, conducir.
-Shaina. ¡Vaya!, no me lo creo, ¿estamos vivos con tu perfecta manera de conducir? ¿Quién te dio el carnet?, ¿un kamikaze del ejército o qué?-
-Milo: ¿cómo lo has adivinado?-
-Shaina: ¡grrrrk!, ¡casi nos matamos, idiota!, ¡y que te quede una cosa muy clara: yo no…!-
-Milo: -mirándola serio a través de su visera- ¿te has hecho daño?-
-Shaina: -un poco parada al observar aquel gesto- n…no, est…estoy perfectamente…-
 
Sin decir nada, solo mirándola unos instantes, se dio la vuelta de nuevo para mirar a la carretera y se quedó todo en silencio, solo oyéndose el ruido del motor. Un poco extrañada por la forma de comportarse tan rara y poco usual en él, la chica giró la cabeza sin soltarle (inconscientemente parecía haber aceptado el hecho de que debía agarrarse si no quería acabar rodando por la carretera)
-Shaina:-en sus pensamientos- (por lo menos se he dignado a preocuparse por si me encontraba bien después de esa estúpida maniobra…ññññ… ¡Brrr!, mierda, ¡encima desde que subí aquí me estoy helando de frío! No pensaba montarme en la moto de este alacrán ni loca… ni en la suya ni en la de nadie…)-
-Milo: mierda, ese capullo de Shura me ha dejado la chupa para el arrastre…- mirándose una manga de la cazadora totalmente rasgada y parte de la cinturilla arrancada también más otros agujeros varios- Tsk, ¡Ahora tendré que comprarme otra!, ¡como si valieran baratas!...-
Tras poner cara de rabia y mosqueo, echó su mirada hacia atrás disimuladamente. Hacía ya rato que Shaina no decía nada, aunque su mirada ahora se perdía observando el paisaje de la costa ateniense a su derecha, justo al margen de un prado verde que daba a una playa de arena blanca, viéndose las luces del puerto sobre el mar, abrazada a él.
-Milo: (um… hace rato que no dice nada… seguro que se ha pillado un buen rebote por lo de antes… ¡mira que soy idiota!, ¡ahora va pensar que soy un imbécil que no mira hacia donde va!)-
-Shaina: (la verdad es que… ¡cuando este idiota no da la brasa!... se está bastante bien aquí…)-
-Milo: bueno, ya no falta mucho para que lleguemos…-
-Shaina: menos mal ¬¬…aleluya…- lo dijo en bajo pero Milo lo oyó y puso cara de angustia.
-Milo: umm… hace un poco de frío, ¿no crees?-
-Shaina: un poco. No tenía previsto que hoy algún idiota me escoltase a la intemperie hasta casa ¬¬ - ella no le miraba en ningún momento, pero no veía la posible doble intención de aquel “inocente” comentario sobre la temperatura.
-Milo: Jum… ¿y si paro un momento para que te pongas delante?- la observó de reojo con cara de ir a liarla…
-Shaina: ¿delante?, ¿para qué?, ¡ahí hace más frío!, ¡no pienso hacerte de para vientos alacrán!-
-Milo: ¿de para vientos? Jum, claro que no, muñeca…-
-Shaina: ¡ya te dije antes que no me llames eso!, ¡imbécil!-
-Milo: dijiste que no te llamase “nena”, no oí nada sobre “muñeca”…-
-Shaina: ¡serás…!-
-Milo: no hablo de nada de eso, solo que si tú vas delante… esto se pondrá bastante más “caliente”… los dos juntos haremos subir la temperatura en milisegundos, sobre todo si te pones de espaldas al manillar…- cara de salido perdido.
-Shaina: ¡¡¡¡¡!!!!! ¡¡serás gilipollas!!- PLOMK-
Esta vez si le llovió un buen golpe al casco de Milo, que casi le deja sin cabeza sobre los hombros. La moto hizo un viraje repentino por culpa del golpazo, que provocó que Milo soltase el manillar, tomando otra dirección distinta.
-Milo: ¡¡WAAAH!! ¡SHAINA!-
-Shaina: ¡te voy a estrangular alacrán asquerosoooo!- le cogió por el cuello totalmente fuera de sí-
-Milo: ¡Suéltame!, ¡que no puedo agarrar bien el…!-
-Shaina: ¡eres un maldito salido de mierda!, ¡Milo!-
-Milo: ¡Sha-Shaina!, ¡suelta!, ¡¡suéltameee!!-
 
Pero ya era demasiado tarde, él ya había perdido el control de la máquina, que se fue al suelo, junto con ellos dos, rodando al final por el famoso césped que mencionó antes Milo.
La motocicleta quedó recostada sobre la hierba con algunos arañazos por un lateral.
Shaina despertó tras el tortazo, aunque no parecía haber perdido la consciencia en ningún momento, sin embargo, no podía aplicarse lo mismo a su casco que había rodado por el suelo. La chica abrió poco a poco los ojos, sintiendo que había algo pesado sobre ella que le impedía levantarse. Los puso como platos al ver que se trataba de Milo, aunque él si conservaba su casco negro y rojo.
-Shaina: ¡!!!! ¡¡¡QUÍTATE DE ENCIMA MÍO, ALACRÁN!!!- Se lo quitó de encima de un golpe que le dejó boca arriba sobre el césped- ¡afg!, ¡afg!, ¡afg!, ¡serás cerdo!, ¡ni se te vuelva a ocurrir hacer es!... ¿unh?... un momento… ¡Yiaaagg!, ¡mi máscara!- la chica vio su casco por los suelos y enseguida se acordó. Buscó dentro de su cazadora y se la puso- ¡maldita sea!, casi se me olvida… nada más me faltaría que este alacrán me viese la cara…-
La joven caballera del ofiuco se colocaba bien la máscara para no perderla de nuevo. Cuando terminó se puso en pie mirando a Milo.
-Shaina: ¡vamos, Milo!, ¡ya estoy harta de ti y de tus estupideces!, ¡ahora mismo me vas a llevar directo a mi casa!, ¡¿me has oído?!...-
 
Pero parecía que él no le contestaba, tendido boca arriba en la hierba, sin moverse.
-Shaina: …-algo preocupada- Mi… ¿Milo?...- el chico seguía sin responder, entonces Shaina fue corriendo hacia él y se arrodilló a su lado- ¡Milo!, ¿estás bi…?- por debajo del casco del escorpión caían algunas gotas de sangre, bajo su mejilla que caían hacia su cuello, alarmada echó sus manos hacia la cabeza del joven- ¡MILO!-
Enseguida revisó su cuello y vio que podía quitárselo sin peligro de causarle alguna lesión grave
-Shaina: no lo entiendo. ¡El golpe tampoco fue para tanto!- acabó de quitárselo y dejó descansar su cabeza sobre el césped, que hacía cuesta arriba hacia la carretera, al margen izquierdo.
Comprobó que la sangre provenía de un pequeño corte en la barbilla, pero él seguía sin sentido, aunque con semblante sereno, como si durmiera un apacible sueño. Shaina acercó su oído a la boca de Milo en silencio.
-Shaina: parece que respira…-luego, poniéndole una mano sobre le pecho, suspiró, al parecer aliviada por que no le hubiese ocurrido nada grave, pero apoyó su frente sobre aquel también- af… menos mal…- respiró unas cuantas veces con fuerza para calmarse y después levantó la cabeza, observándole- supongo que perdería la consciencia al golpearse la cabeza contra el suelo…-
 
Ella se quedó mirándole así unos instantes, sin embargo, se incorporó un poco y se acercó a su cara.
-Shaina: ………… ¿por qué tienes que ser tan idiota?- la chica rozó con sus dedos la mejilla del santo, que justo en ese momento abrió los ojos, parpadeando.
-Milo: ¿idiota?, ¿y qué pasaría si no lo fuese tanto?- con expresión de listillo-
-Shaina: ¡¡!! ¡¿Estabas escuchando!?, ¡es-estabas consciente!-
-Milo: Bueno, al principio no, pero he de reconocer que me hice el muerto cuando oí que te preocupabas por mí, ¡jeh-!
-Shaina: ¡serás idiota!-PLAS- le pegó un coscorrón en el cogote, enfadada.
-Milo: ¡auh!, ¡oye!, ¡que acabo de sufrir una conmoción cerebral!, ¡no me pegues ahí!, aunque si quieres te dejo que me des unos azotitos por ser taaan malo, Je, je, je, je, je…-
-Shaina: … ¿AZO…TITOS?-¡PLOASH!- a Milo volvió a lloverle otro golpe, pero esta vez mucho más fuerte que aquel coscorrón anterior.
-Milo: ¡Auh!, ¡auh!, ¡vale no!, ¡me ha quedado claro!, ¡no te va el rollo sado!-
-Shaina: ¡a mí no me va ningún rollo de nada!, ¡y menos si es contigo!, ¡imbe...!-
De pronto él paró su mano con la que le estaba pegando, más en broma que en serio, y la observó, mirándola a los ojos, tras la máscara.
-Milo: eyh, para de pegarme. El hombre y la mujer no fueron hechos el uno para el otro para pelear…- Shaina se quedó parada en aquel momento sin saber qué hacer o decir exactamente, la pilló de improviso. Ni si quiera se dio cuenta de que Milo rodeaba su cintura con su brazo y al final acabó por dar pie a una “vuelta de tortilla” bastante embarazosa para ella, que se quedó clavada en el suelo, con él encima.
-Milo: vaya…así que al final has elegido la primera opción… encima del césped… bueno, tenemos tiempo, lo podemos hacer en los dos sitios…- cual vampiro por su presa, el alacrán sonrió mostrando sus colmillos y se acercó al cuello de Shaina para besarlo, o morderlo, eso solo lo sabía él (seguramente las dos cosas) De nuevo con una mano donde no era, más arriba de donde tampoco debía estar, debajo de la falda por quincuagésima vez… ella no parecía resistirse esta vez, o eso fue lo que creyó justo en el segundo antes de tocar el cuello de la chica con sus labios.
-Milo: ¡¡¡!!!- de pronto paró poniendo cara de sorpresa.
-Shaina: Sigue…y te saco el tacón de aguja por el otro lado…^_^- Milo se quedó de piedra cuando sintió como se clavaba el tacón de la bota de Shaina justo en medio de su entrepierna.
-Milo: Aguguguguuuhhh…- la joven se levantó apartándole un poco mientras él se dolía medio tumbado en el suelo- Pero… si ya la teníaaaa…-
-Shaina: ¡tú no tenías ni tienes nada, alacrán!, ¡y ahora, si no te importa, me gustaría irme a mi casa de una vez!, ¿o es que en tu estado actual no puedes conducir…?- cara de mala bajo la máscara.
-Milo: Ayiyuyiyuiiiggghh… ¡mira que eres bruta!- con lagrimillas en los ojos la observaba, aún con las manos cogiéndose la entrepierna del dolor- ¡yo solo intento darte mi cariño y mira cómo me lo pagas!-
-Shaina: Jum…vamos, déjate de cuentos y sube-
Shaina señaló la moto, que todavía permanecía en el suelo, con el pulgar. El bichejo que, al parecer, era demasiado travieso, como cuando era un niño y llegó al santuario, se levantó a duras penas, andando de manera extraña.
-Milo: maldita sea…- la chica le observaba riéndose por lo bajinis y él la miraba con cara de enfado y fastidio ñoños- grrrmmm…-
-Shaina: ¿te quedan fuerzas para levantar la moto o necesitas que te ayude?, ji, ji, ji, ji, ji…-
-Milo: (¡mierda, se está ensañando!)- el chico agarró la máquina y la puso en pie con un poco de esfuerzo, ya que pesaba mucho y de morros, disgustado.
-Shaina: ¿ya está?, ¿has podido?, ¡bravo!, ji, ji…toma, tu casco…tuve que quitártelo antes…- él lo agarró y la observó- jum, ¿no me dirás que te has enfadado por esto, verdad?, ¡eso te enseñará a no acosar a nadie y menos a mí!-
-Milo: Jum…- se acercó un poco a su cara, entre cerrando los ojos- Cuando tú y yo lo hagamos…te pesará todo lo que estás diciendo sobre si puedo o no puedo…-cara seductora- además…-se le acercó aún más, pero ella no se inmutaba, de brazos cruzados (aguantando el tipo)- Si yo me fijo en alguien…siempre acaba cayendo en mis redes…-
-Shaina: seee, tú sigue soñando, que a parte de respirar, es lo único que es gratis en esta vida- ella se quitó disimuladamente la máscara tras la visera del casco, sentada en la moto.
El caballero de Escorpio la miró de reojo, disimuladamente también, intentando vislumbrar algo y pareció conseguirlo con la parte inferior de la cara de Shaina: sus labios, su barbilla…
-Milo: -medio babeando- (glgllglg… ¡qué labios tan sexys (L) y aunque lleva máscara los lleva pintados! Glglglglg… ¡es una diosaaa!)- Shaina le pilló embobado mirándola.
-Shaina: ¿¡qué haces?! ¡Aunque intentes verme la cara llevo visera!, ¡no vas a conseguir verme nada, alacrán!, ¡además, ya sabes que está prohibido el…!-
-Milo: Sí, sí…ya me sé todo ese rollo de: “o te mato o me enamoro de ti”, ¡bah!, ¿a quién se le ocurriría una cosa tan absurda?-
-Shaina: ¡No es absurda!, ¡así las amazonas podemos conservar nuestro honor!-
-Milo: Una ley que prohíbe que una belleza como tú enseñe su cara…es una idiotez- se sentó en la moto y se puso el casco, arrancándola con el pie. La joven se le quedó mirando sorprendida por lo que había oído, al parecer aquella ley a Milo le parecía injusta…
 
·                   ·                   ·
 
Las primeras luces chispeantes de antorcha se distinguían en la lejanía, entre el imponente conjunto de la acrópolis, que ya quedaba muy cerca de ellos.
De nuevo volvían a ir en silencio, Shaina cogida a la cintura de Milo, ya resignada y mirando hacia otro lado. Hasta que él volvió a hablar otra vez, “rompiendo el hielo”.
-Milo: ¡bueno!, ¡ya estamos aquí!- subiendo todas aquellas escaleras con la moto una tras otra.
-Shaina: sí, pero hemos tardado una hora y media desde el centro de Atenas a la acrópolis cuando solo se tarda veinte minutos, ¡has dado un rodeo gigantesco y aposta!- toda enfadada.
-Milo: ¡oye!, ¡que yo no soy un taxista!, a parte, quería que hablásemos un rato a solas tú y yo…-
-Shaina: ¿hablar?, ¡ja!, ¡eso no te lo crees ni tú!, ¿qué pretendías?, ¿¡Qué llevándome en tu fabulosa harley- davidson caería a tus pies rendida como la idiota de la camarera de la cafetería?!-
-Milo: ¡oye!, ¡Kirine no es idiota!-
-Shaina: ¡vaya!, ¡si te acuerdas al menos de su nombre!, ¡qué extraño en ti!-
-Milo: ¡pues sí!- ya algo molesto- coincidió con todo lo que ocurrió, ¡por eso me acuerdo! Y…bueno, también porque…hacía tiempo que no te veíamos ni Camus niii…yo…-
-Shaina: -extrañada- ¿unh?... (¿Quiere decir que se acuerda del nombre de esa chica por...por mí?) Claro, ¡tú no tienes tanta cabeza como para recordar por ti mismo el nombre de la chica con la que vas a salir!, ¡serás imbécil!, ¡no!, ¡si estáis hechos el uno para el otro!-
Ya casi llegaban al alto de la acrópolis, antes de la biblioteca, donde estaban los campos de entrenamiento y las casas de algunos caballeros inclusive la de ella y la de Marin.
-Milo: juuumm…no será que estás celosa, ¿verdad, Shaina-san…?- se acercó a su máscara observándola con expresión de listillo.
-Shaina: ¡¡!! ¡Por supuesto que no, alacrán idiota!, ¡como si tú y ella os tiráis por un puente los dos juntitos!- irónica- Vamos, ¡déjame bajar!-
-Milo: espera, déjame por lo menos que te acerque hasta tu casa-
-Shaina: ¡ni en broma!, ¡o me dejas bajar o me bajo yo!-
-Milo: ¿por dónde queda?, ahí está la de Marin… ¿unh?, qué raro… ¿aún no han vuelto esos dos?- fijándose en la casa de Marin, cerrada a cal y canto y las luces apagadas.
-Shaina: ¿qué dices?-
-Milo: Jeh, je, je, je, je… ya es hora de que ese gatito se haya decidido a “meter” un poco de baza…-¡POMK!-
-Shaina: -que había vuelto a meterle un manotazo- ¡a ti no te incumbe lo que hagan ellos dos!, ¡y para de una vez!, ¡déjame aquí!-
-Milo: ¡auch!... vale, vale…-entre dientes- hay que ver qué mala leche tienes, muñeca…- el caballero de Escorpio redujo la velocidad y paró a unos metros de una casa de dos plantas y tejado verdoso pardo, poniendo ambos pies en el suelo. Ella pasó una pierna por encima, soltándole y levantándose después de encima de la máquina.
-Shaina: Bien, hasta nunca- le dijo devolviéndole su casco de malas formas.
-Milo: ¡eyh!, ¿ni si quiera me vas a dar las gracias?, además, este casco es de Aioria, deberías devolvérselo cuando venga de sus momentos pasionales con Marin…-
-Shaina: -¡CHUNK!- ¡ah, sí!, ¡gracias por haberme ido dando la lata todo el viaje y también toda la tarde libre que tenía, alacrán, te estoy muy agradecida!- dijo yéndose hacia su casa otra vez tras parar al oír lo del casco.
-Milo: oye… ¿seguro que…no quieres subir conmigo hasta El Templo de Escorpio?...- se había quitado el caso enganchándolo en el asiento trasero junto con el otro y la observaba con una mano sujetando el manillar y la otra sobre su pierna, como hizo con aquellas chicas del principio- te repito que…puedo dejar plantada a esa camarera si tú quieres…-
Shaina se giró parando su andanza y le miró unos instantes, parada allí en medio, sin decir nada.
-Milo: podríamos divertirnos mucho los dos solitos ahí arriba…solo tienes que pedírmelo…- el alacrán se echó hacia atrás y pasó su mano por encima del cuero del pantalón de la pierna que inclinaba hacia ella, invitándola así a subir de nuevo, pero esta vez delante…
A Shaina le pasó exactamente lo que a aquellas siete u ocho chicas “pijitas” como las llamó Milo; sus ojos se centraron en el mismo punto, como si de un método de hipnosis se tratase. La joven agitó la cabeza despejándose las neuronas.
-Shaina: ¡puedes quedarte con tu camarera despampanante porque yo no subiría a tu templo ni loca!, ¡¿me oyes!?, ¡buenas noches!, ¡y que te lo pases muy bien con esa idiota!, ¡hacéis muy buena pareja!- gritó enfadada dándose- media vuelta y volviendo a caminar hacia su casa.
-Milo: ¡eyh!, ¡si no te apetece hacerlo también tengo revistas de motos!, ¡Jacuzzi!, ¡y una eléctrica!...que ya hay que ser rara de narices para preferir eso en vez de…-¡POLMB!-
Lo único que recibió como respuesta fue un sonoro portazo de la puerta marrón de la casa de Shaina.
-Milo: -plik, plik, pestañeando- no, no me equivoqué…¡menuda mala leche que tiene…- puso cara de fastidio observando la puerta un momento, sin embargo, al instante siguiente volvió la cabeza hacia el manillar y puso semblante triste, sin decir nada, con la misma expresión que utilizaría un niño- Joder…creo que hoy no ha sido precisamente mi día de suerte…Shura me rompe la cazadora, Saga nos castiga un mes sin salir del templo como si fuéramos unos críos, se me ralla la moto y encima…Shaina me da calabazas…-
El chico aún miraba el manillar, desilusionado, cabizbajo y apoyado encima de sus brazos sobre éste, pero al decir aquello echó un vistazo a la casa de la joven caballero del ofiuco, entonces vio luz a través de la ventana que daba a aquella parte de la calle.
Con esperanza, siguió mirando hacia ésta, cuando vislumbró la figura de ella moviéndose dentro, ya que las cortinas no estaban cerradas del todo. Milo vio como Shaina se quitaba su cazadora tras dejar sus llaves sobre una mesa. Él observaba con interés, más cuando lo que se empezó a quitar ella esta vez era el jersey color Burdeos que llevaba antes…
-Milo: Je, je, je, je…cara de salido, babeando-
Sin embargo, la chica antes de proseguir quitándose aquella prenda, miró hacia la ventana y le pilló “in fraganti” observándola con ojos de lobo. Enseguida fue y cerró las cortinas de un golpe, dejando al caballero de Escorpio como a quien le dan un portazo en las narices.
-Milo: Mierda…mph…- se quedó con cara de fastidio total y después se giró de nuevo hacia su moto, refunfuñando- ¡grrrrr!... ¡porras!...grrrph…-
Enfadado, dio con la suela del tacón de su bota tejana en el arranque de la máquina y se fue echando chispas escaleras arriba.
 
-Marin: -que llegaba a su casa junto con Aioria- ¿unh?, ese parecía Milo…-extrañada de verlo salir zumbando de aquella manera.
-Aioria: Ummm… sí, y bastante cabreado…-plik, plik, pestañeando. Por su parte la caballera del águila observó la casa de su compañera Shaina del ofiuco.
-Marin: Shaina ya está en casa…-
-Aioria: ¿acaban de llegar ellos también?-
-Marin: supongo…Lo raro es qué haría Shaina por ahí a estas horas con Milo, si ella no…-
-Aioria: a juzgar por el cabreo que llevaba él…creo que ella sigue en su técnica sistemática de darle calabazas-
-Marin: ayyyhh…cada día la entiendo menos-
-Aioria: ¿por qué dices eso?, ¡si Milo es un idiota!, una chica como Shaina se merece algo mejor que ese alacrán-
-Marin: ummm…menos mal que os conozco perfectamente a ti y a él… si no, juraría que quieres que Milo se hunda-
-Aioria: ¿eh?, ¿por qué dices eso?, perooo…en serio, Marin, ¿tú crees que algo entre esos dos puede funcionar?, ¡son la noche y el día!-
-Marin: tampoco son tan distintos…-abriendo la puerta con sus llaves.
-Aioria: Jum, pues no está mal que Shaina le pegue un repaso a ese escorpión alguna vez que otra, ¡se lo tiene demasiado creído!-
-Marin: Tiene para creérselo, Aioria- por fin abrió la puerta, pero no pasó dentro.
-Aioria: ¿¡el queee!? oye…oye, Marin, ¿a ti ese no te …?-
-Marin: Um. Bueno, meee…voy para adentro…- haciendo gesto de meterse en casa.
-Aioria: Ah!-cara de sorpresa de repente- eeemm… va-vale, pu…pueess… ¡hasta mañana!, JI, JI, JI- fue retrocediendo diciéndole adiós con la mano un poco confuso.
-Marin: Aioria…-
-Aioria: ¿S-SÍ?- parando de repente.
-Marin: em… ¿quieres…pasar un rato?- ella le indicó “dentro” de su casa. El chico miró al interior mientras ella le observaba con interés por saber su respuesta.
-Aioria: ¡¡Eeeem!! ¡N-No! ¡Mejor que nooo! ¡Estoy algo cansado y...y…!
-marin: iba a preparar algo de cena, bueno, sé que no es como lo que tienes en la casa de leo pero…-
-Aioria: -retrocediendo aún más, muy nervioso- ¡n-no es por eso, marin, de verdad! ¡Me…me encantaría, te lo aseguro…! (¡glubs, mierda!) ¡Pe-perooo! Lo siento, con to-todo lo que ha pasado…seguramente Saga mañana me llame pronto a filas…pe-perdona, Marin-san…-cara de niño peque compungido. Marin le observaba desde la puerta aún mientras él ponía expresión de angustia.
-Marin: Bueno, tienes razón, ya es tarde y debes estar cansado…^_^ no te preocupes, no importa, otro día te invito y en paz- le dijo con una sonrisa bajo la máscara y voz dulce.
-Aioria: S-sí, o-otro día…- de pronto ella se le acercó y se estiró para darle dos besos en la mejilla, aunque él se quedó todo parado y encogido.
-Marin: hasta mañana, que descanses- dijo yéndose hacia la puerta de nuevo.
-Aioria: ¡e- sí, eso!, ¡has-hasta…! mañana...- el chico se quedó mirando la puerta cuando Marin la cerró y encendió la luz dentro, como hizo Shaina en su momento. Aioria miró hacia abajo y luego pegó un patadón en la arena todo cabreado- ¡mierda!, ¡¿por qué soy tan gilipollas!?, ¡tenía que haberle dicho que sí!...ahora creerá que yo…huyo de ella o algo así… ¡seré imbe…!-
-Marin: ¡Aioria!- asomándose por la puerta.
-Aioria: ¡¡WAAHH!! ¡Ma-Marin!- pegando un bote inmenso del susto.
-Marin: emm…lo siento por asustarte…-
-Aioria: -calmándose- N-no, no lo has hecho…em…esto…Marin…verás, yooo…-acercándose a la puerta y a ella.
-Marin: Te dejabas esto- le enseñó su cazadora, que antes ella llevaba por encima- bueno, más bien te la robé un rato, ¡ji! ^_^ perdona- él la observó y agarró la prenda, un poco sorprendido.
-Aioria: em, gracias-
-Marin: ¡no!, ¡a ti por prestármela!^_^ bueno, buenas noches y ahora sí, ¡descansa para el pase de revista de mañana!- levantando un puño- hasta luego- después volvió a cerrar y el chico observó la puerta de nuevo.
-Aioria: ……………¡JODER!- con enfado y las manos dentro de los bolsillos de la cazadora que se puso en un segundo, se fue con la misma sensación que Milo, o al menos parecida, hacia su templo también- siempre me pasa lo mismo…-
 
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Por otro lado, Shaina se había desvestido ya tranquilamente y se había puesto un camisón de estilo oriental bastante sexy, con una bata también del mismo tipo, negro con flores de cerezo rosa pálido y blanco con remates rojo. Echó algún leño a la llama de la chimenea y se fue hacia una pequeña mesita que había al lado de la entrada, donde dejó antes las llaves. De allí cogió unos sobres que había sobre ésta.
-Shaina: ummm… ¿no hay ninguna de la paga de enero? Grrrrk…este mes Saga se está retrasando en las retribuciones…- puso cara de mosqueo, enfurruscada- todo publicidad…pues hay que tener fuerza de voluntad para subir hasta aquí arriba a entregarla, y permiso también… ¿unh?, ¿qué es esto?-
La joven se quedó extrañada cuando vio un sobre negro sin remitente y letras en rojo, con la dirección de su casa y una frase que rezaba en letras algo brillantes igualmente rojizas que casi parecían haber sido escritas con sangre…
-Shaina: ¿“¿quieres pasar una noche de verdadera diversión?, ábrelo y descubrirás el mundo de los placeres ocultos tras su solapa”?...no sé por qué, pero…este tipo de frase me resulta familiar…- ella abrió la carta y cogió las hojas, que igualmente eran negras, con letra sanguinolenta de nuevo- sin duda quien ha mandado esto tiene gusto… pero también esta muy mal de la cabeza…¬¬-
Fue andando hacia la cama y, encendiendo la luz de la mesilla, se recostó sobre ella, leyendo lo que venía escrito.
-Shaina: “Para deleite de todos los caballeros y caballeras, este próximo Viernes siete de febrero se organizará una fiesta sorpresa en el templo acuariano, dedicada, como no, a nuestro queridísimo y frígido Camus”- fuera de la lectura Shaina puso cara de extrañeza y fastidio- ¿Frígido?¬¬- después, continuó leyendo- “Todos los que recibáis esta carta, estáis invitados a esta fiesta de alcohol, música a tope, lujuria sin freno y ¡tías buenas a porrón! El único requisito: ir con el atuendo adecuado para esta clase de evento estelar... ¡y no! ¡No es de etiqueta!, ¡sino agenciarse un buen disfraz! Sexy a poder ser, chicas, bueno, a poder ser no, ¡sexy o no entras!, je, je, je…
Sin más novedad, me despido de todos aquellos nocturnos y morbosos que abrieron este sobre negro solamente para ver lo que había dentro.
¡Pues nada!, os mantendré informados a través de correspondencia.
¡Bebed mucho, comed mucho y follad mucho!
PD: ¡Esto es una invitación! No la pierdas, pringao’, o el día de la orgía no entras (traducción: presenta esta carta el día de la fiesta al segurata de la puerta)
PD2: no vale ir diciendo que vas disfrazado de ti mismo porque se te olvidó comprar el disfraz.
PD3: ¡Lleva un regalo!, que se me olvidó ponerlo antes, ¡no seas gorrón!
PD4: Chicas, si no encontráis el disfraz adecuado podéis venir en bikini y os dejamos pasar, ¡no hay problema!
PD5: ¡ah!, y si alguien conoce a alguna tía buena tipo Pamela Anderson, Charlize zheron o Jennifer López, ¡que se la traiga, por dios!
 
FIN
 
Shaina puso cara de ir a asesinar a quien escribió la carta, pero vio una marca al final de la hoja donde, después de ochenta posdatas, rezaba la palabra “fin” escrita con letras mayúsculas sobre una lápida.
-Shaina: ¡¿quién escribiría una tontería como ésta!?... si no fuera por el sello de El Santuario, la habría tirado a la basura, pero supongo que es algo en firme…Um…voy a leer un rato…-
La chica dejó el sobre con los papeles dentro y lo cerró, guardándolo en un cajón de la mesilla de noche y después cogió un libro de encima de ésta. Se recostó en la almohada y se tapó con las sábanas y las mantas, poniéndose finalmente a leer. Estuvo así unos minutos cortos, intentando concentrarse en la lectura, sin embargo, no parecía que pudiese hacerlo, con expresión preocupada y como fastidiada. Suspiró y miró al techo, ya sin máscara desde que corrió las cortinas privando a Milo de un buen espectáculo para sus hormonas masculinas.
-Shaina: …ha cambiado mucho en todo este tiempo, casi no le reconozco. O…o quizá he cambiado yo…no lo sé… ¡será idiota ese alacrán!, ¡mira que darme una vuelta de hora y media intentando seducirme con eso!, ¡pues lo lleva claro!... encima… escuchó todo lo que dije cuando creí que él estaba inconsciente… ¡ni que se le ocurra pensar que me preocupé por él! ¡Pero si ese alacrán no conducía aquella moto, nadie me traía a casa desde el culo del mundo donde estábamos…! ¡MÑÑÑIII!, ¿¡por qué no puedo dejar de pensar en ese idiota?!, ¡¡aunque sea para castigarle no merece un espacio dentro de mi mente!!-
Se giró tapándose con la almohada la cabeza, boca abajo, sin embargo luego miró hacia un lado, el que daba a la ventana por la que entraba la luz de la luna llena de aquella noche de invierno, con expresión un poco más relajada y pensativa.
-Shaina: aunque… la verdad es que… ¡en esa pedazo de Harley-Davidson no se iba nada mal!...- dijo abrazándose a la almohada como si fuera Milo aquella noche, en aquel “paseo” como lo llamó él- y… exceptuando que sea un imbécil, salido, chulo narcisista y que intentó engañarme haciéndose el muerto…- todo el rato había puesto cara de malas pulgas mientras decía aquella frase, pero la suavizó y agarró un poco más la almohada, abrazándose más a ella también- es…bastante gracioso…¡mira que hacerse el muerto!...ji, ji, ji…¡será idota!...- ella sonrió risueña, acordándose de aquello. Parecía que Milo había conseguido ablandar al menos un poco aquel corazón de piedra que solía mostrarle la chica a menudo.
-Shaina: ¡y otra cosa que me fastidia de él es esa forma de ser tan…!- al principio lo dijo medio enfadada, pero de nada le valió, pues su expresión fue volviéndose poco a poco de otro tinte bastante distinto…- tan… ¡taaan sexy!- imaginándoselo- esa mirada profunda, misteriosa, atrayente, penetrante…la forma que tiene de moverse…de gesticular…¡¡y eso que ha dicho y hecho ahí fuera!! ¡¡Aarrggh!!- se volvió a tapar con la almohada la cabeza, mordiéndola antes, pero, de pronto, abrió mucho los ojos, como de un susto, como si se acabase de despertar y llegase tarde a algún sitio-
-Shaina: un momento… ¿¡pero que estoy diciendo!? ¡¿Estoy loca o qué?! ¡¡¡Ese alacrán no sería sexy ni entrenándose!!! ¡¡¡¡Además, ese tipejo asqueroso no ha dudado un segundo en decirme que me enrollara con él en su templo cuando ya había quedado con esa maldita camarera estúpida!!!! ¡¡¡GRRRRK!!!- ¡PLOFS!-
La joven se sentó sobre la cama y arrojó la almohada contra la pared de enfrente, donde estaba la ventana, respirando aceleradamente, rabiosa.
-Shaina: ¡gr…gr…grrrrr! ¡Imbécil!...-entonces pensó un poco para sí- …aunque él…dijo que…si yo quería…la dejaría plantada…por… ¿por mí?... ¡¡¡Arrgghh!!! ¡Lo único que quiere conmigo es lo mismo que con ella! ¡Y no pienso darle el gusto!- se dio la vuelta antes apagando la luz- ¡pues muy bien! ¡Que vaya a tirarse a esa pelandusca! ¡A mí me da igual!- ya después de decir esto, se quedó en silencio y no dijo nada más, pero cerraba los ojos fuertemente- (¡soy idiota! ¿¡Por qué me pongo celosa!? ¡No debería estarlo! ¡Él no me…! ¡Él no significa absolutamente nada para mí! ¡NADA!)

capitulo segundo parte 3/3


De pronto el suelo volvió a saltar en pedazos y un pedrusco enorme desprendido del asfalto de la carretera le cayó a Shion en medio de la cabeza, dejándolo K.O.
 
-Milo: ¿Decías…?
-Dohko: Shion!- El caballero de Libra salió corriendo hacia su amigo, preocupado y le quitó aquel bloque de encima- ¿Pero quién demonios está atacando así???, ¿es que no se da cuenta de que hay gente inocente por aquí que podría salir herida?...bueno, Shion no es el caso de “inocente” pero bueno…¡Vamos Shion, levántate y salgamos de aquí antes de que vuelvan a lanzar uno de esos!- pero Shion estaba tan K.O. viendo estrellitas que no respondía ni se ponía en pie-
 
-Aioria: Lo sabía…¬¬
-Camus: ¡Eso era el ataque de!-
 
De entre la espesa neblina de polvo y alquitrán, se empezó a dibujar la figura de un hombre alto, moreno con el pelo de punta y vestido con cazadora marrón y unos vaqueros, que se inclinaba hacia el suelo, al parecer cansado y con una mano apuntando hacia este, como si fuese un estoque la cual protegía con la izquierda por encima, ensangrentado y con la ropa medio rota a jirones.
 
-Todos, salvo Aioria: ¡SHURA!- boquiabiertos le observaron atónitos sin dar crédito a lo que veían.
 
Shura, caballero del signo de Capricornio, legendario por ser el portador de la espada sagrada de la justicia, Excalibur, miró exhalando el aire de sus pulmones aceleradamente hacia arriba y allí los vio con la boca abierta. Enseguida su respiración dejó de oírse de golpe y puso una mueca de sorpresa muy suya, frunciendo el ceño como molesto.
 
-Shura: ¿Qué demonios hacéis vosotros aquí??
-Milo: ¡lo mismo nos estábamos preguntando nosotros de ti!, por cierto… ¡ME HAS ROTO LA CHUPA!- le espetó el caballero de Escorpio esta vez molesto enseñándole como había acabado su cazadora de cuero.
 
Pero Shura solo se limitó a mirarle con gesto otra vez de enfado y volvió a gritarles.
 
-Shura: ¿De dónde habéis salido?, ¿Saga os dio permiso para salir del santuario acaso?
Aioria y Milo se miraron con cara dubitativa sin saber que responder
-Milo, Aioria: Eeeeemmm….
-Shaina: ¿
Salisteis sin pedir permiso?? ¿Dos caballeros dorados?
-Marin: ¡Aioria!
-Milo, Aioria: Estoooo….
 
De repente una ráfaga de viento helado les echó hacia atrás. Shura tuvo que apartarse icsofacto para no ser herido por ésta.
 
-Shura: ¡Maldita sea!, ¡ya están aquí otra vez!-dijo girándose hacia donde provenía aquella corriente.
-Milo:-resistiendo el viento- ¿qué es eso??,¿Aire frío??
 
Delante de los santos que se encontraban allí surgió una figura que portaba un manto azul celeste, cubriéndole de la cabeza a los pies. Este anduvo hacia ellos que se encontraban ya en el suelo tras cesar aquel viento perturbador
 
-Camus: ¿Quién eres?, ¿y por que nos atacas?-dijo el santo acuariano mirando la figura con ira en los ojos aunque con semblante sereno cosa que siempre le solía caracterizar.
 
-Shura: por eso es por lo que venía utilizando mi técnica…
-Aioria: sí y también por lo que casi nos matas a todos...
-Shura: …
 
De pronto aquella figura volvió a atacarles sin mediar palabra. Esta vez el ataque fue directo hacia Camus que simplemente saltó y lo esquivó haciendo que su gabardina beige se agitase en el aire. Sin embargo, el caballero del aguador miró por el rabillo del ojo como su abrigo había quedado congelado en su extremo. Lo agitó y la parte afectada se rompió en pequeños cristales de hielo.
 
Milo en el suelo lo vio impresionado.
-Milo: Camus…ese tipo…¡tiene el mismo poder que tú!
-Camus: …en efecto, parece ser que nos encontramos ante un guerrero que maneja el hielo…lo que no sé es si será capaz de manejarlo de la misma forma que yo.
El santo amo del cero absoluto anduvo con pasos ligeros y sosegados mirando al tipo que se les había enfrentado, pero que no respondió a la pregunta de Camus ni dijo palabra alguna.
 
Aioria se puso en pie enfadado y le gritó.
 
-Aioria: ¡¿es que no le has oído?!, ¡responde!, ¡¿quién demonios eres!?, quién te ha enviado?!
-Mi nombre y mi procedencia no son cosas que os incumban, santos de Athena.
-Milo: ¡¿Cómo?!, ¡¿quién te has creído que eres?!- dijo el escorpión ya muy molesto con ira en la mirada.
 
El encapuchado se limitó a mirar a su alrededor observándolos a todos, pero su mirada que no se veía a través de aquella capucha de tela azul se quedó fija en Shaina y Marin, pues no movió más la cabeza de frente a ellas dos
 
Milo y Aioria rápidamente se pusieron en posición de ataque delante de las dos chicas, que se sorprendieron al verles allí.
 
-Milo: ¡Ni te atrevas!
-Aioria: este tipo…¿qué pretende?
-Milo: ¿no lo has visto?...las  ha mirado a ellas…
 
-Shura: ¡Milo!, ¡Aioria!, ¡cuidado!
 
De pronto aquel guerrero de hielo comenzó a formar una bola brillante en su mano como si fuese viento girando en espirales. Sin decir palabra otra vez lanzó aquel ataque dirigido justamente hacia ellos, que sorprendidos miraron a Shura y después al encapuchado.
Con la velocidad que ambos santos les caracterizaba se giraron y cogieron a Marin y a Shaina en su carrera apartándolas de la trayectoria del golpe helador.
 
Milo apareció como volatilizado en el aire resbalando por el suelo con Shaina en brazos, mientras que Aioria pudo saltar a tiempo y poner a salvo a Marin.  
-Aioria: ¿ellas son su objetivo?, ¿por eso atacó a Shura?
 
De pronto oyeron una voz por allí acompañado de un grito agudo
 
-¡Yaaaaaghh!
-¡Ya tengo a otra Boreas!
 
El encapuchado se giró un poco al escucharlo aunque volvió pronto a observar a los caballeros
 
-Calla, estúpido, y ven a ayudarme. Avisa a los demás. Aquí hay algo interesante.
-Dohko: ummm…esto es demasiado raro. Vamos Shion, ¡despierta!- dándole golpecitos en la cara para que le hiciera caso.
 
Algo se hizo presencia entre los santos, justo detrás de Milo, envuelto en un torbellino rojo de fuego incandescente.
 
-¡ya estoy aquí!-dijo otro encapuchado más cuya tela esta vez era anaranjada guardando una vasija negra dentro de las telas que lo envolvían- ¡vaya, vaya!, pues sí, puede ser esto lo que andábamos buscando-
Este último que apareció también miró a la caballero del Ofiuco sonriéndose.
-Milo: ¡ggrrrkkk!- se levantó de prisa apartándose de él y llevándose a Shaina consigo, que parecía bastante molesta.
-Shaina: Milo, ¡suéltame!, ¡sé andar yo sola!
-¿estos son los famosos santos de Athena?...no parecen muy peligrosos que digamos…más bien yo diría que incapaces de defenderse con un mínimo de habilidad…
 
-Milo: ¿¡Qué dices, idiota!?
-Tú, Deja a esa mujer en el suelo si no quieres morir, caballero de athena, je, je ,je, je-
-Milo: ¿morir?, creo que tú no sabes bien contra quien te estas enfrentando…
- Jeh, ni tu tampoco…
 
Hubo un momento de silencio y de tensión en el que ninguno hizo absolutamente ningún movimiento hasta que de repente…
 
-Shion: ¿!QUÉ DEMONIOS PASA!?- Todos los santos allí presentes dieron un respingo al oír al antiguo patriarca gritar de aquella manera tan efusiva.
 
En ese momento tanto Milo como Aioria sintieron una fuerte ráfaga de viento. El primero se abrasaba y el segundo se congelaba. Milo medio abrió unos de sus ojos intentando encontrar lo que le habían arrebatado: a Shaina.
-Milo: ¡!, ¡maldita sea! ¡Shaina-San!- al mirar hacia atrás entre llamas que le quemaban la ropa, distinguió al encapuchado de rojo que tenía asida a la caballero de plata del serpentario cual saco de patatas- ¡me...me estoy abrasando!- el caballero del signo del escorpión trataba de zafarse de un fuego que circulaba por el aire a su alrededor y le perseguía.
 
-Aioria: ¡¡Marin!!- aioria sin embargo parecía casi una estatua de hielo, estirando el brazo hacia el encapuchado de azul que sostenía a Marin entre sus brazos sin que pudiera tener opción a moverse.
- lo siento, ellas vendrán con nosotros…- dijo aquel tipo de voz áspera y fría.
-Aioria: ¡si la hacéis daño os mataré!- rabioso con ira in contenida en la mirada, sin poder moverse observaba como el misterioso enemigo de azul se envolvía en un torbellino de nieve blanca- ¡¡NOO!!
 
-Camus: tranquilo, Aioria…- el torbellino paró de girar poco a poco cubriéndose de hielo perpetuo- ¡DIAMOND DUST!
 
Tras arrojar su técnica, Camus observó que el aire congelado en su movimiento se hacía añicos dejando ver la figura del encapuchado de nuevo y a Marin en sus brazos.
 
-Marin: ¡EAGEL KICK!- la joven caballero se deshizo de su captor con una magnifica patada que la hizo elevarse en el aire y después caer al suelo. Aioria sonrió al verlo, lo mismo que Camus.
 
Sin embargo, Milo tenía problemas con el otro tipo de rojo.
-: ¡Boreas!- gritó éste con miedo en el tono de su voz-
-Milo: ¡suéltala!, a esa caballero de plata yo soy el único que le pone las manos encima!- entre el fuego, el caballero de Escorpio consiguió hacer crecer su uña rojiza en forma de aguijón- ¡AAAARRGH!, ¡SCARLET NEEDLE!-
Cinco raudas agujas en forma de rayos rojos traspasaron la capa de aquel enemigo algo cínico y arrogante, que se echó hacia atrás como escopetado, más bien salió despedido. Shaina saltó en el aire y cayó de pies delante de su secuestrador, sin embargo luego observó a quien había conseguido salvarla.
-Shaina: Milo…- corriendo fue hacia él que ya estaba en el suelo. El chico se deshizo de su cazadora que ardía en llamas y la pisó con fuerza para apagarla, pero aún así no consiguió librarse del fuego que le rodeaba.
-Milo: ¡Maldita sea!- Shaina le observó a través de su máscara y luego fijó su vista sobre Camus.
-Shaina: ¡Camus!, ¡rápido!- el guerrero de acuario se volvió al oír su grito y observó que su mejor amigo se agachaba ya prácticamente en el suelo, quemándose vivo.
-Camus: ¡Milo!- se giró y puso sus manos al frente, con mirada calculadora- (debo calcular la cantidad de frío con precisión o podría matarle, suerte que soy el maestro del hielo, Milo)- enseguida una fina capa de hielo cristalino rodeó el cuerpo del caballero de Escorpio, cristalizando el fuego que le abrasaba y calmando las pequeñas quemaduras que empezaban a herir su piel.
 
Shaina corrió con él en el acto y le agarró. Milo yacía tumbado en el suelo de lado.
-Shaina: ¡Milo!, ¿te encuentras bien?
-Milo: ahora que muestras tu preocupación por mí… puede que esté algo mejor…
-Shaina: serás idiota…
 
Shura observó a su alrededor así como Dohko y Shion, con angustia.
 
-Dohko: esos cosmos…
-Shion: están aquí…
-Shura: ¿unh?- que sintió como una gota caía sobre su cara. Frunció el ceño con extrañeza, entonces vio como más caían sobre su brazo extendido en forma de espada cortante y resbalaban por él hacia el suelo- ¿qué es esto?...Lluvia... ¿con cosmos?
 
Todos escucharon un ruido extraño y ensordecedor más los gritos de la gente de la calle, que provenían ambos desde lejos.
-Dohko: ¿que es eso?- de pronto Milo observó como el fuego de su cazadora aun incendiada se apagaba con la lluvia que comenzó a caer de manera torrencial.
-Milo: es como aquella vez…- los ojos del caballero de Escorpio se abrieron como si pudiera presenciar los recuerdos que surgían en su mente, y el terror se hacía preso de sus sensaciones, mientras sus pupilas se contraían, al igual que sus músculos.
 
-¡Mamá!, ¡mami!, ¿Qué te ha pasado?- un niño lloraba bajo la lluvia que caía de forma descontrolada sobre su cuerpo, el de él y el de su madre, tendida en el suelo de una fría calle, rodeada de sangre. El pequeño tenía el pelo ondulado y moreno de tonos azules, igual que sus ojos envueltos en lágrimas
 
-Shaina: ¡Milo!, ¡MILO!, ¿qué te ocurre?, vamos, ¡muévete!, ¡tenemos que salir de aquí!
El joven caballero volvió a la realidad de la batalla que se libraba. Miró la máscara de su compañera que sujetaba su cara con ambas manos y se irguió, sentado en el suelo.
-Milo: ¿qué pasa?, ¿qué ocurre?- mirándola asustado.
-Shaina: no lo sé Dohko ha dicho que…-
 
De repente por el principio de la calle una ola gigantesca asomó su furia corriendo como si de corceles se tratase hacia ellos. Tanto la caballero de plata como el santo dorado y todos sus otros compañeros lo miraron con temor en el semblante. Milo se levantó junto a ella, que hizo lo mismo, observando la gran ola, que venía llena de los cuerpos de los transeúntes que antes paseaban tranquilamente aquel mediodía de invierno calles más arriba.
-Milo: ¡toda esa gente!- exclamó furioso al ver la masacre que había surgido de pronto ante sus ojos. Shaina lo observaba asustada, mientras que el chico miró hacia su compañero y amigo Aioria- hay que sacar a Aioria de esa cárcel de hielo!-
 
El joven santo dorado corrió hacia el león que observaba la ola con sorpresa y la misma cara de ira.
-Aioria: ¡te-tengo que salir de aquí!- dijo moviéndose desesperadamente por romper la prisión que le encerraba. Mientras que Marin daba igualmente puñetazos a aquella.
-Marin: ¡vamos Aioria, rápido!-
-Dohko: ¡maldita sea!, ¡llamaré a la armadura de Libra!-
-Milo: ¡No, Roshii, no le dará tiempo!-
-Shion: el muchacho tiene razón Dohko, solo con una técnica podremos sacarle de ahí-
 
-Aioria: ¡Marin!, ¡apártate!- la chica hizo caso y el joven caballero de Leo acumuló su cosmos dorado tratando de salir de allí- ¡AARRGG!-
 
Por otro lado, Shura trataba de parar la enorme ola a base de Excaliburs que solo conseguían abrirla en dos y que esta pudiera volver a formarse de nuevo.
-Shura: ¡Camus!, ¡échame una mano!- corriendo el santo del aguador lanzó su polvo de diamantes helador contra la corriente, consiguiendo pararla satisfactoriamente- perfecto, amigo- dijo Shura sonriendo a su compañero que estaba sudando.
-Camus: Uf…espero que haya funcionado…-
-Shura: por supuesto, si congelaste las corrientes de Océano, ¡cómo no podrías con algo as…- de pronto el hielo saltó en pedazos delante de sus ojos- ¿¡Pero qué demonios…?!-
-Camus: ¡Por Athena!-
 
El cosmos de Aioria era muy poderoso pero no conseguía mellar en nada aquella estructura de hielo.
-Aioria: ¡esto es peor que el “Freezing Coffin” de Camus!, n-no puedo romperlo!, ¡ni tampoco utilizar ninguna de mis técnicas contra él!-
-Milo: ¡Aioria!- el caballero dorado se giró hacia su compañero del escorpión celeste con extrañeza- déjame a mí, ¡creo que puedo romperlo!-
-Aioria: lo hemos probado todo…así que mejor que funcione…- dijo el chico con molestia.
-Milo: ¡SCARLET NEEDLE!- el joven clavó nueve de sus agujas en la estructura que comenzó a agrietarse un poco- ¡prueba ahora con tu cosmos, Aioria!-
 
Y así lo hizo el leonino concentró de nuevo su cosmos que brilló entre los agujeros y consiguió romper aquella prisión de hielo.
-Marin: ¡Aioria!- cogiéndole por los brazos toda preocupada, ya que él se vino al suelo.
-Aioria: tranquila, marin-san, ¡ahora salgamos de aquí corriendo!-
-Milo: me debes una, “gatito”…-
-Aioria: cierra el pico, alacrán-
 
La camarera del local salió fuera para ver que sucedía aunque antes ya lo observaba por la ventana, así como mucha gente que allí había, dentro de la cafetería.
-Camarera: son…¡son santos de Athena!-
-Aioria: Mierda…¿y toda la gente que está aquí?-
-Milo: tenemos que parar esa corriente…-dijo el Escorpio mirando la misma con rabia y decisión, entre cerrando sus azules ojos-
-Shaina: ¿y cómo hacemos eso?-
-Camus: antes intenté congelarla y no hubo manera… ¡no tengo idea de cómo hacer para…!
 
Aquellos dos tipos observaron la ola que ya estaba a pocos metros de todos ellos y del local también.
 
-: Boreas, ¡será mejor que salgamos pitando de aquí!
-Boreas: por una vez… tienes razón- ambos encapuchados desaparecieron en sendos torbellinos, al parecer sin cumplir con su objetivo.
 
De pronto, Camus tuvo que parar su frase al ver como la ola era interceptada por una gigantesca pared de tierra que se levantó ante ellos con enorme fuerza. Todos lo observaron con enorme sorpresa aunque alegría en el semblante.
-Dohko: jum…ya era hora de que aparecieras, muchacho…-
 
De entre la neblina provocada por el agua y la tierra mezcladas, apareció una silueta alta y fornida, que caminaba con elegancia hacia ellos. Se fue dibujando más su aspecto a medida que se les acercaba. Paró ante todos los caballeros de oro y plata plantando uno de sus pies adelantado; al parecer sus zapatos eran de piel y de apariencia cara y muy elegante, lo mismo que el pantalón oscuro que cubría su pierna.
 
-Milo: pe…perooo…¿qué hace él aquí?- con cara de angustia.
-Aioria: menos mal que ha aparecido…-
-Milo: ¿¡pero que dices?!, ¡nos la vamos a cargar!-
 
Aquel hombre de alta figura anduvo unos pasos más con ojos cerrados y semblante serio. Se veía por la espalda que llevaba un abrigo muy largo, que le llegaba casi por los tobillos y de color negro. Su pelo era largo y azulado que se movía con la brisa invernal que soplaba por entre los muros de los edificios.
 
-Saga: vaya…así que…estabais todos aquí…-dijo el santo de géminis visiblemente cabreado con una vena hinchada en la frente…
-Milo: eeeee…¡yo emigro!-
-Aioria: ¡quieto ahí, Milo!- el santo del león le agarró por la abertura del jersey negro haciéndole retroceder hacia él- ¡aquí pringamos todos!
-Saga: es inútil que trates de escapar, Milo…¿¿¿¿¡¡¡SE PUEDE SABER QUE HACEÍS TODOS VOSOTROS FUERA DE VUESTROS RESPECTIVOS TEMPLOOOSSSSS!????- gritó como si alguien le hubiese pisado sus preciosos zapatos de marca que estaban empapados por las gotas de la ola.
-Milo: estooo, Sa-Saga…gran patriarca…no te pongas así… es malo para la salud…-
-Camus…es que… ¿ninguno de vosotros salvo yo teníais permiso?-plik, plik, pestañeando incrédulo.
-Saga: efectivamente, Camus…tú fuiste el único que se dignó a preguntarme si podía abandonar momentáneamente el lugar que le corresponde y su deber para con Athena…- seguía tan enfadado o más que cuando llegó allí.
-Camus: ¡Shura!, ¿¡tú también!?- dijo el acuario con total asombro- no puedo…no puedo creerlo…-
-Shura: Saga, yooo…-
-Saga: ya hablaremos de vuestra escapada en El Santuario… ¿Alguien va a explicarme que ha ocurrido aquí?-
-¡¡¡SAGAAA!!! ¡Saga, esperaaa!- una vocecilla se escuchó por allí, una voz dulce que llamaba al nuevo patriarca con desespero. Por entre la misma neblina vieron todos aparecer a Saori, la diosa Athena en persona, que observó la reunión con el mismo asombro que Saga.
-Saga: ¡oh!, ¡Athena!, ¿Qué hacéis aquí?, ¡puede ser peligroso!, volved a la azotea donde os dejé por favor-
-Saori: ah, no, Saga. Vi todo lo ocurrido desde ahí arriba, ¿estáis bien todos?-
-Aioria: hay que ver…ella preocupándose tanto por lo que nos ocurra y nosotros por ahí de juerga…- bajando la cabeza con culpa y pena.
-Camus: Sí, estamos todos de una pieza, creo…gracias, Athena- dijo cortésmente.
-Saga: pe...pero… ¡Saori-san!-
-Saori: Tranquilo, Saga…- le dijo poniendo su mano suavemente sobre su brazo, en su abrigo de manga larga y paño- ¿es verdad lo que ha dicho Saga, que os habéis escapado todos menos Camus?-
 
-Shaina: Marin y yo hace tiempo que le pedimos a Saga unos días para asuntos propios y nos los dio con gusto… además somos caballeros plateados, no tenemos templos que guardar…no como estos tres de aquí…¬¬
-Marin: Shainaaa…
-Saori: ainsss…-dijo superada por las circunstancias, suspirando- bueno, a parte de haberos saltado vuestro deber de siempre…tampoco sería justo que no pudierais divertiros después de todo lo que ocurrió con Hades y…de todo lo que habéis luchado por mí…-
-Milo: no me lo puedo creer… ¡nos vamos a librar de una bronca de las de Saga!-
-Saori: pero Saga tiene toda la razón de enfadarse con vosotros por no haber confiado en su buen criterio- todos los culpables pusieron esa cara, de culpa y bajaron la cabeza- Saga no es un ogro…-
-Milo: ya claro…-susurrando- es la bella durmiente no te fastidia…- pero saga lo oyó y le miró atravesándole con los iris de sus ojos azules, como los de él.
-Saga: -¡CHUNK!-
-Milo: eee… ¡Glubs!- bajó aún más la cabeza sin volver a mirarle a la cara-
-Shura: lo sentimos mucho, Athena, y también Saga…no tenemos excusa para lo que hemos hecho y recibiremos el castigo que se nos imponga con gusto…- el caballero de capricornio se arrodilló con humildad ante ellos dos todo compungido.
-Milo: ¿Cómo?, ¡y una mier…!- pegando un bote todo alarmado.
-Aioria: ¡será mejor que cierres tu bocaza por una vez, Milo!- el caballero de Leo le agarró por el pescuezo y le obligó a arrodillarse como hizo Shura y él también.
-Milo: ¡mierdaaa…Saga no nos dejara salir en siglos!-
-Shaina: ¡os estará bien empleado!-
-Saga: Saori-San…- observándola con mirada indecisa.
-Saori: No seas muy duro… ¿ok?-
 
El caballero de géminis les observó con ruda expresión en el rostro.
-Saga: viendo todo esto me sigo preguntando qué clase de caballeros sois, pero…Athena ha sido clemente y sabia como lo es siempre…de modo que no os castigaré con 5 meses en el cabo sunion ni nada semejante…-
-Milo: (uffs…por poco creí que nos mandaría allí de vacaciones una temporadita como hizo con kanon…que por cierto… ¿Dónde andará metido ese idiota?, cuando vuelva Saga va a matarle…)- Saga prosiguió hablando.
-Saga: sin embargo, tampoco soy yo una persona que se distinga por su clemencia especialmente, de manera que por haber descuidado vuestro deber como santos y además por haber mostrado igualmente tamaña desconfianza hacia mí, vuestro actual patriarca…-
-Shion: si lo fuese yo no habría tantas insurrecciones…ya vería…-murmurando y refunfuñando.
-Dohko: cállate, Shion, ¡a ver si por oír eso Saga se va a acordar de que nosotros también nos escapamos!- en bajo a su compañero.
 
-Saga: Os impongo un castigo que durará un mes entero, durante el cual no se os está permitido a ninguno de vosotros tres salir de vuestro templo- mirando de reojo, con el ceño fruncido hacia Shion, cuando escuchó su comentario despectivo.
-Milo: Pe-¡pero, Saga!, ¡no puedes!...- dijo el caballero del escorpión, alarmado.
-Saga: claro que sí, Milo de Escorpio, claro que puedo. ¡Y no discutas una orden mía!-
-Milo: ¡Pero!, ¡es que tú no lo entiendes, Saga!, ¡yo había…!- el chico dejó de arrodillarse y con susto intentó ir hacia él, hacia Saga, que no parecía muy condescendiente.
-Saga: ¿¡es que no me has oído, Milo!?-dijo éste cortando al joven santo de sopetón.
-Aioria: Milooo…-entre dientes y agachado de rodillas-
-Camus: Milo…- le observó de pie delante de él para que cerrase la boca, así que su amigo hizo caso y bajó la cabeza, fastidiado.
-Milo: Sí, Saga, te he oído, lo siento-
-Saga: Bien, solucionado esto…pasemos a intentar dilucidar que ha ocurrido-
-Camus: Saga, nos atacaron unos encapuchados que poseían unos cosmos enormes…nunca había visto nada igual desde los titanes…-
-Milo: Querían llevarse a Shaina y a Marin-san, aunque no se con qué propósito…- se levantó dejando de arrodillarse, observando a las chicas y después a Saga, muy serio.
-Saori: ¿a Shaina y a Marin?, pero, ¿por qué harían tal cosa?, ¿y quiénes eran esos encapuchados?-
-Dohko: lo desconocemos por completo, no les vimos la cara en ningún momento…tampoco quisieron presentarse formalmente…parecía como si…-
-Shion: como si ocultasen algo…cierto…supongo que no querrían ser descubiertos…- dijo rascándose la barbilla con una mano, pensativo- aunque por otra parte entiendo que quisieran llevarse a este par de jovencitas caballeras…- con cara de malo maloso, observándolas.
-Camus: ¬¬ no sé cuales serían sus intenciones, pero desde luego no pretendían nada bueno, y además querían ocultárnoslo-
-Milo: pues con todo el ruido que montaron no sé cómo pensaban que no nos íbamos a dar cuenta de nada de todo esto…no les importó arrasar la calle con esa ola gigantesca de diez metros…- el chico observó a su alrededor, enfadado e impotente por no haber podido parar antes lo ocurrido, pero de improviso, aquella camarera se lanzó a sus brazos, toda contenta.
-¡Oh!, ¡vaya!, ¡eres un caballero de Athena!, ¡nos has salvado a todos de esa ola gigante!- con cara de lela.
-Milo: je, je, je, je…sí, pero no soy cualquier caballero de Athena, soy un santo dorado, nena…- se sonrió en plan chulo mirando a la chica que bebía los vientos por el joven escorpiano.
-Shaina: ¿”nos HAS”?, querrás decir “nos HABEIS salvado”, todos hemos participado, no solo ese alacrán chulo de poca monta…además si no recuerdo mal fue Saga quien nos salvó a todos…incluido a ti, Milo- dijo, visiblemente enfadada al ver a la chica colgada del cuello del escorpión que puso cara de fastidio.
-Milo: …grrrmm…-
-Saga: Bien, al parecer esos dos tipos lo que van buscando son mujeres…Athena y yo vinimos para acá en persecución suya ya que les vimos raptar a unas cuantas de ellas en la calle, cerca de El Santuario-
-Aioria: ¿en serio?... todo eso es muy extraño, ¿para qué querrán esos dos tíos a tantas mujeres?- extrañado.
-Shion: eso tiene fácil respuesta, chico…-
-Dohko: Shiooonn- en tono reprobatorio.
-Saga: no tenemos modo de averiguarlo de momento hasta que no tengamos más información, así que lo único que podemos hacer es proteger a la población hasta que todo se calme-
-Saori: buena idea, Saga- le dijo sonriéndole. El caballero de géminis pareció enrojecer por un momento y luego observó de nuevo a sus santos.
-Saga: ummm…y si tanto os gusta estar por la calle, os quedareis a vigilar la ciudad, tanto tú Shura como Aioria y Milo-
-Shaina: nosotras dos podríamos ayudar a buscar a esos tipos…creo que le vi la cara al que me cogió y si no llevase esa capucha posiblemente podría reconocerlo con facilidad-
-Saga: ni hablar, vosotras dos volveréis con Athena y conmigo a El Santuario- dijo severo y con el ceño fruncido hacia las dos caballeras plateadas.
-Shaina: ¡pero!, ¡Saga!, ¡nosotras pode…!- se adelantó enfadada y protestando.
-Saga: he dicho que volváis y es una orden-
-Milo: espera, creo que podrían ayudarnos. Si estamos nosotros protegiéndolas, no les ocurrirá nada, ¿no crees?, somos tres santos dorados, y si alguno más se quedase como apoyo, podríamos peinar la zona con más facilidad y proteger mejor a la gente…- Saga observó a Milo con mirada calculadora y luego a Marin a Shaina y a Aioria.
-Saga: está bien, Marin y Shaina quedaos a ayudarles, pero Milo, tú y Aioria las protegeréis. Aioria…-
-Aioria: ¿sí, Saga?- enseguida se adelantó ante el patriarca con interés y obediencia.
-Saga: Tú te ocuparás de que Marin llegue a El Santuario sana y salva, y tú, Milo, harás lo mismo con Shaina-
-Milo: jum…con mucho gusto, a sus órdenes patriarca- el chico observó a la caballero del ofiuco como con retintín y ella saltó furiosa.
-Shaina: ¡Saga!, ¡yo puedo defenderme y protegerme por mí misma!, ¡no me hace falta ningún caballero dorado para…!-
-Saga: si quieres ayudar tendrás que cumplir esa condición, Shaina. No puedo dejaros solas ante lo que ha ocurrido hoy.
 
Shaina dejó de alzar el brazo y se quedó unos instantes sin decir nada, luego reculó hacia donde estaba antes y se cruzó de brazos, fastidiada, mirando hacia un lado.
-Shaina: como vos ordenéis oh, gran patriarca…- tamborileando los dedos sobre su brazo una y otra vez.
-Saga: Milo, Aioria, quiero veros de vuelta con ellas antes de que se oculte el sol, de esta zona de Atenas solo se tardan veinte minutos en llegar a El santuario, de modo que no quiero retrasos. Andar de noche podría ser aún más peligroso que patrullar de día, ¿entendido?-
-Aioria: Claro, Saga, Marin y yo estaremos a la hora prevista, no te preocupes.
-Saga: ¿Milo?...- le observó con retintín como hizo él con Shaina.
-Milo: sin problemas, ¡antes de que se ponga el sol en punto!- dijo todo chulo de nuevo sonriéndose hacia Saga que le observó con expresión de desconfianza.
-Saga: eso espero…por tu bien…- luego observó al resto- eso también va por ti, Shura-
-Camus: Saga, creo que yo también me quedaré para vigilar la zona y ayudar con todo esto-
-Saga: perfecto, Camus. ¿Veis? A pesar de ser su día libre Camus no olvida quien es, ¡tenedlo en cuenta la próxima vez!- luego miró hacia los antiguos santos que sobrevivieron a la anterior guerra sagrada, que intentaban marcharse sin ser advertidos por él- y vosotros dos, SHION, DOHKO…- ambos pegaron un bote y pararon de andar en el acto quedando como si fuesen estatuas- no creáis que no os he visto desde un principio, pero vi mal el regañar como a dos críos a dos santos tan respetables como vosotros…-
-Shion: ¡Oye tú!, ¡¡yo no tengo nada que ver con esos mocosos!!-
-Saga: cierto, tu ya no tienes templo que guardar…pero Dohko…-
-Shion: ¡¡Seraaaá!!-
-Dohko: am, bueno, creí oportuno salir a dar un voltio, pero si te molesta que no te lo comunicase, lo siento Saga, no volverá a repetirse, para algo eres el patriarca-
-Saga: de acuerdo, Dohko, disculpas aceptadas-
-Milo: ah y por cierto, Saga… ¿qué haces tú aquí sin cumplir con tus funciones de patriarca?-con cara de listo mirándole para ver si conseguía pillarle con aquella jugarreta-
-Saga: ejem, salí porque no me esperaba que toda la masa central de caballeros dorados saldría hoy de El Santuario en desbandada- una vena se hinchó en su frente, mientras cerraba los ojos de nuevo con enfado a la vista de todo el mundo, que miraron a Milo con cara de querer ir a asesinarlo por un momento- bueno, en vista de todo lo ocurrido Athena y yo volvemos ya para El Santuario, y vosotros poneros a patrullar de inmediato, si averiguáis algo, notificádmelo enseguida- dijo, volviéndose en dirección por donde vino, lo mismo que Saori.
-Saori: portaos bien, chicos…- luego ambos caminaron perdiéndose entre la nube de agua que aún permanecía estática allí.
-Saga: ¿cómo conseguisteis bajar de la azotea donde os dejé?-
-Saori: por la puerta que daba al interior del edificio y por el ascensor, Saga-
-Saga: ah…lo suponía…- sus voces se perdieron por entre el murmullo de la calle y enseguida vinieron coches de bomberos avisados por la vecindad para recoger todos aquellos escombros.
 
La joven camarera miraba a Milo ensimismada mientras Shaina y Marin los observaban. Dohko y Shion se pusieron a hablar con el jefe de bomberos explicándole lo sucedido.
-Milo: ahora tengo trabajo que hacer, el deber me llama, he de patrullar la zona por si esos tipos siguen por aquí, así que, lo siento pero tengo que irme- todas las empleadas de la cafetería le observaban con cara de embobadas, así como las que también eran clientas- bueno, ya nos veremos…¡Aurevoir!-
-¡Espera!- la camarera le detuvo cogiéndole por un brazo- creo que después del trabajo no tengo nada en especial que hacer… de hecho nada de nada…- parecía nerviosa por que Milo no se le escapase- así que, si te apetece podríamos quedar para…no sé…como dijiste tú…hacer “algo”- el chico la observó unos instantes y luego miró por el rabillo del ojo a la caballero del ofiuco que hacía lo mismo sin percatarse de que él la estaba vigilando.
-Milo: ummm…de acuerdo, no hay problema…entonces, ¿esta noche?- Shaina pegó un brinquillo al oír aquello, mientras la otra chica le observaba a él toda feliz.
-¡Sí, claro!, ¡esta noche!, ¡perfecto!-
-Milo: Bien, te viene bien…no seee… ¿a las once?, podríamos ir a cenar a un restaurante que conozco que esta muy bien…-
-¡Sí, sí!, donde tú quieras…por cierto, ¿cómo te llamas?-
-Milo: Milo, Milo de Escorpio… ¿y tú?-
-¿yo? Kirine- Shaina oía toda la conversación con los nervios de punta.
-Milo: ummm…kirine ¡qué nombre tan bonito…!- seductor juntándose a ella-
-Ah, ¿ah sí?...-
-Milo: jum…Claro que si…- la observó con mirada penetrante mientras le ponía una mano suavemente y con cuidado sobre la cintura- hace juego contigo…je, je, je, je- le sonrió a la chica que le miró en las nubes por unos momentos sin articular bien las palabras.
 
Shaina por su parte no parecía muy contenta. Marin y Aioria la observaban con algo de sorpresa, pero el leonino también miró a su compañero del escorpión.
-Shaina: grrrrr…-
-Marin: … (Parece que a Shaina no le sienta muy bien el ver el comportamiento ligón de Milo…pero ya debería saber que se distingue entre todos los santos dorados por ser el más casanova de ellos…ains)-
-Aioria: Miloooo… ¿quieres venir de una vez? , Saga nos ha mandado patrullar. ¡Deja de tontear con esa y chica y vamos!- dijo enfadado hacia el caballero de Escorpio, anduvo unos pasos de espaldas a ellos tres, mientras que Shura ya enfilaba una de las calles a su izquierda.
-Milo: lo siento, luego nos vemos, preciosa. Hasta esta noche, ¿a las 11?- le preguntó señalándola con un dedo y guiñándole un ojo.
- siiii- cara de tonta- a las 11…-cara de tonta otra vez.
-Milo: ya estoy aquí, es que estaba cerrando un “trato” con esa chica que está tan buena, je, je…algunos rematamos la faena, ¿sabes, Aioria?-
-Aioria: ¡grrmmm!, ¡cierra el pico, imbécil!, vamos Marin-san, nosotros iremos por este lado- el león se marchó todo cabreado llevándose a Marin de la mano arrastras por la continuación de la avenida.
-Marin: ¡A-Aioria!-
-Milo: Jum, ellos se lo pierden…vamos Shaina… demos una vueltecita…-
-Shaina: que te quede muy claro, Milo, esto no es un paseo, ¡estamos de patrulla!, ¡Y vamos, cuanto antes acabemos la ronda mejor!- la joven caballero salió andando en plan marcha militar en dirección contraria a la que tomaron Aioria y Marin.
-Milo: ¡pe-pero, Shaina!, Saga nos ha dicho hasta la puesta de Sol, ¡nos queda toda la tarde libre!- sin moverse del sitio.
-Shaina: ¡como si nos quedase un siglo!, ¡no pienso estar toda la tarde aguantándote!-
-Milo: ayhhh…nada, que no hay manera… ¿Qué bicho le habrá picado?- el joven salió tras ella andando con las manos en los bolsillos, algo desanimado, mientras enfilaban la avenida cuesta arriba, por donde vino aquella ola gigante.
 
 
 
 
 
 

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